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¡Sí a la leche!

Por María Celeste Mazzucco Ortiz. Lic. en Nutrición (MP 074) Génesis. Instituto de Cardiología. IMEG.

- 21:24 Opinión

El “Día Mundial de la Leche” se festeja para reconocer la importancia de la leche como alimento base mundial y fue instaurado el 1 de junio del 2001 por la Organización las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

La leche (alimento de origen animal) es una bebida muy nutritiva porque proporciona energía, macro y micronutrientes, en especial nutrientes esenciales como proteínas, calcio y vitamina D, sustancias muy necesarias en todas las etapas de la vida para tratar y prevenir enfermedades y carencias nutricionales.

Llamemos las cosas por su nombre: a la leche, leche

Muchas veces nos preguntan en el consultorio si se puede reemplazar la leche de vaca por la “leche de almendras o soja o avena o arroz”. Primero, según el Codex Alimentarius y el Código Alimentario Argentino (CAA) “la leche es la secreción mamaria normal de animales lecheros como vaca, cabra, oveja y búfala”. Por lo tanto, las bebidas vegetales obtenidas de almendras, soja, avena, arroz u otro alimento vegetal, no son leche. Por otro lado, no se puede reemplazar una por otra porque tienen distintas composiciones nutricionales. La leche de vaca tiene proteínas completas (nos aporta los aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo no puede fabricar), en cambio la bebida de almendras o castañas o arroz o avena aportan proteínas incompletas (sin aminoácidos esenciales). Además, el calcio que tiene la leche de vaca es de alta biodisponibilidad, esto significa que nuestro cuerpo lo absorbe mejor porque tiene Vitamina D. A diferencia de las bebidas vegetales (de frutas secas como almendras o castañas, de cereales como avena o arroz, de coco, de semillas como sésamo o de legumbres como soja) que tienen calcio de baja biodisponibilidad, porque está ligado a fibra (acido fitico), lo cual disminuye su absorción. Otra diferencia importante entre ambas bebidas es que “la bebida industrial a base de almendras” (como la define el CAA) presenta en su composición “jarabe de maíz de alta fructosa” (JMAF) que es una sustancia nociva para la salud, similar al azúcar de mesa.

La leche es un alimento esencial en el plan alimentario saludable de niños, adolescentes, adultos, embarazadas, mujeres en lactancia, adultos mayores, deportistas, personas lacto-ovo vegetarianas, personas con obesidad, hígado graso, diabetes, dislipidemia, insulino resistencia, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, cáncer, osteoporosis, hipotiroidismo, celiaquía, gastritis, síndrome de intestino irritable, constipación, anemia, entre otras enfermedades.

Actualmente, contamos en el mercado con diferentes tipos de leche, para satisfacer distintas necesidades como: leche entera (en polvo o liquida o larga vida), leche parcial o totalmente descremada (en polvo o líquida o larga vida), reducida al 80% o 90% en lactosa, sin lactosa, fortificada con hierro y vitaminas, rica en fibras, con extra calcio, enriquecida con fitoesteroles y/o omega 3, con mayor cantidad de proteínas, chocolatada (común o light), con agregado de café o malta, saborizadas, etc.

Consumir diariamente lácteos (leche, yogur y quesos) brinda múltiples beneficios para la salud integral, entre ellos:

* Aportan proteínas de alto valor biológico (AVB), es decir de muy buena calidad para preservar la masa muscular y evitar la malnutrición.

* Aportan calcio de alta biodisponibilidad para mantener huesos fuertes y sanos, y prevenir deficiencia de calcio, fracturas, osteoporosis, etc.

* Aportan vitamina D, relevante para la salud ósea y muscular, y para incrementar el sistema inmune (las defensas), entre otras funciones.

* Disminuyen los calambres en embarazadas.

* Previenen enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como obesidad, hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

* Ayudan a mantener la salud cognitiva, la capacidad de aprendizaje y la memoria durante la edad adulta y la tercera edad; también mejoran el control del estrés.

* Contribuyen a la salud bucal (dientes sanos).

* Promueven el crecimiento de la flora bacteriana intestinal benéfica (bacterias buenas del intestino para prevenir enfermedades).

* La leche contribuye a la hidratación diaria, por su alto contenido de agua.

* La leche ayuda a conciliar el sueño, si se la consume tibia como colación nocturna.

* La leche neutraliza la acidez del estómago, por lo cual se la indica para tratar algunas enfermedades digestivas.

* La leche es un alimento disponible y accesible para la mayoría de los hogares, que puede consumirse como tal o como yogur, ricota, distintos tipos de quesos, con infusiones o en diversas preparaciones como flan, postre, en puré de verduras, salsa blanca, licuados, con polenta, con avena, en sopa crema de verduras, etc.

En conclusión, la evidencia científica respalda las amplias propiedades de este alimento milenario durante todo el ciclo de vida del ser humano.

La leche y sus derivados son alimentos esenciales que deben estar presentes en nuestra alimentación diaria para contribuir a la salud física y mental. ¡Sí a la leche!


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