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Yo soy la Resurrección y la Vida

Juan 11, 1-45

- 21:09 El Evangelio

La resurrección de Lázaro es el “último signo” realizado por Jesús en favor de los suyos y tiene como horizonte la gloria de Dios y la glorificación del Hijo. El relato toca en el corazón mismo de la fe porque muestra la victoria sobre la muerte, el último enemigo. Se invita a los discípulos a creer en Cristo que es para todos los hombres “la resurrección y la vida”. Es esa la certeza de la comunidad Juánica. El evangelista muestra que, desde ahora, el creyente “vive” por el Hijo, es decir, desde ahora al creer en Jesús posee la “Vida”.

Jesús toma la decisión de ir a Judea no sólo para devolver la vida a Lázaro sino para enfrentar su propia muerte. De esta manera invita a los discípulos a superar su reticencia a seguirlo.

Cuando llega a Betania, Lázaro llevaba cuatro días en la tumba. Marta sale a su encuentro y relaciona la muerte de su hermano con su ausencia, no como un reproche sino en la confianza de que aún ahora el “Señor” puede obtener todo lo que le pida a Dios. Jesús le dice a Marta que su hermano resucitará, y ella afirma que lo hará en el último día, según la fe de su pueblo. Entonces Jesús le dice: “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, es imposible que muera para siempre”. El creyente, por medio de Jesús, se convierte ya desde ahora en un “viviente”: está ya en él el germen de la vida eterna.

Jesús termina su anuncio preguntándole si cree “esto”; ella responde con una confesión de fe: Creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, aquel que viene a este mundo”. Marta pasa del convencimiento del vínculo que hay entre Jesús y Dios, al reconocimiento de Jesús como el enviado por medio del cual se hace presente el Reino de Dios.

Jesús se encamina a la tumba y en ese trayecto se encuentra con María que al igual que Marta expresa su pena por la muerte de su hermano. Frente al dolor de María y de aquellos que la acompañaban Jesús se conmueve y llora.

Al llegar a la tumba y ordenar “quitar la piedra”, Marta le dice a Jesús que Lázaro lleva ya cuatro días muerto y que el cadáver huele mal. Jesús le recuerda a Marta que si cree verá la gloria de Dios. Luego, pronuncia una oración de acción de gracias al Padre porque lo ha escuchado, y grita fuertemente “Lázaro, sal fuera”. El muerto sale con los pies y las manos atadas con vendas y su rostro envuelto en un sudario. Jesús les dice: “Desátenlo y déjenlo salir de allí”. El signo se ha consumado, ahora, Dios será glorificado porque es el origen de toda vida y su gloria se expresa en la nueva creación que el suscita más allá de la muerte.

Conclusión

El relato nos revela a Jesús como resurrección y vida para todos los creyentes. Vida de Dios que se comunica ahora a todos los que creen, para que vivan en comunión con el Padre y el Hijo. La muerte biológica no es la última palabra sobre el destino humano, los discípulos de Jesús están llamados a vivir en comunión con El de tal manera que ya desde ahora puedan disfrutar de la vida eterna y vencer con Jesús a la muerte. Dios es el autor y dueño de la Vida y la comunica a los creyentes por medio de su Hijo que ha vencido la muerte. Cristo es el viviente, vive en medio de su pueblo, y los discípulos viven en él y por él.


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