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Lo apresan por agredir a su novia con el cable del secador de pelos y a trompadas y patadas

La agresión fue presenciada por la madre y la hija de la mujer. Hicieron la denuncia, pero la víctima no quiere accionar contra su novio.

- 02:25 Policiales

Con la espalda surcada por un cable de secador, una vecina del Bº Sur terminó de rodillas, llorando su odisea, pero avergonzada más porque las testigos fueron su hija y su madre.

Ello surge de una denuncia policial de una hija de la víctima, de apellido Jiménez, con residencia en Campo Gallo, departamento Alberdi.

Según la investigación, Jiménez sería pareja de “Ulla” Castillo, con quien inició una áspera discusión.

En segundos, “Ulla” le dio una cachetada “de lleno” en la mejilla de Jiménez.

Llorando, la mujer se encerró en la habitación de una hija, pero “Ulla” fue tras ella. La sacó y encerró en otra pieza, en los fondos de la casa.

Poco le importó tener testigos, ya que igual “Ulla” se habría armado con el cable de un secador y golpeó a Jiménez en la espalda, hasta cansarse.

Después, se sentó encima de ella y la atacó a trompadas que impactaron en el rostro y en la cabeza.

Tampoco se ruborizó al escuchar a la madre de la víctima gritar de afuera con un palo de escoba, pugnando por entrar.

Recién cuando él asumió suficiente el castigo, liberó a Jiménez. Abrió la puerta y salió. Dentro, la víctima quedó sentada, llorando, pero empecinada en no denunciar nada.

Igual su hija acudió a la policía y ésta alertó a la fiscal.

Andrea Juárez priorizó la vida de Jiménez y mandó a “Ulla” a una celda de la Comisaría 18.

“Golpeadores” y “abusadores” llenan las celdas de la Seccional 18

Jiménez estaría muy golpeada, ya que así lo deslizaron los profesionales de la salud.

Habrían confirmado “azotes” con el cable en la espalda, rostro y los brazos.

También hematomas en la cabeza y las piernas.

Le siguen patadas en la zona de la cola y las manos, ya que la víctima puso sus extremidades para esquivar algunos golpes.

El panorama desolador anoche generaba estupor entre los policías de la Seccional Nº 18, poco inclinados a la violencia de género de extrema barbarie.

Es que las celdas albergan a acusados de violentos y por abuso sexual, pero ninguno al nivel del nuevo “habitante”.

Ahora, la suerte inmediata de “Ulla” Castillo es potestad de Andrea Juárez, quien le reintegrará “gentilezas” con la dureza del Código Penal.


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