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“Amadey le daba pastillas, entre los dos la abusaban; ella siempre despertaba en lugares distintos”

Moira Curi, la madre de la joven abusada sexualmente por el abogado habló en exclusiva con EL LIBERAL y contó el calvario que vive desde el año 2014.

- 01:23 Policiales

Desde hace más de seis años que la vida de Moira y su hija Anna Paula cambió para siempre. En el año 2014 la abogada descubrió que su hija era abusada sexualmente por la pareja de su ex cuñada.

Lo trágico del hecho ocurrió en esa oportunidad. Lo peor sobrevino en el año 2017 cuando se enteró que el autor de los ultrajes que había sufrido Anna Paula cuando apenas tenía 12 años, era su propio padre.

Consternada por la situación que le toca vivir, pero con la fortaleza que una madre siempre tiene para defender a sus hijos, Moira contó que todo salió a la luz por un “chat” de una adolescente indiscreta que le hacía bullying a su hija.

En un diálogo exclusivo con EL LIBERAL, Moira manifestó que cuando su hija tenía un año de edad ella se separó de Raúl Alejandro Amadey, un abogado sobre quien por estas horas pesa una orden de detención por abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y facilitación de la corrupción agravada por el vínculo.

Desde pequeña, Anna Paula era llevada por su padre a la casa de sus abuelos paternos. Allí pasaba horas y noches enteras, ya que no existía régimen de visita porque él “la llevaba cuando quería”.

Consultada sobre cuándo descubrió que la adolescente era víctima de abusos recordó: “Mi hija estaba muy cambiada, tenía mala conducta para con sus compañeras. Sus notas habían bajado. Entonces yo sabía que algo malo pasaba. Un día se va con su papá y deja su noteboook abierta”, comenta.

Más tarde continuó diciendo: “Comencé a leer los chats y a revisar las charlas que tenía y leo que le decían ‘callate, violada por tu tío’. Entonces a la primera persona que recurro es a Amadey para pedirle ayuda. En mi cabeza, el tío era mi hermano o el hermano de él”.

Según contó Moira, ante sus interrogantes su ex pareja se hizo “el desentendido”. “Me decía que no podía ser. Le pido que venga a mi casa para hablar, y él me dice que hable yo con Anna”.

“Su postura me pareció extraña, pero mi cabeza en ese momento no se imaginaba semejante bestialidad. Comienzo a hablar con Anna y ella me cuenta que su tío la tocaba, que la pegaba”, explicó la abogada.

Moira indicó que tras varias horas de averiguaciones determinó que el supuesto tío abusador era la pareja de su tía paterna. “Cuando me entero de todo lo llamo a Amadey para contarle. A los días aparece y delante de mí la miraba a mi hija a los ojos y le decía ‘hablá Anna Paula, hablá’, ella empezó a gritar que no quería hablar, que con él no quería hablar”, enfatizó.

La letrada reveló que tras esa escena ella suponía que la menor no quería hablar delante de su padre por pudor. Más tarde se hizo la denuncia y allí comenzó un proceso legal que aún continúa.

“Con el tiempo, con terapia e incluso con los mismos obstáculos que ellos pusieron en el año 2017, me entero que en realidad el que primero abusó de mi hija fue su progenitor”, reveló.

Anna Paula logró confesar que “su padre Raúl Alejandro Amadey y su tío Pablo Nicolás González la abusaban en forma alternadas y en forma conjunta”. Pidiéndole que explicara esa situación, Moira reveló: “Su padre la entregaba en la casa de su bisabuelo. Le daban pastillas cuando se resistía. Las rompían en un mortero y se la daban mezcladas con jugo. Ella estaba en un lugar y despertaba en otro”.

“Creo que mi hija nunca habría contado si no recibía toda la terapia que recibió. La contención que hoy tiene. Ella sentía culpa, y sabe que no es la primera mujer que sufre este tipo de hechos. Lo que sucedió ya no se puede remediar. Es muy difícil, pero no tengo opción. Soy lo único que tiene”, comentó.

Antes de finalizar la entrevista, Moira afirmó “confío en Dios y en la Justicia, si es que existe, preservar la cabeza de mi hija, su bienestar y que pueda tener un futuro medianamente normal es mi trabajo”.

Hábeas corpus presentado por el abogado del acusado

El abogado César Barrojo habría presentado ayer un hábeas corpus (con efecto de eximición de prisión) a favor del letrado denunciado.

El recurso primero pasó por el despacho del juez de Control y Garantías, Fernando Paradelo, quien lo derivó hacia su par de turno, Darío Alarcón.

El magistrado al recibir el escrito habría solicitado un informe a la fiscal Gabriela Gauna, en procura de interiorizarse del proceso.

Hasta el cierre de esta edición, el juez no habría resuelto el planteo.

En suspenso

De todos modos, el recurso habría dejado en suspenso la orden de detención y allanamiento dispuestos para los días 11, 12 y 13 de febrero.

Vale recordar que la defensa del letrado también habría requerido eximición de prisión antes del 6 de febrero, día en que declaró la joven, ya mayor de edad.

Con antelación, a fines de noviembre del 2019, el magistrado habría concedido la eximición de prisión al otro imputado en esta causa: un familiar del abogado.

Desde ese antecedente, el entorno judicial del abogado anoche confiaba en una resolución favorable.

Para hoy es posible que los abogados de ambas partes intenten acelerar el desenlace.

Una posibilidad es que Alarcón defina su posición en esta misma jornada.

Otra alternativa es que no resuelva lo peticionado, sino que retorne al juez Paradelo.

El magistrado imputó al letrado el delito de “abuso sexcal con acceso carnal agravado por el vínculo y promoción y facilitación de la corrupción agravada por el vínculo, todo en concurso real de delitos”.

“Lo concreto es que no hay prueba alguna que acredite ningún acto degradante”

El abogado defensor del otro imputado, Pablo Nicolás González, un profesional del medio, manifestó que éste es inocente de todos los cargos y “no hay prueba alguna que acredite ningún acto degradante”.

En diálogo con EL LIBERAL, el doctor Diego Lindow señaló: “Entiendo que en la presente imputación, si bien surge de una resolución judicial, la misma obedeció a la presión ejercida por la madre de la denunciante, quien hostigó sistemáticamente por redes sociales a los jueces hasta lograr este absurdo jurídico”.

Puntilloso, Lindow detalló su posición: “En primer lugar, es falso que el pedido de detención del colega y el de mi defendido anteriormente, obedezca a prueba rendida en la causa, ya que la única prueba es la declaración de la denunciante, quien cambió en cuatro ocasiones su declaración. Comenzó argumentando que se trató de un “tocamiento”, sindicando solamente a su tío. Luego de cuatro años y a raíz de desavenencias familiares, (precisamente cuando el abogado decide casarse nuevamente) recién se “acordó” de algo que antes no dijo, y ahí incluyó a su padre en estos “tocamientos”.

El letrado agregó que “al no apreciar avances en la causa, nuevamente declara aduciendo violación. Lo curioso es que todas las pruebas de la causa comprueban la inexistencia de cualquier signo de abuso, tanto desde lo físico a lo psicológico”.

Más adelante, Lindow manifestó: “A la menor se le hicieron cuatro entrevistas y pericias psicológicas, y la última por el Cuerpo de Psicólogos del Poder Judicial en pleno, cuyos integrantes determinaron tendencia a la fabulación, y que la madre tiene una personalidad altamente perturbadora sobre la menor”.

Porfundizó el defensor: “Fue revisada por una médica forense, la Dra. Matilde Schmidt, quien en presencia de su madre la revisó y determinó que no tenía signos de abuso ni de penetración, y cuando fue asistida aún era virgen”.

Lindow subrayó también: “Luego de que la denunciante insultara a la jueza Harón (Sara) y sometiera a humillaciones públicas que determinaron su apartamiento forzado, (lo mismo hicieron con la Dra. Rosa Falco, primera jueza de la causa), lograron llevar la causa al Dr. Paradelo, a quien recusamos oportunamente por su amistad con la madre de la menor, y conforme las mismas publicaciones de Facebook de la denunciante, lo enaltecía constantemente, incluso llegando a anticipar las resoluciones que se iban tomando, en un claro “amiguismo”.

A criterio del abogado, “lo concreto es que no hay prueba alguna que acredite ningún acto degradante, y como algunos litigan por facebook, y se guían por lo que se dicen en las redes sociales, es que me veo en la obligación de plantear lo que realmente sucede y no lo que se dice”.

Al fundamentar más su posición, Diego Lindow juzgó: “Es obvio que estas resoluciones serán cuestionadas en el ámbito que corresponde, pero es alarmante cómo se puede ordenar la detención de una persona solamente con un testimonio de la joven, sin ninguna otra prueba más que esa, y falsamente se dijo en la resolución que había también “informes psicológicos”, cuando todos fueron claros en determinar que no hay indicadores de abuso”.

Enfatizó, al señalar: “Es en esa situación que se nos ataca a nivel personal a quienes defendemos a los imputados intentando nuestro apartamiento. Estamos evaluando realizar las denuncias penales porque hay pruebas de falsa denuncia”. l


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