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¿Cómo debe cambiar nuestra rutina de cuidado de la piel en esta época?

- 01:08 Santiago

Además de ser el órgano más grande del cuerpo humano, la piel es muy vulnerable a la exposición al sol y el calor. Es por ello que en verano requiere un cuidado más intenso para preservar su salud.

Las altas temperaturas pueden inducir la deshidratación del organismo y, por tanto, también de la piel. Por otra parte, el organismo responde al calor con la transpiración y este exceso de humedad favorece las infecciones y las dermatitis, especialmente en las zonas donde hay pliegues. A ello hay que añadir el efecto de la radiación ultravioleta a las largas exposiciones al sol.

Más allá de un alto riesgo de desarrollar lesiones malignas la piel envejece prematuramente, perdiendo su elasticidad y favoreciendo la aparición de arrugas. A corto plazo, una piel mal cuidada puede volverse seca, áspera, descamarse y adquirir una apariencia apergaminada o cuarteada, lo que se debe a la pérdida del factor hidratante que debe evitar la deshidratación de las células de las capas más profundas.

Para mantener la piel limpia, sin brillos y luminosa, la higiene se vuelve indispensable. Se recomiendan espumas lavantes, lociones limpiadoras, emulsiones y máscaras desincrustantes, aguas micelares. Preparar la piel mañana y noche es el comienzo para reeducarnos en el cuidado diario.

Recomendaciones sobre el uso de protección solar

“Sobre el uso hay que decir que cuanto más a menudo a lo largo del día apliquemos el fotoprotector, mejor. Y con eso casi lo decimos todo. Además del rostro no podemos olvidar escote, brazos y otras zonas expuestas. La aplicación de fotoprotector en la ciudad es necesaria a diario no olvidándonos de aplicarlo por la mañana, a media mañana y a primera hora de la tarde. Todo esto dependerá de nuestro sistema de vida, cuantas más horas permanezcamos expuestos a la luz solar más cuidadosos tendremos que ser. La cantidad adecuada de fotoprotector es de 2 miligramos por centímetro cuadrado de piel’, El factor de protección (FPS o SPF) deberá ser por lo menos de 30”, indican las médicas dermatólogas, Soledad Camusso y Aldana Scaglione.

La nutrición, otro gran aliado de la piel

Cobra especial importancia la alimentación en verano. La exposición al sol produce sudoración y por ello, pérdida de agua, líquidos y sales minerales. El consejo por todos conocido es beber abundante agua. La ingesta de antioxidantes y nutricosméticos es especialmente importante en la época donde estamos expuestos al sol acelerándose los procesos de oxidación en nuestro organismo. Podemos destacar algunos alimentos por su acción antioxidantes: tomates, espinacas, cebollas, uvas, cítricos, zanahorias, moras, arándanos, fresas, frambuesase. Las nueces también son ricas en omega-3 y vitamina E y muy importantes para la piel.

Evitar el uso y consumo de alcohol

El alcohol que contienen los perfumes y las aguas de colonia no son buenos para la salud de la piel. Este tipo de productos pueden causar diferentes manchas en la piel, por lo que se deben sustituir por aguas de ducha con olor pero sin alcohol, y dejar los perfumes exclusivamente para la noche. Además, de las sustancias nocivas que contienen tanto el tabaco como el alcohol, cuyo consumo debe evitarse si se quiere disfruta de una piel más bella y sana. l


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