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Liniers: “Somos todos héroes de una historia de ficción”

- 22:07 Viceversa

Somos todos héroes de una historia de ficción”, dice Liniers desde su casa en el bucólico pueblo de Norwich, en el estado de Vermont, donde vive hace cuatro años junto con su familia. De solo 3500 habitantes, Norwich está a unos 400 kilómetros de Nueva York, donde la emergencia sanitaria causada por la pandemia es crítica. “Pero acá el coronavirus no afectó a ese nivel, por suerte. El pueblo sigue más o menos igual. La gente usa barbijo y nadie se ve con nadie, pero no es tan impactante. No es que salgo y veo imágenes post apocalípticas en las calles”, cuenta el autor de Macanudo , que es profesor en The Center for Cartoon Studies, una facultad especializada en cómic y novela gráfica.

A tono con estos tiempos de encuentros virtuales, Liniers presentó por Instagram un libro extraño que acaba de publicar Editorial Común, sello que fundó en 2008 junto con su mujer, Angie del Campo: Bola negra , adaptación gráfica del cuento homónimo de Mario Bellatin , que crearon juntos a la distancia. De la charla, prevista originalmente para la Feria del Libro de Buenos Aires, participó Liniers (@porliniers), desde Estados Unidos, y Bellatin (@mbellatin), desde México. “Con Mario nunca sabemos hacia dónde irán nuestras conversaciones. Así que hablamos un poco del libro y de cómo se gestó”.

-En el prólogo, el autor mexicano cuenta que se conocieron en “un poblado del sur, el último habitado si uno se dirige hacia la Antártida”. ¿Cómo fue?

-Nos conocimos hace varios años en Ushuaia en un festival de narrativa con varios escritores como Bellatin, Alan Pauls y Edgardo Cozarinsky. También me invitaron a mí. Con Bellatin fue amor a primera vista, de mi parte al menos. Me pareció un personaje fascinante, muy gracioso. Después me enamoré de sus libros. Antes de volver de ese viaje, después de visitar el faro del fin del mundo y la cárcel donde estuvo preso el Petiso orejudo, me dijo que nunca había hecho nada en formato historieta y me ofreció mandarme un cuento. Y así fue cómo llegó a mis manos “Bola negra”.

-El cuento habla de un entomólogo que se come a sí mismo y fue adaptado a una ópera que Bellatin filmó en Ciudad Juárez y presentó, entre otros lugares, en la feria Documenta de Kassel, Alemania. ¿Cómo fue el proceso para llevar el relato al lenguaje de la novela gráfica?

-Cuando leí el cuento, lo primero que pensé es que era inadaptable. No se me ocurría cómo llevarlo a la historieta. Es genial literariamente pero no sabía por dónde empezar, hasta que se me ocurrió un recurso: poner una especie de regla aleatoria al sistema de adaptación. Una idea antojadiza: ilustrar dos renglones del cuento por página. La verdad es que no le quería cambiar ni una coma ni mover frases de lugar. Quería respetar el cuento tal cual y, al mismo tiempo, encontrar la manera de llevarlo a historieta. Entonces, esa idea de hacer dos líneas por página le dio forma y ahí aparecieron las imágenes. Me llevó un tiempo porque lo hice en medio de mis otros trabajos, de la paternidad y la vida familiar. Fue un proceso largo. Pero, aunque el cuento tiene solo cinco páginas, es impresionante la cantidad de imágenes, ideas e historias en paralelo que me dio para morder. Estoy muy orgulloso. Es un libro diferente a todos los que conozco.


-Hace unos días posteaste en Twitter una tira con dos personajes abrazándose tan fuerte que les suenan las costillas. “Cómo nos vamos a abrazar cuando termine todo esto”, escribiste e invitaste a tus seguidores a enviárselo a quien extrañen abrazar. ¿Cómo te afectó esta situación de encierro?

-En lo personal me da un poco de culpa porque la cuarentena no afectó muchísimo mi vida. Obvio que es más complicado el tema de las clases de mis tres hijas y estamos constantemente viendo a qué hora tiene cada una la reunión por Zoom. Pero mi trabajo siempre fue así. Nunca fui un gran deportista ni un gran aventurero. Me di cuenta de que todo este tiempo había estado en cuarentena, encerrado dibujando. Es mi estilo de vida. Sí extraño mucho las escapadas que tenía en su momento para tocar con Kevin Johansen o con Alberto Montt: hacer giras, shows, presentaciones en ferias de libros. Pero en lo cotidiano sigo igual: sentado en mi escritorio haciendo dibujos.

-¿Y se puede hacer humor en medio de esta crisis inédita?

-Es un momento tan absurdo que es imposible comparar con otros. Ninguno ha vivido algo así: todos encerrados. Es curioso ver a alguna gente reencontrarse con su familia. En mi caso, como trabajo en casa, ya conocía a mi familia. Pero hay mucha gente que se está haciendo amigo de sus hijos. Por lo anormal de la situación hay mucho material para hacer humor gráfico y que se generen ideas. El encierro es un disparador constante en el mundo del arte. Estamos todos siendo héroes de una historia de ficción. Esperemos que esto sea como una especie de hipo en el planeta para que paremos y pensemos qué estamos haciendo. Ya veremos. (La Nación)


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