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El viaje interior

Por el Dr. Alberto Tasso.

- 08:35 Opinión

La cuarentena está cambiando nuestras costumbres, y lo seguirá haciendo. Dicen los que saben que después de esta pandemia el mundo no será el mismo. Nosotros tampoco lo seremos, y conviene que nos vayamos preparando para ese nuevo estado.

Esto requiere ejercitar músculos que hace tiempo no usábamos: el trigémino de la introspección, los bíceps de los proyectos, los abdominales del viaje en el tiempo.

Te contaré cómo aprendí a usarlos. Cuando tenía 9 años comencé a leer Selecciones del Reader´s Digest (esa “silva de varia lección”, como la llamó Jorge Luis Borges), donde leí la historia de Charles Atlas, un hombre de figura hercúlea que daba cursos de gimnasia y contaba su historia:

“Yo era un alfeñique humano, escuálido y enclenque; todos mis compañeros me superaban, y las chicas ni me miraban. Entonces decidí cambiar y comencé a hacer gimnasia en mi propia casa, sin aparato alguno, solo oponiendo mis propios músculos, mano contra mano, pierna contra pierna, logrando hacer de las contorsiones una fuente de energía. Así llegué a ser el que soy”.

Pues bien, este es el método que utilizo estos días para fortalecerme, o al menos mantenerme en forma. El viaje interior es uno de mis ejercicios preferidos. Consiste en ir hacia mi pasado y recorrerlo, ya en planeador, ya en globo, y en algunos casos hasta caminando.

Llevo un cuaderno en el que anoto todo lo que veo y me interesa recordar: momentos de familia, comidas, escuelas y colegios, juegos, ciudades que visité, animales con los que tuve trato, amores que viví, y desde luego tragos, desde el vino en bota que probé de niño hasta el daiquiri que me hace acordar de Manuel Vicens.

Cuando regreso parezco el mismo pero soy otro. Me he hecho cargo de mi pasado, con sus dolores y placeres, sus aciertos y sus errores. Y si clasifico mentalmente mis listas, ya tengo el índice de una posible autobiografía. ¿Que te parece difícil? Pues bien, prueba y verás.

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