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¿Cuándo debo buscar un perito psicólogo para realizar un informe forense?

Por el Lic. Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

- 01:11 Para vivir mejor

Casos de divorcio y custodia de menores

Las situaciones más frecuentes son los casos de separación, divorcio y custodia de los menores. El psicólogo forense asesora en aspectos relacionados con la separación, evalúa la situación familiar y la capacidad parental y establece el tipo de custodia y régimen de visitas más beneficiosos para los menores. Además, el profesional también valora si es necesario la modificación de la guarda y custodia y régimen de visitas. En otras ocasiones, el psicólogo puede actuar como mediador para buscar un acuerdo entre los progenitores.

Casos de maltrato

Cuando una persona sufre maltrato, violencia, agresiones sexuales o similares, el psicólogo perito evalúa los síntomas y secuelas psicológicas como consecuencia de los sucesos vividos (víctimas). En caso de presuntos agresores, evalúa si existen  trastornos mentales de la personalidad que le hayan llevado a realizar el acto criminal. Valora si existe daño moral y la credibilidad de testimonio en menores.

Conflictos en el ámbito escolar o laboral

Problemas ocasionados en el ámbito escolar o laboral. El psicólogo forense evaluará a la víctima para establecer si ha sufrido bullying (acoso escolar) mobbing o acoso laboral o burn-out (estrés laboral), y cuáles son las secuelas generadas por estas situaciones.

Accidentes

En caso de accidente pueden aparecer secuelas psicológicas que le afectan a su vida diaria (familiar, social, laboral, personal). El psicólogo forense centrará su trabajo en valorar los síntomas psicológicos y gravedad de los mismos mediante técnicas específicas, siendo este estado psicológico causado por el accidente. Además de valorar el daño y deterioro que le ha generado (como le afecta a las diferentes áreas de su vida).

Abuso sexual infantil

El abuso sexual infantil no es un problema nuevo, sino una de las formas de maltrato infantil que acompañó al desarrollo del hombre durante toda su historia. Aparece en la literatura, en el cine y frecuentemente en noticias periodísticas. Es el más escondido de los maltratos y del que menos se conoce, tanto en el ambiente médico legal como en el social. El abuso sexual infantil no ocurre solo en poblaciones marginales sino que abarca todas las culturas y todas las clases sociales. La estimación de mayor demanda que hay en la actualidad se debe a que recién ahora las personas involucradas se están animando a denunciarlo, lo que se refleja en una mayor cantidad de consultas, tanto en el nivel hospitalario como en el privado, como en la Justicia. El diagnóstico no es nada fácil y como suele pasar desapercibido durante mucho tiempo deja marcas emocionales, que cuanto más antiguas, más difícil son de tratar. La confirmación diagnóstica es difícil y se basa en el relato del niño, sus juegos, la historia clínica, el examen físico y los exámenes complementarios. Sin embargo, pocas son las veces que se encuentran signos físicos de certeza como los relacionados con enfermedades venéreas, desgarros en zona genital o embarazo. Los efectos a largo plazo son, comparativamente, menos frecuentes que las consecuencias iniciales, sin embargo el abuso sexual infantil constituye un importante factor de riesgo para el desarrollo de una gran diversidad de trastornos psicopatológicos en la edad adulta. La información actualmente disponible tampoco permite establecer en esta etapa vital un único síndrome específico, o conjunto de síntomas diferenciados, asociado a la experiencia de abuso sexual, afectando éste a diferentes áreas de la vida de la víctima; así como no permite confirmar la existencia de una relación lineal entre la experiencia de abuso sexual infantil y la presencia de problemas psicológicos en la edad adulta, existiendo múltiples variables que parecen incidir en esta relación. Los efectos a largo plazo del abuso sexual infantil han sido considerados especulativos, destacando la dificultad que entraña su estudio, especialmente al ser comparados con las consecuencias iniciales, y principalmente dada su interacción con otro tipo de factores relacionados con el paso del tiempo.

Casos de violación o violencia sexual

En los casos de violencia sexual, un informe pericial psicológico puede llegar a ser una prueba clave en el procedimiento. Las consecuencias de la agresión sexual son múltiples y se deben desgranar en el análisis pericial y de la supuesta víctima. Como perito, debemos tener presente nuestro deber de objetivar la situación vivida por la supuesta víctima, el análisis debe ser concreto y muy desarrollado con el fin de que el juez pueda comprender la situación vivida y las consecuencias a raíz de la agresión. Para aquellas personas que no creen en la objetividad de la prueba pericial, es necesario mencionar que, en nuestra labor como peritos, tenemos una gran cantidad de elementos que usamos para poder discernir entre simulación y la veracidad. La simulación se puede definir como la actitud psíquica consciente y voluntaria donde se representa plásticamente un determinado evento mórbido con la intencionalidad y finalidad utilitaria de engañar a un tercero. Si bien, cualquier persona puede intentar engañar a un perito, quedaría en un simple intento, pues el analizamos el discurso de contenido, el comportamiento no verbal, y la sintomatología que describe. En cuanto al análisis del testimonio que realizamos para corroborar si ha existido realmente esa situación descrita o no, es muy minucioso. Se analiza cada palabra, cada gesto, la forma de contar el discurso, si ha tenido desorientación cronológica de los hechos en el discurso o no, si expresa que ha pensado o sentido, si da detalles importantes, etc. Por este motivo, no debemos olvidar que la obligación de cualquier perito es evidenciar y justificar que las consecuencias psicológicas que presenta el evaluado, están vinculadas a una situación concreta sin que existan efectos contrarios. En este sentido, cualquier duda sobre la elaboración de un informe pericial psicológico en temas como es una agresión sexual, crea un sentimiento negativo en la propia víctima, pues percibe como su vivencia personal de ese suceso, es considerado como mentira. Nunca es fácil para una víctima narrar la situación de agresión sexual y tampoco lo es, exponerse a una prueba pericial psicológica.

Daño moral

En casos de daño moral (la vida, el honor, la dignidad, la reputación, la propia imagen, la estima social, salud física y psíquica). Por ejemplo: engaño en la paternidad (descubrimiento de que no es tu hijo), relacionado con padecer una situación estresante durante mucho tiempo, etc.

Invalidez

En casos de determinación de invalidez permanente. Por ejemplo, personas que sufren algún trastorno de la personalidad, afección psíquica causada por enfermedad física, etc.

Contraperitación

Contraperitación. El contraperitaje psicológico puede ser útil en muchas ocasiones. Cuando hay un informe pericial y existen dudas en cuanto al procedimiento y a la aplicación de la metodología puede ser necesaria la realización de otro informe pericial usando correctamente la metodología. Estos informes pueden elaborarse en cualquier ámbito (penal, civil, laboral, etc.). Sea cual fuera la valoración del psicólogo forense, el informe pericial psicológico debe de tener evidencia contrastable y defendible teniendo un contenido coherente y con argumentos objetivos. Así, el informe judicial tendrá relevancia para la toma de decisiones del juez.

Referencias bibliográficas:

Adler, J. R. (ed.). (2004). Forensic Psychology: Concepts, debates and practice. Cullompton: Willan.

Blackburn, R. (1996). “What is forensic psychology?”, Legal and Criminological Psychology, febrero, vol 1 (parte 1), págs. 3-16.

Casullo, M. (1999) Aplicaciones del MMPI-2 en los ámbitos clínico, forense y laboral. Buenos Aires: Paidós.

M. Arce, R., y Fariña, F. (2003). Introducción a la psicología jurídica. En M. Novo y Arce, R. (Edis.).Jueces: Formación de juicios y sentencias (pp.13-25) Granada: Grupo Editorial Universitario.

Marín M., Espacia A. (2009) Introducción a la psicología forense. Julio 08, 2018, de Universidad de Barcelona.

López, F. (1993). Efectos de los abusos sexuales a menores. En II Congreso Estatal sobre Infancia Maltratada. Bilbao: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco. Victoria-Gasteiz.


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