×

Mitos o realidades del daño que pueden producirnos las pantallas de los dispositivos en relación a distintas funciones de nuestro cerebro

Por el Lic. Mariano Vega Botter Neuropsicólogo

- 21:49 Para vivir mejor

Buenos días, estimados lectores, hoy voy a hacer mención a un tema muy recurrente que se produce intrafamiliarmente y con sus consecuencias negativas y positivas por el tiempo que pasamos frente a una pantalla de un dispositivo y mucho más en estos tiempos de cuarentena donde nos “obligaron” a realizar todas las tareas a través de la tecnología informática, sea en adultos como en niños para no perder el trabajo cotidiano. En situaciones de una vida normal no tenemos el tiempo de exposición a ciertos aparatos tecnológicos que puedan terminar dañando nuestra visión, nuestras funciones cerebrales (como el sueño) e inclusive “despertar” conductas adictivas a estos aparatos que por mucho tiempo los padres de nuestros niños tanto lucharon por la no exposición a todo tipo de pantallas y hoy tenemos que recurrir a ellas para el aprendizaje de nuestros hijos; en este caso citaré el tema de una canción de María Elena Walsh “vivimos en el mundo del revés”…

En más de una ocasión los padres recurrimos a dichos muy tradicionales para esta problemática; y dijimos tantas veces…“No te sientes tan cerca de la tele”, “no son horas de mirar el celular o la tablet”, “cuidado con la computadora o vas a necesitar anteojos”..., por Dios, vas a quedar sin ojos”…, y así podríamos seguir una larga lista de prevenciones ante la exposición de las pantallas. Queda claro que en la cultura general se tiene asentada la idea de que las pantallas pueden afectar a nuestra salud, ya sea en lo físico como en lo neuropsicológico, sin embargo, ¿se ha demostrado científicamente? ¿es realmente malo usar mucho dispositivos electrónicos con pantallas?... 

¿Es malo usar pantallas de los dispositivos?

Todos hemos oído que usar dispositivos y exponerse a las pantallas puede afectar a nuestra salud, especialmente a la vista o que deberíamos evitar usar la computadora por la noche, porque luego nos va a costar dormirnos. En la cultura general está muy asentada la creencia de que las pantallas, potentes emisoras de luz, no son inocuas.

¿Es malo usar pantallas? Sí. No. Bueno, depende. Depende del uso que hagamos de ellas, realmente qué responsabilidad tendremos ante ellas y qué trucos usamos para disminuir su impacto sobre nuestra vista, nuestros patrones del sueño y nuestra salud mental. No es lo mismo estar 9 horas seguidas delante de una computadora o tablet sin levantarnos siquiera para ir al baño que hacerlo cada media hora, descansando la vista y lavarnos la cara para hidratarlos un poco. Además, la iluminación de la habitación y la ergonomía, y esto nos quiere decir como las condiciones de adaptación de un lugar de trabajo, una máquina, un vehículo, etc., a las características físicas y psicológicas del trabajador  influyen en cómo puede ser saludable nuestra relación con la pantalla.

Efectos sobre la salud

Realmente, cuando se habla que las pantallas que pueden dañar la vista es algo que, si bien no es una mentira, sí tiene un cierto componente de mito en cuanto a lo que pueden ser muy dañinas. Esta creencia tiene su origen en los años sesenta, cuando se comercializaron unos televisores defectuosos que emitían demasiada luz, provocando problemas de visión. Sin embargo, dado que estamos en el siglo XXI y hay una potente regulación con respecto de los dispositivos electrónicos, es muy poco probable que nos encontremos en una situación así. No obstante, cabe destacar que, a la larga, el uso de pantallas por largos períodos y sin tomar las debidas precauciones puede conllevar algunos problemas tanto en los ojos como en nuestra higiene del sueño y salud mental.

Problemas en la vista

Entre los problemas visuales a destacar es la astenopia o esfuerzo ocular. Este problema se produce cuando se pasa demasiado tiempo con la vista centrada en algo. Al centrar la vista los músculos de nuestros ojos se tensan, con la intención de enfocar el objeto.En caso de que estemos mucho tiempo así, los músculos pueden resentirse y producir la sensación de molestia. Cuando estamos delante de una pantalla, este problema puede producirse más rápido, dado que nuestros ojos tienen que estar adaptándose constantemente al brillo de la pantalla y la oscuridad del entorno.

Dolor de cabeza

La tecnología 3D provoca una distorsión entre la imagen real y lo que es percibido por el cerebro. Su visión excesiva, especialmente en los niños, que todavía están adquiriendo coordinación visual, pueden dar lugar a dolores de cabeza, fatiga y náuseas.Es por este motivo que algunas videoconsolas, como fue la Nintendo 3DS cuyo principal atractivo era la tecnología 3D, se vieron obligadas a quitar esta función, dado que su principal público objetivo, los niños, podían tener graves dolores de cabeza y malestares neurológicos.

Dolores musculares

Al consultar una tablet o smartphone se tiende a inclinar la cabeza. Este movimiento, de hacerse de forma prolongada y muy repetida, hace que los músculos de la parte posterior del cuello se estiren por demasiado tiempo, lo cual provoca dolores.También puede darse el caso de que se trabaje con la computadora en una postura perjudicial para nuestra espalda, adquiriendo una postura incómoda. De hecho, es lo que hace que 2 de cada 3 personas se quejen de dolores musculares asociados al uso de pantallas, sean por las malas posturas o por demasiada tensión en los músculos oculares o por la “inhibición del sueño” por estar de forma selectiva en su atención.

Afectación en el biorritmo

Lo que sí es más preocupante de las pantallas, sean de televisión, de computadoras o celulares, es cómo alteran los biorritmos.La exposición a la luz artificial puede provocar alteraciones en los ritmos circadianos, los cuales son las oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares, entre 20 y 28 horas, que se sincronizan con los ritmos ambientales como la luz o la temperatura. Por así decirlo, son el reloj biológico humano, regulando las funciones del organismo.

Estos ciclos están estrechamente ligados a los estímulos lumínicos, dado que el cerebro asocia la luz solar con una mayor actividad fisiológica, mientras que la oscuridad la interpreta como señal de que se deben inhibir las funciones, llegándose al mínimo de actividad entre las 3.00 y las 6.00. La actividad circadiana en mamíferos viene desencadenada por unas células especializadas en la retina, la parte sensible a la luz que señala la presencia o ausencia de luz. Estas células son especialmente sensibles a las longitudes de onda azuladas, como las de un cielo diurno.

El problema de todo esto es que el cerebro no sabe distinguir entre la luz del sol, la de una bombilla y la de una pantalla de un dispositivo. Debido a esto, y también dependiendo del tipo de luz y del brillo de los objetos lumínicos, puede inducir a disrupciones circadianas y, consecuentemente, a problemas en el sueño y el estado anímico. De hecho, se ha relacionado esto con padecer problemas de salud tales como diabetes, cáncer, obesidad y depresión, aunque debe entenderse que correlación no implica causalidad.

¿Cómo evitar que las pantallas nos afecten?

La sugerencia u orientación más básica y obvia para evitar que las pantallas nos afecten es dejar de usarlas. Así de sencillo. Sin embargo, teniendo en cuenta lo ajetreada y demandante que es la sociedad en la que vivimos, en la que nos cuesta mucho hacer nuestras obligaciones a su hora, junto con el hecho de que estamos hiperconectados, hace de este consejo muy fácil de decir, pero casi imposible de hacer.

Hoy nos acostumbramos a ser co-dependientes de la tecnología, porque si no, estamos fuera del sistema, de la vida en sí y hasta muchos adultos mayores se sientes desplazados por no conocer su funcionamiento; y hago referencia a esto; porque no deja de ser una discriminación ante el abuelo que por estar fuera de ese cruel sistema, “necesita” entender lo básico, creo que mostramos nuestra pobreza solidaria y empática cuando le exigimos y los “obligamos” que deben entender cómo se mueve el mundo hoy… Afortunadamente, y especialmente orientados para aquellos que muy difícilmente pueden permitirse el lujo de apagar su computadora o celular a las 22.00 hs., existen algunas alternativas para evitar que la pantalla del mismo afecte gravemente a nuestros biorritmos.

Hay programas especiales, como F.lux, que permiten calibrar la intensidad de la luz, evitando que el cerebro piense que estamos a pleno día, estas funciones las encontramos más en los celulares que en las computadoras, como es la opción de ponerlos en el modo diurno o nocturno según la luz exterior. Esta aplicación modifica el color de la pantalla a lo largo del día, siendo más fría por la mañana y más cálida por la noche.

En caso de que se tenga problemas con las pantallas por simple abuso de las mismas, ya sea mirando demasiado el celular o quedándose hasta altas horas de la noche jugando a videojuegos, aquí la mejor opción que se puede tomar es curarse en salud y preguntarse si se tiene un problema con las nuevas tecnologías. ¿Qué mensaje vamos a recibir por la noche? ¿De qué nos sirve mirar lo último que ha puesto tal contacto a estas horas?

En fin, una cuantiosa lista que podríamos omitir y preservar el ritmo circadiano del sueño. La computadora, el celular o la tablet, si su uso no es estrictamente necesario, es mejor tenerlos apagados por la noche. Dado que el uso de las pantallas no es inocuo y que usarlas por la noche implica problemas de sueño, el usarlas sin tener obligación puede deberse a una adicción a las nuevas tecnologías, algo que requiere la intervención de un neuropsicólogo. l

Referencias bibliográficas:

Stevens, R. G y Zhu, Y. (2015) Electric light, particularly at night, disrupts human circadianrhythmicity: isthat a problem? Phil. Trans. R. Soc. B37020140120 http://doi.org/10.1098/rstb.2014.0120.

 


Más noticias de hoy