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Cómo enfrentar el desánimo y la desmotivación en tiempos de coronavirus

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS EN EL DSM-V.

- 23:35 Para vivir mejor

Por el Lic. Mariano Vega Botter

Neuropsicólogo


Buenos días! Hace unos meses que sentimos la palabra “coronavirus” y nos produce escozor, animosidad, desagrado, apatía, bronca, incertidumbre, cambios de hábitos y costumbres, cambios en nuestra calidad de vida, tristeza por nuestros hijos y abuelos y por sobre todo esa intensa desmotivación y desánimo que nos ha cambiado el ritmo de vida; tal vez nos hagamos preguntas que no sabemos encontrar las respuestas precisas, hablamos con Dios y esperamos una señal; los profesionales estamos muy aferrados a la ciencia para encontrar la cura y la famosa vacuna que nos dé el alivio a toda la población mundial; en fin; nos vemos acorralados por un estilo de vida que jamás imaginamos vivir y padecer como es la pandemia del coronavirus.

Creo que desde mi posición de profesional de la salud mental no habrá ningún medio para olvidar este momento horrible para la huella mnémica de todos los ciudadanos del mundo, mucho más si padecieron alguna muerte en sus familias; lo cierto es que la incertidumbre, el miedo, la desmotivación y el desánimo se presentaron en nuestras psiquis como estados normales, estados acostumbrados a sufrirlos, como si la enfermedad sea parte acostumbrada a nuestra vida cotidiana. Pero aquí es donde debemos saber resurgir y ser muy resilientes con nuestra autoestima, con nuestros sentimientos, emociones, empatía, con nuestras familias…

En tiempos de crisis como la del coronavirus es relativamente frecuente sufrir desánimo. Muchas veces, ni siquiera es posible identificar una causa concreta de este sentimiento; simplemente, el cúmulo de problemas entrelazados que ha aparecido debido a la pandemia lleva a algunas personas a un estado mental marcado por la desesperanza y la incapacidad para participar activamente en lo que nos rodea.

Luego de hacer esta introducción y análisis, veremos algunas ideas claves para mantener a raya el desánimo en esta crisis de coronavirus.


Posibles causas de desánimo durante los tiempos del Covid-19


Estos son los diferentes factores que entran en juego en los tiempos del coronavirus y que pueden llevar a las personas a desarrollar desánimo.

n Duelo psicológico

Uno de los aspectos más dolorosos del contexto de pandemia por coronavirus es el elevado número de muertos que han sufrido muchos países. Esto no solo es el reflejo de un colapso sanitario; también indica que la cantidad de personas pasando por un proceso de duelo psicológico se ha disparado. El duelo psicológico es una perturbación emocional que surge ante el sentimiento de pérdida, es decir, cuando perdemos a algo o a alguien que nos importa mucho. Sobre todo, se da tras la defunción de amigos, familiares y mascotas. El duelo psicológico puede hacer que el estado mental de la persona que lo sufre quede fijado constantemente en la angustia que genera esa pérdida; todo lo que se podría haber hecho y no se hizo, aquello que no se volverá a experimentar debido a la ausencia de la persona a la que echamos de menos, etc. El resultado es una sensación de fatiga emocional y de no tener ganas de hacer nada, ya que todas las energías están concentradas en acostumbrarse a esa nueva realidad en la que el familiar, el amigo o el objeto desaparecido ya no está.

n Estrés laboral

La crisis del Covid-19 va de la mano de una crisis económica importante, debido a la implantación del estado de alarma (y en algunos casos, debido a la necesidad de trabajar a marchas forzadas, en el caso del personal sanitario). Hay quien se ve en la necesidad de buscar desesperadamente vías alternativas de ingresos, o de trabajar más para compensar el dinero que deja de entrar. En el caso de los asalariados, también existe el riesgo de quedarse sin trabajo debido a decisiones que están lejos del alcance de uno mismo. Una de las consecuencias más directas de todo esto es el estrés. Las personas que pasan por situaciones así pasan a estar casi siempre en estado de alerta, dado que lo que ocurra durante estos meses puede tener implicaciones a largo plazo en su estatus laboral o directamente en su calidad de vida.

n Aislamiento social

Este es un fenómeno que puede afectar sobre todo a las personas más extravertidas y dadas a la socialización; debido a las limitaciones aplicadas para prevenir el riesgo de contagio, muchas personas que apenas concebían su tiempo de ocio sin la compañía de amigos o sin conocer gente nueva se ven atrapadas en un estilo de vida mucho más “casero”. Hay gente para la que las videollamadas no son suficientes a la hora de compartir ratos agradables con alguien. Por ello, en algunos casos el aburrimiento predomina al no tener referencias ni experiencia a la hora de disfrutar de una cierta variedad de pasatiempos o de proyectos estimulantes que puedan desarrollarse en casa o a solas.

n Empatía con los que sufren

Ver a los demás pasar por situaciones complicadas también genera un desgaste psicológico importante; la angustia y los síntomas de tipo depresivo pueden llegar a ser contagiosos.

n¿Cómo superar el bajo estado de ánimo?

Para aprender a superar el desánimo causado por el contexto de pandemia debes introducir pequeños cambios en tu día a día de manera que se transformen en nuevos hábitos de gestión emocional.

n Practica Mindfulness

El Mindfulness constituye una herramienta muy poderosa de gestión de las emociones. Nos permite desprendernos de pensamientos obsesivos y que nos mantienen angustiados constantemente, y ofrecen la posibilidad de adoptar una mentalidad más constructiva, no basada en lo que nos ha ocurrido sino en lo que podemos hacer a partir de ahora. Es por ello que muchos equipos de neuropsicólogos incorporamos estos ejercicios de atención plena a nuestros servicios de intervención en pacientes y en grupos.

n Acepta el malestar

Intentar hacer ver que no existe la incomodidad y la angustia generada por la pandemia es un error. Eso nos lleva a estar siempre en guardia por si algún pensamiento estresante aparece en nuestra consciencia, lo cual hace que sea más probable que esto ocurra. En vez de intentar “bloquear” pensamientos, hay que asumir que irán apareciendo, pero que no debemos concederles importancia extra. Es mejor orientar nuestra atención a otras cosas.

n Date tiempo

Es necesario no darse prisa; el malestar psicológico requiere su tiempo para dar pie a una recuperación del equilibrio emocional. Pretender lo contrario es ponerse obstáculos a uno mismo.

n Cuídate físicamente

Come bien y descansa todo lo necesario. Si tu cuerpo no está en buen estado, no resurgirá esa predisposición psicológica a sentir interés por las cosas que te rodean, a ilusionarte con nuevas facetas de la realidad. Presta atención a que lo que comas sea sano y asegúrate de llevar un horario de sueño en el que puedas dormir lo suficiente y de manera regular.


Trastorno

del estado

de ánimo en los criterios diagnósticos en el DSM-V


Dentro de los trastornos del estado del ánimo podemos encontrar algunos de los trastornos mentales con mayor incidencia y prevalencia a nivel mundial.

n Trastorno depresivo mayor

El trastorno del estado del ánimo más prevalente de todos y uno de los trastornos mentales más conocidos. Se caracteriza por la presencia durante al menos dos semanas de un estado de ánimo triste y decaído la mayor parte del día junto a la pérdida o disminución de motivación y la capacidad de sentir placer, además de otros síntomas como problemas de sueño, alimentación y concentración, enlentecimiento o agitación, fatiga, desesperanza y pasividad. También suelen presentar problemas a la hora de tomar decisiones y pueden experimentar deseos y pensamientos suicidas.

n Distimia (actual trastorno depresivo persistente)

Semejante al anterior, pero generalmente con menor intensidad en los síntomas y con una duración mucho mayor (pudiendo llegar a ser crónico), se identifica como tal a aquel trastorno caracterizado por la presencia durante al menos dos años durante la mayor parte del día durante casi todos los días (no teniendo periodos sin síntomas de más de dos meses seguidos) de un estado de ánimo deprimido y triste, además de problemas alimentarios, de sueño, fatiga, baja autoestima, desesperanza y problemas de concentración y toma de decisiones. Aunque en un momento puntual puede parecer menos grave que una depresión mayor al ser sus síntomas de menor intensidad, también hay que tener en cuenta que los problemas permanecen durante mucho más tiempo, produciendo un desgaste por acumulación a tener muy en cuenta.

n Trastorno bipolar

El trastorno bipolar es otro de los principales y más conocidos trastornos del estado del ánimo, en que generalmente se da una alternancia entre episodios maníacos (en que se da durante al menos una semana un estado de ánimo expansivo e irritable, elevado nivel de energía, sensaciones de grandiosidad que pueden llegar al delirio, verborrea, pensamiento acelerado, distraibilidad, conductas de riesgo y en algunos casos alucinaciones en un nivel tan elevado que a veces se requiere hospitalización) o hipomaníacos (semejantes al anterior, pero de menor intensidad y duración, estando presentes como mínimo durante cuatro días y aunque observable no genera deterioro) y episodios depresivos (equivalentes en sintomatología a los síntomas descritos en la depresión mayor, que en realidad implica la existencia de este tipo de episodios). En realidad no existe uno, sino dos tipos básicos de trastorno bipolar. En el trastorno bipolar tipo 1 el sujeto experimenta o ha experimentado al menos un episodio maníaco o mixto, pudiendo o no estar precedido o seguido por un episodio depresivo y hipomaníaco. Para diagnosticar el tipo 2 sí que es necesario que exista al menos un episodio depresivo y uno hipomaníaco (sin que haya habido ningún episodio maníaco o mixto).

n Ciclotimia o trastorno ciclotímico

Se entiende por ciclotimia aquel trastorno del estado del ánimo en que el sujeto presenta múltiples síntomas hipomaníacos y depresivos alternados, sin suficiente intensidad para diagnosticarse un episodio o trastorno depresivo o bipolar a lo largo de como mínimo dos años. Los síntomas son continuados y suele presentarse una alternancia rápida, en días.

n Trastorno disfórico premenstrual

Se considera como tal a la presencia durante la mayoría de ciclos menstruales de labilidad afectiva (es decir variaciones rápidas del estado del ánimo), irritabilidad, ansiedad, tensión intensa, autodesprecio o depresión junto con fatiga, problemas de sueño, alteraciones del apetito, dolor, desinterés y problemas de concentración, siendo necesario que se den como mínimo cinco de estos síntomas durante la semana previa a la llegada de la menstruación.

n Trastorno de desregulación destructiva del estado del ánimo

Este trastorno se define por la presencia durante al menos un año y casi a diario de cólera e irritabilidad desproporcionadas para la situación que las genera, estallando en forma de accesos verbales o físicos (pudiendo llegar a la agresión) con un estado de ánimo irascible de manera persistente entre los accesos. Estos se producen al menos tres veces y pueden observarse por semana en más de dos contextos diferentes, apareciendo los primeros síntomas antes de los diez años de edad y no diagnosticándose ni antes de los seis ni después de los dieciocho años de edad. l


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