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Marco de la O: “El muro de Trump no va a resolver nada”

La inmigración y el muro que pretende construir el presidente, según la opinión del actor mejicano. Además, a propósito de su trabajo en “El Chapo” habló sobre héroes y villanos.

- 21:35 Pura Vida

Marco de la O dio su gran salto en Hollywood de la mano de Sylvester Stallone en el filme “Rambo: last blood”.

En el filme “Rambo: last blood”, tangencialmente se aborda el tema de la inmigración y del muro que quiere construir Donald Trump. ¿Cuál es tu opinión sobre estos dos temas que preocupan también profundamente a los mejicanos?

Que ese muro sea muy alto, muy pero muy alto que sea para que tampoco pasen más armas porque eso también es un causante de que haya una guerra entre esos dos países, uno por cruzar las drogas y el otro por vender esas armas. Si lo quieren hacer, pues que lo hagan. El muro no va a acabar con nada. Están equivocados. Por otra parte con respecto a la inmigración, México ya es el que menos cruza a EE.UU. Nosotros no queremos darles la espalda a los centroamericanos que quieren entrar a nuestro país porque no tenemos ningún conflicto con ellos

¿Cuál ha sido tu desafío como actor al interpretar a un personaje que está vivo y genera polémicas?

Hacer un personaje de la vida real es complicado ya que, obviamente, hay gente que lo conoce, que sabe cómo es, tiene familia y más un personaje de la talla del “Chapo” Guzmán a quien mucha gente lo admiraba y gente que también no lo quería. Entonces, teníamos que ser un poco cauteloso, teníamos que hacer un personaje inteligente, un personaje capaz de llegar a lo más profundo de su ser para poder nosotros entenderlo. Llegamos a comprender un poquito. Nunca llegamos a justificar lo que hizo sino a entenderlo. Cuando nosotros los actores entendemos a un personaje podemos interpretarlo sin juzgarlo. Lo más complicado fue poder comprender su humanidad, poderla representar y que la gente te lo creyera. Lo más difícil fue eso, poder entenderlo. Luego, viene la caracterización. Fue difícil estudiar al ‘Chapo’. Leí varios libros escritos sobre él, pero ninguno me decía cómo caminaba, cómo hablaba, entonces, decidí meterme a internet y me dije, me voy a fijar en tres capturas para hacer a este ser humano que ríe, llora, camina, como tú y yo. Me fijé primero en que tiene una pequeña sonrisa retadora como diciendo, aquí mis chicharrones truenan y es justamente aquí donde abordé mi primera temporada, como la parte desafiante. Mi segunda captura fue el retrato de su parte oscura donde no tiene sonrisa, estaba impávido; y la tercera es donde vemos a un personaje más temeroso. Tiene miedo, voltea para arriba y lo ves con miedo. Lo más complicado fue tratar de humanizarlo.

¿Cómo se logra interpretar a un héroe o a un villano sin temor a caer en la glorificación?

En México, más que nada en México, estamos acostumbrados a las telenovelas. En las telenovelas existe un bueno y un malo o una buena o una mala. El malo es siempre malo y la buena siempre es buena, cosa que no está sucediendo con las serie nuevas de los streaming, de plataformas diferentes que llegó a cambiar el concepto de cómo veíamos televisión. Esto es bueno porque cada vez tenemos más opciones. En Latinoamérica a estos tipos de personajes no los habíamos humanizado, no los habíamos visto llorar, al malo no lo habíamos visto llorar, al malo no lo habíamos visto reír, no lo habíamos visto vivir sino que simplemente era malo. Cuando nos damos cuenta de que representamos a un personaje de la vida real, pues tiene sus matices, tiene una gama de colores que va desde lo más oscuro hasta el blanco más claro pasando por todos los colores y eso somos los humanos. Era lo que yo quería para no representar a un malo o a un bueno sino a un ser humano que tomó decisiones buenas o malas, pero yo no soy nadie para juzgarlo. El público decide, yo no. Yo soy el que interpreto y que la gente pueda disfrutar y platicar después de ver la serie y discutirla. Todo mundo entiende que esto es un divertimento, que es televisión y que simplemente soy un intérprete. La gente sabe perfectamente que soy un actor.

Para usted, Marco Antonio de la O, mejicano, ¿Joaquín Guzmán Loera es un héroe o un villano?

No puedo tener una opinión, no soy quien para juzgarlo. Simplemente la autoridad humana estará siempre muy por debajo de la justicia divina. La serie está muy bien escrita. Desde el principio todo el equipo de trabajo dejó claro el no hacer apologías al personaje. Ni siquiera crear un héroe o un villano. Es un ser humano, un ser humano cualquiera. La serie fue tomada desde un punto de vista muy humano, sin mostrar un héroe ni hacer apología del narcotráfico. Es un personaje que es capaz de hacer cosas buenas y cosas malas, pero luego como actor me pregunto qué está bien y qué está mal. Para mí puede estar bien algo y para ti no, para el ‘Chapo’ todo estaba bien, para mí todo estaba mal, pero no tengo el derecho de juzgar a mis personajes. No estoy defendiendo a nadie, ni al ‘Chapo’ ni a los políticos. La serie refleja un problema que no tenemos sólo en México, está en el mundo.

“Los actores contemporáneos ya no están estudiando”

¿Cuál crees que sea para un actor contemporáneo, las cualidades, habilidades y mentalidad para realizar estos personajes?

No sé. Normalmente, los actores modernos y contemporáneos ya no están estudiando, no están teniendo esa preparación actoral, y lo digo por mí. En mi caso, yo tengo 41 años y tuve una preparación exhaustiva. Fueron 17 años de estudios. Tengo 22 años de carrera y me tomé en serio el ser actor, en toda la extensión de la palabra. Yo no soy tan contemporáneo, pero creo que a los chavos nuevos podría decirle que se prepararan mejor para poder tener personajes más interesantes en este lado de Latinoamérica. Cuando he estudiado en otros lugares me he dado cuenta que tienen otra preparación, otra visión, tienen un campo mucho más abierto y que están mejor preparados. Los latinoamericanos, de repente, lo tomamos muy a la ligera. Cuando nos enfrentamos a personajes como estos lo volvemos caricatura. Y no podemos volver caricatura a una biografía tan importante y que, aparte, pertenece a la historia de un país moderno. Entonces, ahí es complicado.


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