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El cloro y otros enemigos para los ojos en las piletas: cómo evitar molestias y contagios

Por el Dr. Ricardo Passone Sociedad Oftalmológica de Santiago del Estero

- 23:23 Opinión

Estamos viviendo a pleno la época estival y con ello la temporada de piletas en nuestra ciudad y ciudades del interior, sin embargo, el cloro, utilizado para higienizar el agua de las piscinas, puede favorecer la aparición de conjuntivitis. Pero no es el único enemigo de los ojos en verano ya que la exposición prolongada al sol y otros contaminantes químicos también pueden provocar el brote de infecciones oculares.

Los expertos advierten de la mayor incidencia de las conjuntivitis irritativas, víricas o bacterianas entre los meses de diciembre y febrero y aconsejan extremar las medidas higiénicas para evitarlo. Por eso, hemos preparado una pequeña guía con consejos a seguir para evitar las infecciones oculares.

Factores irritantes

El cloro es un elemento químico que, por sus propiedades antisépticas, es imprescindible para de-sinfectar y limpiar las piscinas, sin embargo, estas mismas propiedades de-sinfectantes pueden provocar irritación en los ojos, en la piel y en las vías respiratorias. Además, no hay que olvidar que el cloro no es el único elemento que puede contaminar el agua de la piscina: las cremas solares, desodorantes, el sudor, la saliva, la orina, cabellos… son elementos que pueden afectar a nuestros ojos.

El enrojecimiento de los ojos, escozor ocular, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo o hipersensibilidad a la luz son algunos de los síntomas de una posible conjuntivitis. En el caso de sufrir cualquiera de estos síntomas se debe acudir al oftalmólogo para que indique el tratamiento más adecuado.

Es importante señalar que los usuarios de lentes de contacto son más propensos a contraer una infección, ya que los virus y bacterias se adhieren a las lentes con facilidad. Por ello, las precauciones han de ser aún mayores y se recomienda limpiar las lentes con mayor frecuencia de lo habitual, lavarse siempre las manos antes de manipularlas o cambiar el estuche para las lentes cada mes.

Cómo evitar las infecciones

Utilizar gafas de natación. Las gafas son una gran opción para proteger nuestros ojos de las bacterias que pueden encontrarse en el agua. Hay que tener en cuenta que algunas bacterias, como las clamidias, no pueden ser eliminadas por el cloro, pudiendo provocar conjuntivitis. Con las gafas evitamos también que nuestros ojos se enrojezcan y se irriten por la acción del cloro. Si eres usuario de lentes recuerda que puedes comprar gafas de natación graduadas.

No compartir toallas ni ropa que estén en contacto con el ojo para evitar posibles contagios.

Utilizar gafas de sol. Es esencial usar gafas cuando uno se expone a los rayos del sol, ya que reducen el deslumbramiento, bloquean los rayos UV y evitan que el exceso de luz entre en la retina. Asegúrate de que son oscuras, envolventes, con filtro UV y que sean de procedencia confiable.

Ducharse antes de entrar y después de salir de la piscina. Al ducharte antes de entrar a la piscina reduces la cantidad de sudor y de células de la piel que se desprenderán durante el baño. Si el agua ha sido tratada y desinfectada correctamente los bañistas no deberían sentir ninguna molestia al salir del agua, pero aun así es fundamental ducharse al salir de la piscina para minimizar la exposición a los agentes infecciosos que se pueden encontrar en el agua.

Evitar tocarse los ojos con las manos, ya que puede transmitirse muchas bacterias. Es recomendable lavarse las manos a menudo e incluso llevar en la bolsa de la piscina un de-sinfectante para las manos o jabón antibacteriano.

Ante cualquier duda o consulta, se recomienda siempre acudir a los especialistas de la Sociedad de Oftalmología de Santiago del Estero, quienes sabrán hacer un diagnóstico y la medicación para recuperar la mejor calidad de vida ocular. l


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