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Antonino Taboada: el militar de la dinastía

- 00:57 Santiago

Por Eduardo Lazzari

 

HISTORIADOR

 

L a sabiduría de los dichos populares castizos es ancestral, y que puede aplicarse a todos los aspectos de la vida humana. “En todas partes se cuecen habas” permite describir a la familia de los Ibarra y los Taboada en los tiempos de la organización nacional, a mediados del siglo XIX, ya que expone la división de sus integrantes en el mundo de las ideas políticas. El largo liderazgo federal de Ibarra entraba en su crepúsculo, culminando con su muerte el 15 de julio de 1851. Su reemplazo por el predominio liberal de los hermanos Taboada, sus sobrinos, en Santiago del Estero y en todo el norte argentino iba a marcar la historia regional durante un cuarto de siglo.

Así, la familia formada por don Marcos de Ibarra y doña María Andrea de Paz y Figueroa ejercería, a través de su hijo y de sus nietos, el poder en la provincia cincuenta y cinco años, un tiempo no exento de crisis y violencia, pero que demuestra la ubicuidad de la política santiagueña en sintonía con los grandes procesos nacionales. La Villa de Matará, antigua reducción jesuítica establecida hacia 1594 sobre las orillas del río Salado, es la comarca que verá nacer a Juan Felipe Ibarra, el gobernador de mandato más extenso en la historia argentina (1820 a 1829 y 1831 a 1851).

La hermana de Juan Felipe, Agueda, es la madre de varios santiagueños ilustres: Ramón Antonino, Manuel Baldomero, José Gaspar y Felipe Taboada. Los dos primeros serán los representantes del liberalismo nacional que dominará la política argentina durante los siguientes veinticinco años. Los Taboada fueron criados junto a Absalón, el hijo natural de Juan Felipe que también sería gobernador. Se inicia aquí un recorrido por la biografía de los Taboada, imprescindible para entender la historia santiagueña.

 

Nacimiento y juventud

El mayor de los hijos de Leandro Taboada y Agueda Ibarra, Ramón Antonino, nace el 1 de setiembre de 1814 en la estancia familiar de Matará, donde aprenderá las primeras letras y el oficio de jinete, que lo hará legendario. En los tiempos convulsos de la década de 1820 se traslada a Buenos Aires, donde siguió su formación intelectual, que incluyó el manejo del francés y del inglés. Se dedica al comercio, pero la deriva autoritaria del segundo gobierno de Juan Manuel de Rosas lo convierte en opositor, simpatizante del partido unitario, y decide exiliarse en Montevideo en 1839.

 

Su actuación en las guerras civiles

Estalla el período más violento de la guerra civil argentina, que durará hasta fines de 1841. La revolución de los hacendados del Salado, en Buenos Aires; la Coalición del Norte; y las campañas unitarias de los generales Lavalle y Lamadrid marcarán a fuego esos años. Antonino Taboada se pone al servicio de Lavalle, en su campaña por Entre Ríos, y participa del triunfo de Don Cristóbal el 10 de abril de 1840, y de la derrota de Sauce Grande el 16 de julio, preludio de la fallida invasión a Buenos Aires, la toma de Santa Fe y finalmente combate en el desastre unitario de Quebracho Herrado, en Córdoba, el 28 de noviembre de ese año, donde Taboada es tomado prisionero por el general Manuel Oribe. Conducido a Buenos Aires, Antonino logra escaparse, regresando a la capital oriental.

Participa activamente de la defensa de Montevideo, donde conoce a Nemesia Echenique, que será su esposa y madre de sus cinco hijos: Filomena, Manuel, Clementina, Felipe y Nieves. Establecido el sitio de Montevideo, decide continuar su exilio en Brasil, pasa a Bolivia, y recala en Santiago de Chile. Allí conoce a Bartolomé Mitre, de quien será amigo y uno de sus más fieles aliados. Nace también en el país trasandino su relación con Domingo F. Sarmiento y con Juan B. Alberdi. En 1851 retorna a su tierra, poco antes de la derrota de Rosas en la batalla de Caseros. Es el tiempo en que los unitarios comienzan a llamarse liberales.

 

Su actuación en los tiempos de la República

La muerte de Juan F. Ibarra lleva a la gobernación a Mauro Carranza, un pariente lejano de Antonino. La independencia del gobernador llevará a los hermanos Taboada a derrocarlo y será la primera gobernación de Manuel. Antonino fue el organizador del ejército santiagueño, que en sus primeros combates derrota a los hombres de Carranza. Sin embargo, no le alcanzó para vencer al aliado de éste, el tucumano Celedonio Gutiérrez, en Arroyo del Rey el 21 de febrero de 1853. Luego de varias invasiones mutuas, el general Taboada se impone en la campaña y proclama a su amigo, el excura José María del Campo como gobernador de Tucumán el 23 de octubre, anticipando el predominio liberal en el norte argentino, opuesto políticamente al gobierno federal. Antonino es nombrado comandante general de la provincia.

La influencia santiagueña en el escenario nacional queda patente con la candidatura a la vicepresidencia de Antonino Taboada en las elecciones de 1860 acompañando Mariano Fragueiro, que pierden frente a Santiago Derqui y Juan E. Pedernera. Fue entonces elegido gobernador, cargo que rechazó y dejó en manos de Pedro R. Alcorta. El nuevo mandatario desafió a sus mentores, destituyó al general Taboada y logró elegir una nueva Legislatura, lo que provocó un levantamiento en su contra, que triunfa en Maco el 24 de septiembre de 1860. Comienza un tiempo de inestabilidad, con intervenciones federales e invasiones interprovinciales, que concluye con la victoria de Taboada frente a Gutiérrez en Seibal, el 17 de diciembre de 1861, y se consolida el 10 de febrero de 1862 con el triunfo de Río Colorado contra Ángel Peñaloza, el “Chacho”. Las provincias del Norte se alinean definitivamente con el resto del país de la mano de los Taboada.

Desde 1862, el general Taboada se dedica a su tarea provincial: asume como jefe de la frontera del Chaco, y promueve la canalización del río Salado para hacerlo navegable, construye fortines y es el fundador de las colonias de Taco Punco y Salavina. En 1865, es nombrado jefe de la movilización en el norte para enviar tropas al frente en la guerra contra el Paraguay. Guerrero de cien batallas, su carácter militar no ha quedado exento de polémicas por la dureza de sus castigos a los desertores, y por las acciones punitivas en las tierras de sus enemigos derrotados.

Su victoria militar más legendaria es la batalla del Pozo de Vargas, que significó el final de las rebeliones federales. Combatieron en las afueras de La Rioja cerca de siete mil hombres, en una proporción de dos a uno en contra de las fuerzas al mando de Taboada, y la acción culminó con la derrota completa del riojano Felipe Varela, para el que será éste el último combate. La pericia del general Taboada quedó demostrada y la posteridad mantiene vigente su gloria en la “Zamba de Vargas”, la más antigua composición musical con ese ritmo, de autor y compositor anónimo, que relata el triunfo del 10 de abril de 1867, y cuya melodía fue recopilada por Andrés Chazarreta en 1906 e inmortalizada por los hermanos Ábalos.

Antonino vuelve a rechazar su nombramiento como gobernador. Prefirió ser interventor federal en Catamarca, mientras aceptaba la candidatura oficialista a vicepresidente junto a Rufino de Elizalde. Poco tiempo antes de la elección renunció a la postulación, cediéndola a Wenceslao Paunero. Los electores de Santiago del Estero votaron por Elizalde, lo que demuestra el compromiso con el partido liberal de Mitre.

 

Su liderazgo político

La llegada de Sarmiento a la presidencia inicia el declive de los Taboada. El sanjuanino no le perdonó a Antonino la candidatura a vicepresidente. En 1871, al terminar Manuel su tercer período, asumió Alejandro Montes, que intentó acercarse al gobierno nacional. Los Taboada no lo permitieron y urdieron una revolución contra Montes, a quien habían intentado destituir a través de un juicio político. Llegó Luis Frías a la gobernación el 26 de junio. El envío de tropas nacionales para defender a Montes se topó con el general Taboada, que los derrotó en la batalla de Carro de Medina.

La muerte de su hermano Manuel, el 7 de septiembre, significó para Antonino la paradoja de su liderazgo único y el inicio de su decadencia. Asume como jefe del partido liberal, y en 1874 apoya a Mitre en contra de Nicolás Avellaneda. La revolución encabezada por el porteño, que no aceptó el resultado de las elecciones presidenciales será fatal para Taboada. Avellaneda interviene Santiago del Estero. Don Antonino abandona su tierra natal rumbo a Salta y no volverá nunca más a su Santiago querido.

 

Sus últimos años. Homenajes

Taboada se radica en San Miguel del Tucumán y se aparta de la vida pública. Pocas veces se lo verá en público, disimulando su mítica barba encanecida. Son pocos los que lo visitan. Sin embargo, en 1876 puso su casa a disposición de las visitas ilustres llegadas en ocasión de la inauguración del ferrocarril, siendo anfitrión generoso de sus antiguos adversarios. Gozaba de buena salud, pero el verano de 1883 le será fatal. A fines de febrero se enferma súbitamente, a tal punto que su primo Absalón Ibarra llega desde Santiago llamado por Gaspar, su hermano. El 3 de marzo cinco médicos confirman la cercanía del final. Esa tarde lo visita un viejo amigo, el cura José Sánchez, quien lo confiesa, a pesar de que Taboada practicaba la religión. Despide al clérigo diciendo: “Mañana a las 10 moriré”. Así fue: a esa hora del día siguiente expiró. Fue sepultado en el Cementerio del Norte, y el gobernador tucumano Benjamín Paz presidió la ceremonia multitudinaria.

Pasaron 64 años para el traslado de sus restos a la Catedral de Santiago del Estero. Fue el 9 de abril de 1947, con todos los honores civiles y militares. La provincia que lo vio nacer lo homenajea dando su nombre al departamento cuya cabecera es Añatuya. Calles, plazas y escuelas llevan su nombre, dando fin al castigo del olvido al que su decadencia política lo condenó en vida. l


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