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Intentó asesinar a su esposa a cuchilladas, pero su hijo y vecinos lo impidieron al derribar la puerta

El último hecho de violencia lo había enviado a una celda en noviembre de 2019. El perdón de la mujer y una nueva convivencia se hizo añicos en la madrugada de ayer

- 03:48 Policiales

Con rojos surcos de sangre en el cuello y los brazos, una mujer fue rescatada por su hijo, de 15 años y los vecinos, quienes derribaron la puerta de la habitación e impidieron que su esposo la asesinara, en su casa del Bº La Aguada, Sumampa, departamento Quebrachos.

La pesadilla tuvo de involuntaria protagonista a Gisel Estefani Ponce, de 31 años, quien reside en calle Washington Ábalos, junto a sus dos hijos, el mayor de 15 años. El presunto agresor sería José Luis Brandán, de 36.

De acuerdo con la investigación policial que timonea la fiscal Cecilia Gómez Castañeda, la pareja se encontraba disuelta a raíz de los malos tratos y las escenas de celos de Brandán, cuyo pico de extrema violencia estalló en noviembre del 2019, al ser apresado y excarcelado.

De nuevo, juntos

Pese a las restricciones fijadas por la Justicia, Ponce perdonó a Brandán y acordaron intentar de nuevo una convivencia. Con ella trabajando todo el día, en teoría él se quedaba en la casa para cuidar a los hijos.

Según el relato de Ponce, anteanoche fueron a cenar a un bar. De regreso al hogar, ella fue a dormir “porque estaba muy cansada”. En la cama, él le habría pedido: “Abrazame, porque quiero que estemos mejor...”. El no de Ponce puso como loco a Brandán. Furioso, se levantó, cerró con una traba la puerta de la habitación y comenzó a golpear a trompadas a la mujer. Aún ella aterrada, levantó el colchón y sacó un cuchillo con el que le produjo cortes en el cuello, el brazo y el tórax.

Desesperación

Desesperada, “porque creía que me mataba” (textual), Ponce gritó todo lo que pudo.

Minutos después, su hijo adolescente y varios vecinos derribaron la puerta y sorprendieron a Brandán sujetándola fuertemente del cuello intentado estrangularla.

Para entonces, la víctima había logrado romperle el cuchillo, pero sin interrumpir los cortes.

Perturbado quizá ante la exposición de su barbarie, Brandán empezó a provocarse cortes en la muñeca de una de sus manos. Como los vecinos por poco lo agreden, saltó por la ventana y se internó en una zona montuosa.

Hijo, amargado

Después, el adolescente irrumpió en la comisaría. “Ayúdennos, porque mi papi casi mató a mi madre”, alertó a los efectivos, quienes ascendieron al patrullero y coparon la casa.

Al llegar los investigadores, la mujer estaba sentada en la vereda, balbuceando “¡Me quiere matar, me quiere matar!”.

Lo sorprendieron en casa de su madre, oculto tras cortinas

Urgente, la fiscal dispuso que los policías rastrillen la zona porque debía garantizar la seguridad de la víctima e hijos y, obvio, aprehender a Brandán. Una hora después un vecino vio a Brandán rondando la casa de su madre, en calle Pedro León Gallo, y lo informó a la policía. Para allá fueron los efectivos, pero se “toparon” con un no rotundo de la madre de Brandán, quien les habría manifestado que no ingresarían a la vivienda y que allí no había nadie. Como los policías manejaban otra información, la fiscal los habilitó para entrar “sí o sí”. En efecto, los policías pasaron al inmueble y descubrieron a Brandán oculto tras unas cortinas. Pese a oponer férrea resistencia, fue reducido y cargado en el patrullero. Ahora fue imputado por “homicidio en grado de tentativa”, lo cual torna casi improbable una excarcelación.

Médico confirmó las graves lesiones en la víctima

El médico de Policía habría confirmado cortes en Ponce, a quien la fiscal destinó un equipo de contención porque no durmió en la madrugada y teme que su esposo quede libre y retorne a acabar lo que comenzó.

Ahora, la Fiscalía pone en marcha su largo andamiaje legal. El mismo tiende a llevar ante la Justicia a Brandán, quien está preso y en las próximas horas estará frente a frente con una jueza de Género, a fin de que legalice la aprehensión y la convierta en detención.

En ese período, la fiscal ordenaría pericias múltiples, recibiría informes médicos, asistiría a los protagonistas con psicólogos, quizá “escuche” a los hijos de la damnificada, Cámara Gesell mediante y hasta envíe a un grupo de asistentes (o policías) por un informe socioambiental en Bº La Aguada.


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