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Marrale le pone voz a “Amores de cuarentena”

El aislamiento social ha generado nuevas experiencias auditivas y visuales. En esta, el público elige qué voz quiere que movilice sus recuerdos sobre algún amor, con un mensaje que le llegará al celular durante 14 días.

- 20:38 Pura Vida

Si la pandemia de coronavirus ha sido difícil para muchos sectores, para los actores lo ha sido aún más ya que muchos están aún sin poder trabajar. Aunque el arte audiovisual ha sido lo que más ha acompañado al mundo a atravesar el aislamiento, la actividad no es considerada esencial y por lo tanto, aún no hay protocolo que les permita volver a los rodajes o a los escenarios.

Pero la creatividad es infinita. Y haciendo uso de ella, el guionista y director Santiago Loza creó “Amores de cuarentena” una “ficción sonora”, a la que se puede acceder a través de la página de Alternativa Teatral, que permite elegir el nombre de la voz que se oirá durante 14 días a través del whatsapp, y que lo acompañará a reconstruir un vínculo amoroso imaginario con magistrales textos.

Jorge Marrale es una de esas voces, a las que se suman las de Leonardo Sbaraglia, Dolores Fonzi, Cecilia Roth y Camila Sosa Villada; y en una entrevista telefónica con EL LIBERAL habló sobre cómo repercute en su carrera esta experiencia actoral inédita.

“Este proyecto nos ha permitido, entre muchas cosas, detectar la necesidad que tenemos en cuarentena de escuchar la voz humana dirigida en exclusividad a nosotros. Aquí es el pretexto de un ex o de una ex que llama y nos deja un mensaje de audio durante 14 días. Uno recibe, procesa y espera el próximo llamado. Es algo muy hermoso lo que está sucediendo”, señaló Marrale, a través del teléfono.

Cuénteme cómo es la dinámica de esta oferta de ficción sonora.

La dinámica es muy sencilla. Uno entra por su computadora o por su teléfono, a Google y pone “Amor de cuarentena”. Directamente va a salir una página que es “Alternativa Teatral” y ahí hace uno la elección de la voz que quiere que durante 14 días le envíe un whatsapp, como si se tratara de un ex o a una ex, y ahí se cierra el circuito. Esa entrada tiene un valor base y aportes que son opcionales para colaborar con la Casa del Teatro. Esto que hacemos forma parte de una cooperativa de trabajo y el mismo puntaje que tenemos todos lo va a tener la Casa del Teatro.

Después hay que predisponerse a recibir, a procesar lo que nos produce recibir ese mensaje y esperar el del día siguiente, durante 14 días.

¿Cada actor interpreta un personaje?

No. El que recibe el mensaje, lo recibe con la voz de Jorge Marrale, pero con un texto que es de Santiago Loza. Entonces, lo que va a recibir no es lo que Jorge Marrale desde su fuero interno y su vivencia personal le dice, sino lo que Santiago Loza de una manera magistral, desde mi punto de vista, pudo estructurar como para que en este caso la mujer o el hombre que lo reciba, pueda de alguna manera evocar, y con la provocación que tiene la voz humana, dejarse movilizar por un recuerdo. Cada persona que recibe el mensaje, desde su imaginario va convocando a las ex, o los ex que tuvo y en que momento eso lo moviliza. Es un acto muy intimo. La gente espera ansiosa la voz que llega al otro día como si esa ex, o ese ex, estuviera diciendo algo nuevo que le pueda despertar a quien lo recibe una experiencia nueva, una movilización nueva.

A Jorge Marrale ¿qué le ha producido poner su voz en estos relatos?

Toda experiencia artística tiene un plus que de alguna manera se cierra cuando recoges la opinión de quien lo recibe, cuando salís del teatro al terminar la función y la gente te espera, y hablas con ellos sobre lo que pasó. Como nos sucedió en Santiago del Estero cuando estuvimos con Arturo Puig haciendo la obra “El vestidor”... A mí lo que me queda es lo que vibro en el momento. En el teatro lo estás viviendo al unísono en el escenario, con la gente en la platea, y vibrás con ese feedback que naturalmente surge entre lo que das y recibís. En este caso, yo puse mi voz en 14 whastapp que le van a llegar a quien me elija, y me sentí muy comprometido haciéndolo porque en el momento en que lo hacía yo no podía correrme de poder estar hablándole a una ex mía o a varias ex mías con lo que cada texto me generaba a mí. Para poder llegar al otro o a la otra, tuve que trabajar con mi verdad, con mi emocionalidad, con mi historia; tuve que trabajar con mucha verdad para poder decir lo que dije.

¿Ha tenido otras experiencias actorales de esta naturaleza?

De esta naturaleza no, porque uno en general le pone voz a un audio para un documental, por ejemplo, pero es una voz sobre una imagen. Aquí la imagen interna es de la persona que recibe el mensaje, y no hay nada que la contamine, salvo su imaginario interior y la evocación que tiene con lo que le produce la voz que recibe.


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