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Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 8, 1-10

- 23:13 El Evangelio

Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

“Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos”.

Le replicaron sus discípulos: “¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?”.

Él les preguntó: “¿Cuántos panes tenéis?”.

Ellos contestaron: “Siete”.

Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.

Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobres ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también.

La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

Reflexión

El evangelio de hoy nos cuenta la multiplicación de los panes y los peces para atender el hambre de la multitud que sigue a Jesús y le escucha. El evangelista Marcos resalta varios aspectos interesantes para la catequesis de sus comunidades: Jesús es una persona humana, sensible, que siente lástima y se preocupa de sus seguidores. “Si los despido a su casa se van a desmayar”. Y en la conexión entre el Jesús humano y el resucitado, Marcos remarca esa categoría humanitaria de Jesús. Es un Jesús compasivo, solidario, que mira la realidad y el sufrimiento de las personas cercanas.

Por otro lado, en este relato Jesús pone a prueba la fe de sus discípulos. ¿De dónde se puede sacar pan aquí, en este despoblado? No sabemos en qué consiste el milagro en sí, pero queda claro el mensaje simbólico que tiene. Lo importante es tomar conciencia de compartir, de acompañar las necesidades tanto materiales como espirituales de los seguidores de Jesús. Jesús sacia el hambre y la necesidad de todos los presentes.

Otro aspecto importante de este relato, segunda multiplicación de los panes que nos cuenta Marcos en su evangelio, es la prefiguración de Jesús como nuevo Moisés.  


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