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Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 14-23

- 23:20 El Evangelio

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:

“Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”.

Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

Él les dijo:

“¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre y se echa en la letrina” (Con esto declaraba puros todos los alimentos).

Y siguió:

“Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro”.

Reflexión

La lectura del evangelio de Marcos 7,14-23 nos conduce a releer los versículos anteriores. Donde los fariseos critican a Jesús y a sus discípulos por comer con gente impura, y animales impuros.

Jesús les hace caer en la cuenta de su error. No hay animales impuros que sean capaces de contaminar al hombre en su vida. Es lo que nace del corazón lo que convierte al hombre impuro. Son sus actitudes y comportamientos; y los refiere así:

“Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad”.

Jesús no deja nada al azar. Centra la mirada de sus críticos, y les hace ver cómo es de retorcido su pensamiento. Han cambiado la forma de mirar el bien y el mal, adaptándola a sus contradicciones. Jesús centra la mirada en el corazón del hombre. ¿A quién eres capaz de Amar? ¿Qué es lo que tu amor muestra? ¿Por qué se centra la mirada en nimiedades, y se renuncia a ver la calidad de vida que proclaman los valores, por los cuales encaminas la vida?

Un ejemplo de hoy, es la tan exaltada libertad proclamada por unos y otros en nuestro país. Para unos la libertad es consagrada como el valor más importante que se ha conseguido en la historia más reciente; pero, cuando son los otros los que la ejercen, los ríos se llenan de tintas con expresiones de “intolerancia” o “fascismos”. Y ello, sólo nos conducirá a pensar, que la libertad es para unos pocos. Esta postura sólo habla “de una libertad ideologizada” cuyo contenido son puros intereses partidistas. Es decir, es la perversidad del valor de la libertad. Detrás de este tipo de libertad sólo hay codicia y búsqueda de poder.

Hay una libertad menos condicionada. Una libertad que brota del corazón. La que permite saber arbitrar las razones que se esgrimen bajo una acción concreta. La libertad necesita de esa madurez interiorizada, que pone el valor y a Dios por encima de todo. Esa libertad interior nos libera de toda perversidad, y de saber escoger el bien para toda situación.

Para la oración en este día, lo más apropiado para nuestra reflexión es pedirle a Dios que nos libre de toda perversidad en que podamos encontrarnos interiormente.

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