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Parálisis facial: sus causas, síntomas y tratamiento

- 00:46 Para vivir mejor

Por el Lic. Mariano Vega Botter

Neuropsicólogo


buenos días queridos lectores quiero brindarles la información de una patología que asusta a mucha gente y tiene que ver con nuestros nervios craneales y en este caso con el facial; que tiene síntomas muy molestos y dolorosos y no debería ser ignorada, es una situación que no desearíamos tenerla por la incomodidad que produce sus síntomas y porque también hace participar el lado social por la imagen que tenemos al padecer tal trastorno de nuestro nervio facial. También interfieren nuestros antecedentes emocionales de lo que venimos cargando y de lo que se nos junta en el presente, por esta razón ante lo desconocido, lo bueno es saber y conocer con quien tratamos, mucho más si el área que nos ocupa es nuestra salud mental.

La parálisis de Bell, es una enfermedad benigna de la porción infratemporal del nervio facial, que consiste en la pérdida temporal de la función contráctil de la musculatura mímica de la cara, de causa desconocida, pero puede ser secundaria a un traumatismo, compresión o tumor.

Este es un proceso autolimitante que no amenaza la vida del paciente y generalmente desaparece en un plazo de 1 a 3 semanas, en algunos casos demanda un poco más de tiempo cuando la musculación de nuestro rostro no se acomoda debidamente a la simetría que estamos acostumbrados a ver en nuestro espejo.

Su rango de incidencia es de 23 por cada 100.000 personas por año. Esta alteración no tiene diferencia por sexo, en últimos estudios hay una incidencia entre los 20 y 35 años de edad, siendo más frecuente en pacientes diabéticos e hipertensos que en la población normal. Se presenta indiferentemente en cualquiera de los lados de la cara y solo el 1 % en ambos lados simultáneamente. Se caracteriza por presentar el fenómeno de Bell, (signo de parálisis facial periférica que se manifiesta por el movimiento ocular hacia arriba y afuera del globo acular, cuando el enfermo intenta cerrar el párpado), dolor facial o retroarticular, diagusia, hiperacusia y disminución del lagrimeo. Ahora veremos todo lo concerniente con sus causas, síntomas y tratamientos.


¿Qué es una parálisis facial

o de Bell?


La animación facial es una parte esencial de la comunicación humana y es uno de los principales medios para expresar emociones y proporcionar señales no verbales. La sonrisa, por ejemplo, ha sido juzgada como la expresión facial más importante que refleja positivamente tanto a la persona que sonríe como al observador. Cuando la cara queda paralizada como consecuencia de diversas causas, la pérdida de la capacidad para animar la cara puede ser devastadora y a menudo se asocia con depresión, aislamiento social y disminución de la calidad de vida. Las expresiones faciales en pacientes con parálisis facial suelen ser percibidas como negativas por los observadores, incluso cuando están sonriendo. En comparación con los controles normales, a menudo, los individuos con parálisis facial son considerados poco atractivos. Además del castigo social, la parálisis afecta significativamente las funciones faciales esenciales, como el parpadeo, la protección de la córnea, la respiración nasal, la competencia labial y el habla y, la sonrisa. En la animación facial intervienen músculos faciales comandados por el núcleo facial, a través de una red de nervios faciales y sus ramas. El deterioro de cualquiera de estos componentes puede provocar parálisis facial parcial o completa. A menudo, una historia completa es adecuada para determinar la causa de la parálisis facial. Cuando sea necesario, se puede obtener una resonancia magnética de alta resolución o una tomografía computarizada, para evaluar el trayecto intracraneal y extracraneal del nervio facial y evaluar las anomalías esqueléticas y de los tejidos blandos. La parálisis facial es una lesión del nervio facial. El nervio facial es un nervio mixto y doble de la cara, que se encarga de cuatro tipos de funciones:

n Movilidad de los músculos de un lado de la cara: del lado derecho o del lado izquierdo. Controla también un músculo muy pequeñito del oído, que se encarga de amortiguar los ruidos muy fuertes; y dos músculos del cuello.

n Recoge la sensibilidad de lo que es el conducto del oído.

n Controla las lágrimas y la saliva.

n Se encarga del gusto, en la parte anterior de la lengua.


¿Cuáles son los síntomas

de la parálisis facial?


Los síntomas, a veces, no se presentan con la misma intensidad, ya que la parte de la frente, por ejemplo, suele tener fibras nerviosas que provienen del nervio facial sano de la otra mitad del rostro, y suplen en parte la función del lado de la parálisis; asimismo, la parte de abajo puede tener fibras cruzadas entre uno y otro lado de la cara. Además, los síntomas dependen de la mayor o menor extensión del nervio que se halle afectada, ya que dependiendo de ello algunos síntomas no aparecerán. Si el causante de la parálisis facial ha sido el virus herpes Zoster, suelen producirse también sordera y vértigos (síndrome de Ramsay-Hunt).

v Ausencia de la movilidad voluntaria de los músculos de una mitad de la cara, del lado derecho o del lado izquierdo, observándose esa mitad de la cara fláccida, sin arrugas ni surcos.

v No se puede cerrar el ojo.

v Se desvía la boca hacia el lado y hacia abajo de la mitad de la cara afectada.

v Dolor en el oído cuando se produce un ruido fuerte. También puede doler el oído, cuando la causa es un virus.

v Ausencia de sensibilidad del conducto del oído de ese lado.

v Ausencia de lágrimas.

v Ausencia de saliva en la mitad de la boca afectada.

v Ausencia de gusto en la parte anterior de la lengua, en la mitad de la cara que está paralizada.


¿Cómo se hace el diagnóstico profesional?


El médico neurólogo o el neuropsicólogo exploran la movilidad voluntaria de los músculos de la cara, mediante un método que parece bastante divertido, ya que es necesario realizar movimientos de mímica. La forma que emplea es el método de May, y es así, un poco para transmitir a aquellas personas que actualmente están con la presencia de una parálisis facial.

Se mide la cantidad de lágrimas que producen ambos ojos y se compara la cantidad de ambos. Para ello, se aloja sobre el párpado una tirita de papel de filtro, que absorberá la humedad. El ojo afectado por la parálisis facial no tendrá lágrimas. (Prueba de lagrimación de Schirmer). Se puede hacer una prueba de oído, para saber si el músculo del oído que protege de los ruidos fuertes está afectado. Para ello, se pone en el conducto del oído un auricular que medirá su funcionamiento automáticamente. El oído afectado no responderá (reflejo estapedial). Se puede estudiar el gusto de la parte anterior de la lengua, estimulando con una pequeñísima cantidad de algún elemento fuerte y los bordes laterales de la lengua, lo que produce un sabor metálico. Se puede medir la cantidad de saliva de cada lado de la boca, poniendo una pequeña sonda en los conductos de las glándulas salivales. En el lado de la parálisis facial se produce menos cantidad de saliva (prueba de salivación). Y quizás, las pruebas más interesantes sean las encaminadas a conocer la evolución y el pronóstico de la parálisis facial. Por un lado, la electroneurografía, que consiste en la aplicación de pequeños estímulos eléctricos, comprobando cómo se contraen los músculos. Hay una relación directa entre la cantidad de fibras nerviosas que funcionan y la respuesta en la contracción del músculo. Esta prueba puede realizarse a partir del tercer día de aparecer la parálisis facial, y nos informa sobre el pronóstico. Por otro lado, está la electromiografía, que mide cómo funciona el músculo en estado de reposo y cuando está contraído. Esta prueba puede realizarse a partir de la tercera semana de la aparición de la parálisis facial, y nos informa acerca de la regeneración nerviosa. El neurólogo puede realizar un estudio radiológico de imagen de cerebro, mediante un TAC (Tomografía axial computarizada) o estudio de RMN (Resonancia magnética nuclear), para descartar cualquier otra causa.

s Se palpa el tono que tienen los músculos de la cara. sSe le dice al paciente que arrugue la frente.sQue cierre los ojos. sQue parpadee.s Que arrugue la nariz. sQue enseñe los dientes. sQue silbe. sQue llene de aire las mejillas. sQue saque hacia fuera y hacia abajo el labio inferior. sQue tense los músculos del cuello.

Tratamiento de la parálisis facial

El tratamiento de la parálisis de Bell debe instaurarse inmediatamente tras su aparición, para así conseguir los mejores resultados en su recuperación.

Se administran corticoides lo antes posible, para así evitar que el nervio siga deteriorándose. La pauta de administración viene impuesta por el médico, y es muy importante su seguimiento estricto, tanto para mejorar la parálisis facial, como para evitar efectos secundarios de la propia medicación. A esto puede añadirse un tratamiento contra los virus y un tratamiento con vitamina B para reforzar la recuperación nerviosa. Nunca debemos olvidar el tratamiento emocional; este tratamiento hecho por un profesional especializado en neuropsicología; sobre los tipos de pensamientos negativos que hacen un estado estresor en el paciente y que puede empeorar en su tratamiento, por eso es imprescindible el averiguar si emocionalmente está haciendo su efecto negativo por antecedentes que ha producido su estrés o es desequilibrio emocional y que tiene un alto porcentaje en la participación de la parálisis facial.

Junto con esta medicación general, es muy importante el tratamiento local que ha de realizarse para preservar el ojo afectado. En el ojo de la mitad de la cara que está paralizada existe una falta de cierre del párpado y una falta de lágrimas. Ambas cosas hacen que el ojo se pueda desecar, con lo que podrían formarse ulceraciones e infecciones, con un alto peligro de lesión grave o incluso, de pérdida de ese ojo. Para evitar esto, deben administrarse lágrimas artificiales durante el día, y durante la noche, puede taparse el ojo para evitar que se deseque.

También es muy importante el tratamiento local kinesiológico y fisioterapéutico es útil la realización de masajes en los músculos de la cara, para evitar que se atrofie la musculatura y devolverles el funcionamiento normal de la musculatura y que ayude a los nervios faciales a comunicarse y funcionar de forma armónica.

Para aquellos casos que tuvieran una causa conocida, existen tratamientos quirúrgicos específicos y muy apropiados para eliminarla.

 

Evolución y pronóstico

La evolución de la parálisis facial o de Bell suele ser muy buena, llegando a una completa curación de la misma en casi todos los casos.

En aquellos contados casos en los que la parálisis facial no se recuperase nada en absoluto, existen tratamientos como el injerto de nervios y la utilización de músculos y nervios sanos próximos, para mejorar la funcionalidad de los músculos afectados, así como otros tratamientos para mejorar la estética. Dentro de todos estos tratamientos, están los encaminados a conseguir la disminución de la abertura del párpado, para preservar el ojo afectado en condiciones óptimas. l


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