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Manejar en la neblina

- 20:12 Opinión

Por Antonio de Matos

Politólogo


Eclipsada la polis por las tempranas medidas de aislamiento, las pujas sociopolíticas vuelven al ruedo en nuevos formatos, y como era de esperar, en torno a la pandemia. Las pantallas fragmentadas y las redes sociales son los canales elegidos para activar el debate público y explicitar las condiciones de realización de la cuarentena. Volver al mercado de manera temeraria o continuar la marcha lenta hacia una cumbre cada vez más visible, parecen de momento las pistas más fuertes de un recorrido sembrado de incertidumbres.

Fotografías

El intendente de Tigre, Julio Zamora, amenazó a los propietarios y residentes del Complejo Villanueva -una decena de barrios cerrados- con entregar las filmaciones a la justicia por manifestarse durante el periodo de aislamiento.

En Córdoba, los médicos, también con una caravana de autos, protestaron por las imputaciones que recibieron dos colegas, y de paso por los salarios del personal de la salud y las condiciones de trabajo. Finalmente, Plaza de Mayo fue testigo el 25 de mayo, de una manifestación de los que se oponen a la cuarentena con argumentos que van desde la ejercitacion de un derecho constitucional y la caída de la actividad económica, a posturas delirantes que denuncian proyectos totalitarios y la cesación del Estado de Derecho.

Son parte genuina de las representaciones sociopolíticas, reales, que pudieron verse en el país, pero apenas son un puñado si lo comparamos con otros sectores, que, cumpliendo con la cuarentena, han sabido reconducir sus protestas por otros canales. Los sectores populares, nombre genérico en el que cabe la población con menores ingresos y mayores carencias, han sentido en carne propia y desde el primer día, las débiles respuestas que podían ofrecer a las medidas del gobierno, y pese a ello medir con prudencia los riesgos a los que se someterían si decidieran saltarse las medidas.


Representaciones

En el imaginario social quedará que la importación de la Covid-19 implicó un movimiento de clases, de las más acomodadas que viajan en avión -las que se contagiaron mayoritariamente en Europa-, a las más menesterosas, que, permaneciendo en el país y forzadas a cumplir con sus obligaciones, interactúan con sus empleadores en total confianza; y se contagian.

Sobre esta representación, a la que no cabe hacerle reparos, sí pueden agregársele dos detalles. El primero es que el virus se originó en un mercado popular de animales exóticos, en Wuhan, China; y el segundo es que el avión ha dejado de ser hace tiempo un medio de transporte exclusivo de las élites.

El gran paréntesis abierto por la pandemia puso en letargo las identidades sociales y políticas, que, procesando la nueva realidad, encontraron que, procesando la nueva realidad, encontraron finalmente los canales para expresarse.

Ramona Medina, la referente de La Garganta Poderosa, pudo denunciar en un video casero la falta de agua en la Villa 31 -un bien imprescindible para cumplir con los cuidados personales que el gobierno de CABA pedía enfáticamente. Una semana después murió víctima de la Coronavirus, en lo que constituyó una expresión agónica de los déficits de toda clase, en los que viven los sectores populares, especialmente en el AMBA.


Con el pedido de Consulta de CFK a la Corte Suprema, para que avalara legalmente las sesiones virtuales del Senado -Massa había comprometido lo propio y ambas Cámaras sesionaron la segunda semana de mayo-, se inició oficialmente el debate político en Argentina. Algunas provincias, como Santiago del Estero, lo hicieron antes, incluso, marcándose dos coincidencias en todas ellas: la modalidad virtual bajo la cual funcionaron -una intervención necesaria, facilitada por las tecnologías- y los reclamos de la oposición, ligada a la coalición Juntos por el Cambio, por los estragos económicos de una administración que, en opinión de estos parlamentarios, se mantiene rígida sin justificaciones.


Una ética de la conducción

La porfía de determinadas fracciones de la clase media, sumada al reclamo de los voceros de la dirigencia empresarial en soltar los frenos a las actividades económicas no esenciales -en aras de actividades económicas no esenciales -en aras de movilizar los factores de la producción y el comercio, y parar el proceso recesivo- van a contramano de las estrategias seguida por las administraciones nacional y provinciales, centradas en inmovilizar la circulación de las personas para evitar la crisis de sus sistemas sanitarios.

La decisión homogénea de Presidente y Gobernadores -Jefe de Gobierno de CABA incluido- de flexibilizar el aislamiento de acuerdo a los indicadores epidemiológicos y a los consejos de expertos, sugieren una perspectiva compartida con todo el arco político pero asumida desde la prudencia de quienes ocupan funciones de responsabilidad.

El diferencial en concebir la apertura y la velocidad de la salida a una "nueva" normalidad, acaso sean los rasgos que separan a una concepción antagónica de la democracia, del poder, con papeles y guiones preestablecidos. La reedición de la grieta entre shock y gradualismo -en otro contexto y paradójicamente en papeles invertidos. O cuando inmersos en un banco de neblina -del que nos percatamos al ingresar, pero no tenemos referencia del fin- marchamos cautelosos, lentos, para evitar daños, o decidimos de pronto asumir los riesgos de una marcha rápida que nos pondrá más pronto fuera de la bruma.



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