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A setenta años del nacimiento de la Otan

- 11:09 Opinión

Por Pedro Basbús

Magistrado, docente, cátedra de Derecho Internacional Público, Ucse.

 

Recientemente se realizó en la ciudad de Watford (al norte de Londres, Reino Unido) una nueva cumbre que reunió a los integrantes de esta Alianza y que, según expertos, finalizó con un “cierre en falso” ante las convulsiones suscitadas entre el recelo de Francia y Turquía, la desconfianza de los EE.UU. y el denunciado doble estándar de Canadá.

El presidente francés (Emmanuel Macron) señaló que la Otan se encontraba con “muerte cerebral” lo que le valió las críticas de Turquía y los EE.UU.

Al respecto, se podría decir que la situación más bien es de parálisis. Lo que está claro es que no es de celebración, porque por mucho que se incida en su 70 aniversario, el ambiente que se respiraba este miércoles en Watford no era especialmente festivo: primaban los egos (entre ellos, el propio Macron), tensiones ante la ofensiva —no consensuada— de Turquía en Siria y cada vez más dificultades a la hora de establecer una estrategia común en el tablero de juego ante los nuevos retos que plantean países como China, que por primera vez ha sido incluida en la visión estratégica de la Alianza Atlántica por interés sobre todo de la Casa Blanca.

ORÍGENES

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (Nato por sus siglas en inglés: North Atlantic Treaty Organization) también denominada la Alianza Atlántica constituye una alianza militar intergubernamental que se rige por el Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington, firmado el 4 de abril de 1949.

La organización constituye un sistema de defensa colectiva (pergeñado por los aliados occidentales frente al avance soviético luego de la Segunda Guerra Mundial) en el cual los Estados miembros acuerdan defender a cualquiera de sus miembros si son atacados por una potencia externa.

Tiene su sede en Bruselas (Bélgica) y sus 29 Estados miembros abarcan Norteamérica y Europa. La incorporación más reciente es la de Montenegro (República Balcánica que limita con Serbia Bosnia Herzegovina, Albania y Croacia) en junio de 2017. Además, veintiún Estados no miembros colaboran con la Otan dentro del programa “Asociación para la paz”, con otros quince involucrados en programas de diálogo y nueve como socios globales.

En 1949, en plena posguerra, en Occidente se veía con preocupación la política expansionista que estaba siguiendo la Unión Soviética. Era evidente que la Organización de las Naciones Unidas no podría ser capaz por sí sola de mantener la estabilidad en el mundo, ya que las propuestas de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad eran rechazadas por los numerosos vetos soviéticos.

La aparición de gobiernos comunistas en Europa Central y Oriental (por la influencia soviética) aumentaba la presión en Europa Occidental.

Entre 1947 y 1949, una serie de sucesos, más dramáticos por el hecho de la reciente marcha de las tropas estadounidenses y canadienses que aún se encontraban en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, marcaron el punto más alto en la tensión que se estaba experimentando.

Estos sucesos fueron amenazas a la soberanía de Noruega, Grecia, Turquía y Checoslovaquia, entre otros, donde el golpe de Praga de febrero de 1948, fue interpretado como un ataque directo a los intereses europeos. Además, el bloqueo de Berlín, entre junio de 1948 y mayo de 1949, empeoró la situación para los países antes mencionados.

La necesidad de una asociación de países cada vez era más manifiesta, es por ello que marzo de 1948, Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y el Reino Unido firmaron el Tratado de Bruselas, con el que creaban una alianza militar, la Unión Europea Occidental.

Ante la creciente expansión socialista, se decidió crear una alianza defensiva más amplia que la Unión Europea Occidental. Ello moviliza negociaciones entre los Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y los países de la Unión Europea Occidental, y se invita a Dinamarca, Islandia, Italia, Noruega y Portugal.

Las negociaciones giraron en torno a la creación de una alianza militar que tuviese una base en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, y tuvieron como resultado la firma del Tratado de Washington, el 4 de abril de 1949, por la que se establecían las bases de la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Una de las dificultades surgidas durante las negociaciones estuvo relacionada con la integración de Estados Unidos en la organización. Los países europeos, devastados después de la guerra, estaban interesados en aliarse con Estados Unidos para así asegurarse una defensa eficaz, pero en Estados Unidos no se compartía este deseo.

Sin embargo, el golpe de Praga y el bloqueo de Berlín hicieron aumentar la reivindicación por parte de los europeos, especialmente de Francia, de la creación de una alianza militar con Estados Unidos.

En secreto, en Reino Unido se firmó un acuerdo, llamado Pentagon Paper con el que se establecía un esbozo de cómo debía ser una alianza en el Atlántico Norte.

Por su parte, el bloque soviético respondió a esta alianza con la creación del (1955/1991) Pacto de Varsovia, acuerdo entre los Países del Este liderado por la entonces U.R.S.S. y cuyo objetivo era contrarrestar el poder de la Otan y evitar el rearme de la República Federal Alemania.

ESTRUCTURA

En lo político y de acuerdo al Tratado citado anteriormente la Otan cuenta con un Consejo del Atlántico Norte, principal órgano político, formado por delegaciones de todos los estados miembros con el Secretario General a cargo. Asimismo el Secretario General, que es el Presidente del Consejo del Atlántico Norte y más alto representante de la Otan. La Asamblea Parlamentaria es otro de los órganos de la Otan compuesta por legisladores de los países miembros y trece miembros asociados.

Desde el punto de vista militar, se encuentran el Comité Militar, el Mando Aliado de Operaciones (Saceur) y el Mando Aliado de Transformación cuyas funciones (en líneas generales) son asesorar a la Alianza en materia militar, preservar la paz e integridad territorial de los países que forman parte de la Otan y liderar, para estos fines, las fuerzas, estructuras, capacidades y doctrinas militares. El lema de la Otan es que un ataque a un estado miembro es considerado como un ataque a toda la alianza.

A su estructura se adicionan el Plan de Acción Individual de Asociación y el Programa “Asociación para la paz”, que intentan vincular a los estados asociados con la Otan y fueron implementados en Bosnia y Herzegovina, Croacia, Macedonia del Norte, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Moldavia entre otros.

Un punto importante es formar parte de lo que se denomina aliado importante no Otan que es una designación dada por el gobierno de los Estados Unidos a un grupo de países aliados que mantienen un trabajo conjunto con las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, pero no son miembros de la organización. El ser elevado a este estatus no incluye automáticamente un pacto de defensa colectiva con Estados Unidos, pero brinda ventajas militares y financieras, por parte del país norteamericano, que no podrían obtener países que no son miembros de la Otan. Argentina lo fue en el año 1998.

ACCIONES MILITARES

Oficialmente, se involucró por primera vez en una guerra en los Balcanes, en los 90. Luego se ideó una nueva ruta: las llamadas operaciones “fuera del área”, más allá de las fronteras de la organización, principalmente sus operativos en Afganistán y la más amplia guerra contra el terrorismo luego del 11-S, más allá de la reticencia de sus miembros de intervenir activamente en Irak.

Sin embargo, más allá de que la Otan ha contribuido al establecimiento de nuevas democracias en Europa, el haber extendido sus fronteras más cerca de Moscú (incorporando a estados que otrora se encontraban bajo la égida soviética) es algo que preocupó a Putin y generó la constante resistencia rusa a dicha Alianza. Esta resistencia se ha visibilizado en aquel país ha fortalecido su arsenal nuclear y busca renovar su influencia exterior (el apoyo al presidente sirio es una muestra).

También, necesario es decir, que la creciente influencia de China movilizó a la Otan (por expreso interés de los EE.UU.) a crear nuevas estrategias a largo plazo. Lo que pretendía ser un aniversario discreto, celebrado en un complejo de lujo a las afueras de Londres, se convirtió en una serie de distintos desencuentros.

La frase del presidente francés, Emmanuel Macron, provocó una reacción airada del líder estadounidense, Donald Trump, que consideró los comentarios “muy insultantes”. La siguiente controversia —también con Trump como coprotagonista— surgió en un ámbito inesperado: la recepción que la reina de Inglaterra ofreció a los jefes de Estado y de Gobierno en el palacio de Buckingham el martes por la noche y por la cual los presidentes de Francia, Canadá y el Reino Unido habrían efectuado comentarios non sanctos respecto del presidente Trump ante la insistencia de este de que los Estados gasten más en defensa, en especial España, Bélgica y Luxemburgo.

Turquía, por su parte, amenazó con oponerse a los planes de la Alianza para la defensa de los países bálticos —Lituania, Letonia y Estonia— y Polonia, frente a una posible amenaza por parte de Rusia, si no recibía más apoyo en su batalla contra los milicianos kurdosirios de la Unidades de Protección Popular (YPG), a los que etiqueta como terroristas vinculados con los milicianos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Ankara, tradicional aliado de los EE.UU. está acercando posturas con Rusia para la adquisición del sistema antimisiles ruso S-400 lo que ha provocado la cólera de Washington (“no se puede ser miembro de la Otan y comprar defensa aéreas a Rusia” habría señalado el presidente Trump).

En suma, el 70 aniversario de la Alianza Atlántica se ha quedado en una cita con sinsabores. La impresión generalizada es que, en la actualidad, la Otan intenta que el Reino Unido permanezca en la Alianza allende el Brexit, que ha decidido abrir un proceso para reforzar su flanco político y reafirmar su compromiso de seguir protegiendo a los países bálticos, vecinos de Rusia e inquietos por posibles intromisiones de este país. Muy poco de cara a la nueva cita en el año 2021 y ante el creciente protagonismo de China y Rusia, para el permanente dolor de cabeza de los EE.UU. l


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