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“Alegría y tristeza”, sensaciones que embargaron a los habitantes de la histórica Villa Mailín

En testimonios recogidos por EL LIBERAL a pobladores, destacan la modalidad en que se realizaron los festejos y también cómo lo vivieron.

- 23:58 Interior

Alegría y tristeza son las emociones que embargaron a los habitantes de Mailín por las circunstancias conocidas, calles vacías y la misa con monseñor Vicente Bokalic celebrándola, en que se realizó la festividad en honor al Señor de los Milagros de Mailín.

Lo satisfactorio es que pese a las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus, pudieron realizarse los festejos y por la manera en que a través de las redes sociales los fieles acompañaron esta singular celebración. La congoja es por ver las calles del pueblo sin la tradicional imagen de miles de almas comulgando un mismo sentimiento por el “Cristo Forastero”.

En sendos reportajes realizados por EL LIBERAL, Silvio “Berto” Farías y Pablo Santos Emanuel Escalada, contaron cómo vivieron este tradicional encuentro religioso.

Farías, de 63 años, es una persona muy ligada a la festividad. En tanto, Escalada es enfermero voluntario y custodio de honor de la imagen del Señor de los Milagros de Mailín.

“Fiesta emotiva”

Desde los 8 años, Emanuel, como todos lo llaman cariñosamente, presta servicios en el santuario. Empezó como monaguillo y hoy está a cargo de la seguridad de la imagen.

“La sensación ha sido una mezcla de todo, una mezcla de emociones por lo que estamos viviendo, tristeza a la misma vez de ver las calles vacías del pueblo”, remarcó Emanuel en declaraciones a EL LIBERAL.

Pese a todo, para Emanuel la fiesta “ha sido emotiva porque el pueblo, más allá de la circunstancia que nos toca vivir por el coronavirus, el pueblo se ha vestido de fiesta, pero todo ha sido espiritual, todo ha sido a base de un celular o una computadora”.

Escalada especificó que este año también “se vivió la misma pasión de siempre, con esa entrega que el pueblo de Dios recibe a Nuestro Señor de los Milagros de Mailín. Esto se ha sentido en cada familia por donde ha pasado la imagen del Señor de los Milagros de Mailín”.

Emanuel contó que mucha gente se comunicó para decirle: “Andá, prendele una vela porque no voy a poder ir”. Recalcó que ante esta solicitud de los fieles, sintió que ellos “me daban su mochila para que nosotros la presentemos al Señor de Mailín”.

Escalada está orgulloso de que este año haya podido brindar sus servicios en el marco del particular festejos en honor de Nuestro Señor de los Milagros de Mailín. Recalcó que, en esta ocasión como enfermero.

“La gente del pueblo se emocionó profundamente al ver pasar la imagen de Nuestro Señor de los Milagros de Mailín por el frente de sus domicilios. Es algo indescriptible lo que se vive. No hay palabras para definir el mundo de sensaciones que uno vive en esos momentos”, puntualizó.

“La forma en que celebramos ha sido muy nueva para todos. Mi mamá, por ejemplo, tuvo que aprender a usar el Facebook para poder seguir los festejos desde esa red social”, añadió Emanuel.

“Muchas personas que nunca agarraron un celular, en esta oportunidad han estado pendientes para vivir la fiesta a través de las redes sociales. En mi familia, por ejemplo, esperábamos la hora para rezar la novena juntos. Ha sido una experiencia linda y, a la vez, tristeza por lo que no pudo venir la gente”, especificó.

“Sensación fuerte”

Por su parte, “Berto” Farías remarcó: “Han sido dos sensaciones muy fuerte la que nos invadieron: alegría y de mucha tristeza. Hemos recibido llamadas de fieles, que siempre vienen, de Buenos Aires, La Plata, Florencio Varela y Berazategui. Todos ellos interesados en enviar sus mensajes para Nuestro Señor de los Milagros de Mailín”.

“Ver, viernes, sábado y domingo a la villa Mailín despoblada, ha sido algo que no tiene explicación. Jamás nos podíamos imaginar nosotros que pudiéramos vivir una situación como la ahora”, resaltó.

Altares en las veredas y la emoción a flor de piel

“Berto” contó a EL LIBERAL que los pobladores de Mailín prepararon “unos pequeños altares en las veredas de nuestras casas para ver pasar la procesión. Ha sido una procesión muy reducida por las circunstancias que todos conocemos”.

“Ver llorar al que estaba en la vereda de enfrente o a la persona que estaba al lado nuestro era una cosa muy triste. Pero, por otro lado, está la alegría de que el Señor de los Milagros de Mailín, por primera vez ha recorrido todo su pueblo. Tradicionalmente, hace un recorrido por las dos cuadras que están cerca del santuario. Yo tengo 67 años y por primera vez el Señor de los Milagros de Mailín ha pasado por el frente de mi casa. Es una emoción enorme que he vivido yo y todo los habitantes del pueblo. Aparte, recibimos muchos mensajes desde Buenos Aires diciendo que se sentían muy mal por no poder venir”, precisó. l

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