×

“El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres. Lo matarán; después de muerto, resucitará”

Evangelio, según San Marcos (9,30-37)

- 21:14 El Evangelio

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.

Les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará”. Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.

Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: “¿De qué discutíais por el camino?”

Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.

Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.

Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado”.

Comentario

“¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros?” Así comienza hoy el texto de la carta de Santiago en la primera lectura que creo muy recomendable leer con detenimiento. “¿De qué discutíais por el camino?” pregunta Jesús a sus discípulos en el evangelio.

Sin más preámbulos un dato de nuestra realidad: Los 22 hombres más ricos del mundo tienen más riqueza que todas las mujeres de África.

De todos es conocida la situación de injusticia y desigualdad de la sociedad mundial y todos tenemos nuestro elenco de imágenes y datos más menos puestos al día sobre el alcance y lo inhumano de la realidad en que vivimos. Éste parece otro demonio o mal espíritu -como quieras llamarlo- que desde el origen parece haber tomado posesión del ser humano.

Pasan las generaciones, se suceden las guerras, las masacres, los holocaustos... los armisticios, los tratados de derechos... y seguimos padeciendo de los mismos celos, rivalidades, afanes de poder.... Que nos llevan a echar mal de ojo al que tenemos cerca y a olvidar en la indiferencia al de lejos, al tiempo que excusamos la usurpación de sus bienes y derechos amparados en que quien aprieta el gatillo es otro, o acusamos de indecente la explotación laboral a la que alguna multinacional somete a sus obreros, o la insolidaridad de estados y sociedades ajenas - de las que todos tenemos un criterio claro de lo que deberían hacer.

La interpelación de Jesús es clara y nos deja sin cohartada. “¿De qué discutíais por el camino?....

¿Por qué no repasamos el camino nuestro de cada día para analizar de qué hablamos, qué codiciamos?

¿Qué deseamos alcanzar, qué explicaciones damos de nuestros enfados, envidias, recelos, cuáles son nuestros consumos “explotadores” y que el planeta ya no puede sostener...?

¿Por dónde se nos cuela el afán de poder y el deseo de ser más que el otro?

¿Por qué no nos damos cuenta de que en el juicio sobre los otros con frecuencia expresamos el demonio que llevamos dentro?”.

“Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:....”

Otro dato: actualmente hay 258 millones de niñas y niños sin escolarizar: uno de cada cinco. ¿Me siento capaz de abrazar a uno de ellos y descubrir el rostro de Dios? ¿Cuándo tendré fuerzas suficientes para ponerme al servicio de aquellos con los que rivalizo en el camino de la vida?


Más noticias de hoy