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2020, Año Belgraniano

Por Clemente Di Lullo y Sara C. Aguirre Miembros Correspondientes de la Asociación Belgraniana de CABA

- 23:06 Opinión

Hace pocos días fue dada la noticia de que el Gobierno Nacional, mediante Decreto 2/2020 establece al presente año 2020 como año del General Manuel Belgrano.

Tal disposición tiene como fundamento el hecho de recordarse en el mismo año los 250 años de nacimiento y el bicentenario del fallecimiento del gran prócer argentino.

En atención a lo dispuesto, toda documentación oficial de la Administración Pública Nacional y los entes autárquicos dependientes deberá llevar la leyenda. “2020 – Año del General Manuel Belgrano”. Del mismo modo, se invita a los gobiernos provinciales y municipales adherirse al Decreto Nacional.

La disposición nacional tiene el objeto de revalidar ante las jóvenes generaciones la gesta de sacrificio y patriotismo del General Manuel Belgrano en la lucha por la independencia sudamericana, así como también los principios y valores ético-morales que distinguieron su vida pública y privada.

Como miembros correspondientes de la Asociación Cultural Belgraniana de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, recibimos con beneplácito esta medida de rescate de las virtudes superiores que enmarcan la personalidad del General Manuel Belgrano, a quien el propio San Martín reconociera como “lo mejor que tiene América del Sur”.

Imprescindible en momentos de las luchas por la independencia de las Provincias de América del Sur, a las que se plegó con total entrega, pese a sus carencias de conocimiento de técnicas y estrategias militares.

Sin embargo, creemos que para conocer mejor su protagonismo debemos analizar su acción como político, economista, educador, ensayista y estadista. Desde su cargo como secretario del nuevo gobierno revolucionario propuso e intentó un programa de desarrollo integral para la nueva nación, destacando la necesidad del trabajo de la tierra como fuente de producción y riqueza para la nación, en la cual tampoco debía negársele a sus habitantes el derecho a recibir los beneficios intelectuales y espirituales de la educación general.

Creemos que en Santiago del Estero, cuyo gobierno ya adhirió al decreto nacional, este acto de justicia en memoria del distinguido prócer debe adquirir un significado mayor, toda vez que su genealogía revela que por sus venas corrían sangre santiagueña por haber sido su abuela paterna nativa de esta provincia. Ascendencia que él jamás desconociera, sino, por el contrario reconociera entre sus amistades a quienes solía entretener con relatos acerca de sus visitas a las tierras de sus ancestros. Oportunidades que aprovechara para descansar en las tierras de “El Yugo” perteneciente a sus familiares loretanos, tierra que siempre guardó en su memoria a punto de ser elegida para la instalación de una de las cuatro escuelas que mandara construir con el reconocimiento económico que le brindara el gobierno por sus victorias de Salta y Tucumán.

Como contribución mínima a tan especialísima personalidad nos proponemos abordar, en sucesivos artículos, la acción diversa y los proyectos integrales que surgieron de su pensamiento centralizado en el progreso y desarrollo material, cultural y espiritual de la nueva nación argentina. Solo digamos por ahora que no hubo aspecto de la vida nacional que escapara a su análisis profundo, proponiendo lo que entendía era la mejor solución para aquel tiempo y para el futuro de las generaciones subsiguientes.



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