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Mercado de arte argentino: mucha demanda, poca oferta

En esta época del año, es inevitable trazar balances. Análisis de los grandes maestros del arte argentino mejor cotizados. Y algunas pistas para estar atentos a futuros remates.

- 11:00 El Cronista

El mercado de subastas porteño no difiere mucho en cuanto a sus tendencias con lo que ocurre en el mundo. La pintura realizada después de 1945 y los contemporáneos aparecen en todos los remates, ante la falta de arte moderno e impresionista. Un buen termómetro fue la subasta de Roldán donde una pareja de coleccionistas liquidó la mayor parte de su colección de artistas contemporáneos y se lograron buenas ventas, algunas superiores a los u$s 40 mil por obras de Matías Duville y otros artistas muy respetados del área local. También hay mucha demanda del recordado Rogelio Polesello y empiezan a aparecer las obras de León Ferrari, tanto aquí como en las subastas de Nueva York, donde una decena se han vendido a un promedio de u$s 40 mil. Ahora, con la exposición del año próximo en el Museo Nacional de Bellas Artes, no dudo que aumentará su demanda y por consiguiente sus precios. Hoy sus tintas se pagan entre u$s 5.000 y u$s 40 mil y algunas de sus esculturas con acero llegaron a u$s 150 mil. Su obra es cuidada por sus hijos a través de una fundación, luego de su fallecimiento hace 6 años.

La obra de Antonio Seguí (85) tiene mercado internacional: son muchas las exposiciones y también aparecen en remates no sólo en Buenos Aires sino también Nueva York o París, donde está radicado hace 50 años. Este año se vendieron más de u$s 750 mil en obras suyas, siendo los grabados lo que más aparece, pero para el volumen de ventas sobresalen las pinturas, con valor promedio de u$s 20 mil. 

Pocas son las obras que aparecen del artista más cotizado del arte local, Emilio Pettoruti. Generalmente son tintas u obras pequeñas en el mercado de subastas, pero hoy uno de sus arlequines de tamaño natural vale unos u$s 2 millones y habría varios interesados. Una obra de la década del '40, de 40x60 cm, se cotiza en u$s 250 mil y de la década del '60 se subastó una obra en u$s 210 mil, ya que tenía un gran tamaño.

El mercado de Rómulo Macció, luego de su fallecimiento, está en crecimiento: hay una exposición de sus obras realizadas en Nueva York en la Colección Amalita en Puerto Madero y dos obras realizadas en dicha ciudad se acaban de rematar en u$s 45 mil en Manhattan.

Los dos artistas más populares del Arte de los Argentinos son Benito Quinquela Martín y Florencio Molina Campos. El primero es de los más activos del mercado y sus obras se venden entre u$s 70 mil y u$s 20 mil: aunque varias han superado los u$s 200 mil, las más cotizadas son las realizadas entre 1918 y 1944, y las más económicas son las de los '70, cuando no estaba en su plenitud pictórica. Creo que su obra se duplicará de precio en la próxima década. Del gaucho Florencio Molina Campos no aparecen obras: nadie vende y todos quieren comprar. Sus valores por una témpera de 35x50 cm, que era el tamaño de la hoja Montgolfier que utilizaba, fluctúan entre u$s 25 mil y u$s 80 mil, aquí no cuenta la fecha de ejecución sino la temática y cantidad de personajes. Desgraciadamente hay demasiadas obras apócrifas, incluso certificadas por familiares, que hacen incierto su mercado presente y futuro.

El otro artista popular argentino es Antonio Berni, con un fuerte incremento de precios en sus grabados: un par de ellos de más de un metro de altura se pagaron u$s 40 mil por ambos y sus gofrados valen entre 4 mil y 40 mil dólares. Su obra es muy cuidada por la Fundación Berni, que comanda José Antonio, su hijo, y familia. Alguna de sus pinturas se han pagado u$s 800 mil y no aparecen obras de calidad en el mercado de subastas.

Hay dos clásicos que todos queremos tener. Uno es Fernando Fader, quien sólo realizó 800 obras en los 25 años de actividad que tuvo tanto en Europa como en Mendoza y Córdoba. Una obra importante de la década del '20 se vendió en u$s 250 mil, otra en u$s 210 mil y privadamente se han pagado más de u$s 500 mil por algunas. Sólo dos coleccionistas atesoran más de 10 obras de su autoría. En esta década sus precios han subido un 150% y un pequeño autorretrato se acaba de vender en u$s 14 mil, ya que contaba con una importante descripción de sus antecedentes.

Cesáreo Bernaldo de Quirós tiene precios menores a los de Fader, en mi opinión sin ningún motivo.

Sus obras europeas realizadas antes de 1914 y luego sus series de gauchos y las obras realizadas en Estados Unidos y Canadá son las más cotizadas. Igual que Fader, tiene un libro importante con 700 de sus obras que dan seguridad a los compradores. Este año se venderán unas 4 mil obras en el mercado porteño, de bajo precio ya que la oferta es más que pobre. ¡Tenemos un arte del primer mundo con precios del tercero! Argentinos, a las cosas.


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