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Macabro: un joven violó el aislamiento, entró en un cementerio y se filmó con una calavera en la mano

Los vecinos alertaron a la policía y el sujeto fue aprehendido. Una fiscal lo imputó por “profanación de restos y propagación de enfermedades contagiosas”.

- 23:57 Policiales

Un joven fue detenido ayer en Campo Gallo, Alberdi, sospechado de profanar una tumba en el cementerio, de la que habría tomado una calavera con la que se filmó y subió las imágenes a las redes sociales.

La investigación fue realizada por personal de la Seccional Nº 18, quien allanó una casa del Bº Jorge Gottau y apresó al individuo, merced a la orden refrendada por el juez de Control y Garantías, Rodolfo Améstegui.

Trascendió que el sospechoso sería José Luis Verón, de 23 años, a quien la fiscal Celia Mussi habría imputado por presunta “profanación de restos y propagación de enfermedades contagiosas”.

Preocupación

La historia fue revelada por algunos vecinos, al recibir en sus celulares un video en el que Verón reía “jugando” con una calavera en su mano.

Lo acompañaba una adolescente. Al parecer, habrían ingresado en la necrópolis y Verón tomó una calavera. Hasta anoche no estaba claro si la había extraido de un féretro o cómo se hizo del resto óseo.

Posteriormente, filmó unos instantes de bromas y el video se lo pasó a su grupo de amigos. Como sucede con frecuencia, alguien lo reenvió y en escasos minutos las imágenes fueron viralizadas por todo Campo Gallo y sus alrededores.

Rapidez fiscal

Informada, la fiscal Celia Mussi abrió una investigación y requirió al magistrado luz verde para allanar la casa de Verón.

Fuentes policiales confiaron que el joven tendría otras causas por supuestos robos, lo cual tornaría delicada su situación. Fue alojado en la Seccional Nº 18 y la funcionaria proyecta tomarle la declaración de imputado para hoy.

Mientras tanto, Mussi habría facultado a los policías para que tomaran testimoniales a varias personas.

“Mi hija no hizo nada”

En diálogo telefónico con EL LIBERAL, la madre de la joven señaló: “El hecho ocurrió días atrás. Mi hija y Verón fueron al cementerio para visitar al abuelo de él. Y Verón encontró una calavera en un pasillo del cementerio”.

Ahondó que la imágenes “fueron viralizadas por la gente. Mi hija no hizo nada malo y se entendió mal. En los fondos del cementerio, suelen tirar restos de difuntos. No fue solo la calavera. Pensamos que son restos de muertos de muchos años”, sintetizó.

Prisión de dos a seis años

“El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de dos a seis años”.

La norma está prevista en el artículo 171 del Código Penal de la Argentina.

Desde ese escenario legal, la fiscal inició una compleja investigación que incluye testimoniales de los responsables de la necrópolis, a fin de establecer la situación actual y un posible “registro” de los difuntos.

Difuntos olvidados por sus parientes

Profanar es un verbo que refiere a faltar el respeto a algo religioso o sagrado. Al profanar, por lo tanto, se deshonra, ultraja o mancilla una cosa que, por sus características, merece respeto.

La profanación de una tumba no es un hecho nuevo, sino que en los últimos años fueron iniciados procesos en un cementerio a la vera de la ruta 9 y otra en el interior de la provincia.

La característica dominante es que las tumbas violentadas eran de difuntos “olvidados” por sus familiares, trascendió.

Del mismo modo, nacieron investigaciones en otros distritos, con pericias y testimoniales.

Lo que viene

Un vocero cercano a la fiscal deslizó que la fiscal Mussi proyecta una exhaustiva investigación.

Desea establecer cómo una calavera terminó en manos de un joven, más allá de su eventual defensa.

Si fue profanación, o hallazgo, ¿cómo una calavera terminó en manos extrañas y fuera de su ámbito de sagrado descanso?

Mussi afectaría a peritos de la División Criminalística y solicitaría informes a los responsables de la necrópolis.

Aún sin subrayarlo, pretendería desandar la historia y establecer la identidad de la víctima expuesta a una macabra, o ingenua, broma.


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