×

“¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?”

Evangelio según San Mateo 9, 1-8.

- 21:22 El Evangelio

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. En esto le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: “¡Ánimo, hijo!, tus pecados te son perdonados”.

Algunos de los escribas se dijeron: “Este blasfema”.

Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: “¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados”, o decir: levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados -entonces dice al paralítico-: “Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”.

Se puso en pie y se fue a su casa.

Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

Palabra que es liberación

Después del Sermón de la montaña, el evangelio de Mateo relata diez milagros de Jesús, intercalando algún relato vocacional.

Hoy recoge la liturgia el relato de la curación del hombre con parálisis y quisiera destacar algunos aspectos:

Transcurre en su ciudad. El contraste es grande, quien le dice a aquel hombre paralítico que es liberado de sus pecados y de su parálisis, es uno de ellos.

Al paralítico lo llevan personas con una gran fe, que admira a Jesús. El sentido comunitario de este gesto es fuerte y abre el camino a la liberación y la curación.

El lenguaje es cercano y positivo: “Ánimo, hijo, tus pecados te son perdonados”.

Y choca de lleno con el discurso de los escribas, que carga al enfermo con el peso de la culpa y le excluye como pecador.

Jesús percibe los malos pensamientos del corazón de quienes le critican. Si la misericordia no mueve y conmueve ante el otro, el corazón se vuelve insensible y duro, y pervierte la mente, las creencias, las relaciones, las leyes...

Y muestra qué es realmente perdonar pecados. La compasión que libera y sana se acerca a la persona y acoge toda la complejidad y el sufrimiento de su situación.

Pone en marcha procesos, las capacidades de cada uno, acompaña desde la comunidad y le integra socialmente, trata con dignidad y respeto, ayuda a superar las limitaciones y anima a tomar la propia vida en sus manos y proyectar, realizarse, sentirse útil y capaz.

“Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”.

La gente quedó sobrecogida y “alababa a Dios”.

El gran tema en el evangelio de Mateo es el Reino de Dios. Jesús no sólo proclama en sus discursos este Reino de los cielos, sino que, con sus gestos, hace realidad ese Reino en el momento presente. Es el Amor de Dios, exquisito, radical y profundo, realmente Buena Noticia.

En aquella ciudad y en cada camino, pueblo o ciudad de hoy, sigue resonando la pregunta de Jesús: “¿Qué es más fácil...?”. Es más fácil condenar, culpabilizar, dar por perdido, desentenderse, excluir, ignorar... “Pues para que veáis...”, la Buena Noticia es el amor, el que libera, sana, protege, cuida, capacita, reconoce, incluye...

Dios da su poder a los hombres y mujeres, claro que sí, el poder del amor.


Más noticias de hoy