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Olivia Laing: “El curioso don de la soledad es que nos sitúa en nuestra humanidad común”

- 20:52 Viceversa

La soledad en un mundo hiperconectado, una premisa que pareciera haber llegado al paroxismo durante el actual confinamiento, es el tema central de “La ciudad solitaria”, de la escritora británica Olivia Laing, un ensayo publicado en 2017 en el que delineó la idea de la “gentrificación de los sentimientos”, una artificialidad que impide conectar verdaderamente con los demás y que por estos días comienza a derrumbarse.

“La gentrificación en el plano emocional es vivir bajo la presión -especialmente en redes sociales- de mostrarnos populares, al presentarnos de manera artificial. Y eso puede hacernos sentir muy solos, porque es difícil hacer verdaderas conexiones o tener intimidad si nadie está mostrando realmente quién es. Lo que es interesante en estos días es que la gente se está mostrando más natural y vulnerable. Creo que nuestro uso de las redes es mucho más honesto en este momento”, analiza Olivia Laing (1977) en diálogo con Télam, desde su confinamiento en Cambridge, Reino Unido.

Traducido a 17 idiomas y con más de 100.000 ejemplares vendidos en todo el mundo, el libro “La ciudad solitaria. Aventuras en el arte de estar solo” (Capitán Swing) parte de una experiencia personal de la autora –se mudó a Nueva York por una relación amorosa que no funcionó- y al encontrarse en absoluta soledad en Manhattan comenzó a indagar en los artistas solitarios de esa inmensa ciudad.

¿Qué significa estar solo? ¿Cómo nos conectamos con otras personas? ¿La tecnología nos acerca más o nos aísla detrás de las pantallas? Fueron algunos de los interrogantes que dispararon en 2017 el ensayo de Laing -una mirada casi premonitoria de estos tiempos- y donde decidió transformar su dolor en investigación y explorar la vida de destacados artistas de la Gran Manzana que padecieron o retrataron sus diferentes soledades.

Así, se suceden por el libro los cuadros de Edward Hopper, quien pasó su vida tratando de retratar ese sentimiento de soledad; el icónico Andy Warhol, a quien le aterraba el contacto físico –y a quien Truman Capote describió como “la persona más sola que he conocido en la vida”- o Jean Michel Basquiat, un artista adicto a la heroína que murió muy joven y que sufría a causa de su color de piel “la soledad del racismo”.

En su libro, la autora hace foco en la “estigmatización” de la soledad y el sentimiento de vergüenza de quien padece esa dolorosa experiencia, algo que a la luz de la actualidad -debido a la pandemia que obligó al mundo entero a confinarse- se percibe a una escala mucho mayor y por ende, hace que la vergüenza desaparezca.

- Ha dicho que sentirse solo puede ser vergonzoso para la persona que lo sufre, pero que ya no lo es en el contexto actual. ¿Qué otra percepción tiene del “estar solo” actual, que ha cambiado con respecto al pasado reciente?

- Olivia Laing: La soledad a menudo parece vergonzosa, pero estamos viendo ahora mismo que puede afectar a cualquiera. Espero que esta experiencia nos haga más amables al respecto. Mi experiencia de soledad fue en Nueva York, una gran ciudad rodeada por millones de extraños. Esta experiencia es tan diferente. Todos estamos atrapados en nuestros hogares, con la gente con la que vivimos. Echo de menos a mi familia y amigos, pero también echo de menos la ciudad en sí, la sensación de ser parte de un todo mucho más grande.

- Menciona a artistas como Andy Warhol, Edward Hopper o Jean Michel Basquiat. ¿Ha encontrado características comunes en estas figuras solitarias?

- OL: Elegí a estas personas en el libro para ilustrar muchos tipos diferentes de soledad, para mostrar que no sólo le sucede a las personas que están muy aisladas socialmente. El pintor Edward Hopper es una persona solitaria más tradicional: un solitario, silencioso, sin emociones, realmente encerrado como persona. Pero Warhol y Basquiat son mucho más sociables. Andy Warhol era un hombre gay extremadamente tímido y que luchaba con el contacto físico y la intimidad. Usó la tecnología como una forma de mediar la conexión de una manera que recuerda mucho a cómo usamos nuestros iPhones ahora, tanto acercando a la gente como alejándola. Y la soledad de Basquiat está realmente conectada con el racismo, con estar inmerso en un mundo de arte de blancos que alternativamente lo patrocinan y lo excluyen.

- Hay un término en su libro que refiere a la gentrificación de las emociones. ¿Qué tan urgente se vuelve en el contexto actual, asumir las emociones, sin caer en temores excesivos?

- OL: La gentrificación en el plano emocional es vivir a menudo bajo la presión -especialmente en redes sociales- de mostrarnos populares, al presentarnos de manera artificial. Y eso puede hacernos sentir muy solos, porque es difícil hacer verdaderas conexiones o tener intimidad si nadie está mostrando realmente quién es. Lo que es interesante en estos días es que la gente se está mostrando más natural y vulnerable. Creo que nuestro uso de las redes es mucho más honesto en este momento, aunque todavía es capaz de hacer que la gente se sienta excluida y dejada de lado.

-: ¿Cuál cree que es la principal contribución del arte y la cultura en los tiempos actuales?

- OL: Acabo de publicar un nuevo libro llamado “Funny Weather: Arte en una emergencia”, que trata sobre lo que el arte puede hacer en tiempos difíciles. El arte es una fuente de claridad y consuelo. Puede hacernos sentir más tranquilos y menos ansiosos, y puede calmar nuestra sensación de soledad y desesperación. Cuando leemos novelas o miramos obras de arte vemos que otras personas han compartido nuestros sentimientos. El curioso don de la soledad es que nos sitúa en nuestra humanidad común. Otras personas han tenido miedo, han esperado, han escuchado las noticias. Otras personas han sobrevivido. Por muy asustados que nos sintamos, nunca hemos estado menos solos.

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