×

CÓMO SUPERAR MOMENTOS DIFÍCILES

- 01:05 Para vivir mejor

Por el Lic.

Mariano Vega Botter

Neuropsicólogo

Buen día mis estimados lectores, ya hablamos del primer principio para tener una vida plena como es la comprensión, en este artículo voy a comentarles del segundo principio; la aceptación. Sólo puedes aspirar a una transformación interna cuando te aceptas exactamente cómo eres. El cambio sólo ocurre después de la aceptación total de nuestro ser. Para cambiar la forma de pensar, sentir, actuar, debes aceptar también a los demás, al mundo, así como a todas tus experiencias pasadas, incluso a las más dramáticas. El cambio no se hace, se permite que suceda. La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es un tipo de terapia que se engloba dentro de las denominadas terapias de tercera generación, que surgieron entre los años 80 y 90 en Estados Unidos y forman parte de los modelos terapéuticos conductuales y cognitivos. Mientras las terapias de primera y segunda generación se centraban y se (centran) en combatir los pensamientos automáticos o causantes de malestar y sustituirlos por otros supuestamente más adaptativos, las terapias de tercera generación ponen énfasis en el diálogo y el contexto funcional y buscan la aceptación y la actitud no enjuiciadora como manera de encontrar el bienestar.

Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)

Sin lugar a dudas, una de las terapias de tercera generación más conocidas es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), que tiene como objetivo el crear una vida rica y significativa para el paciente, aceptando el dolor que inevitablemente viene con ella. La ACT se presenta como una alternativa a la psicología tradicional y es un modelo de psicoterapia que está respaldado científicamente y que utiliza distintas técnicas; como paradojas, ejercicios experimentales, metáforas, trabajo con valores personales e incluso el entrenamiento Mindfulness. Tiene sus bases en la Teoría del Marco Relacional (RFT), por lo que se encuadra en nueva teoría del lenguaje y la cognición. El lenguaje humano puede transformarnos, pero también crear el sufrimiento psicológico. Por eso es necesario trabajar con los significados del lenguaje, sus funciones y su relación con los eventos privados (emociones, pensamientos, recuerdos…). Además, el autodescubrimiento y la clarificación de valores son elementos imprescindibles en este tipo de terapia, en la que el paciente debe preguntarse y cuestionarse qué clase de persona quiere ser, qué es lo verdaderamente valioso en su vida y desde qué creencias y valores actúa.

¿Qué es la aceptación?

La aceptación es la acción de aceptar al mundo, a nosotros mismos, a los demás y, principalmente, a la imprevisibilidad de la vida. Es común oír que la vida no es justa y cosas horribles suceden a personas buenas. ¡Es verdad! El hecho de que la vida sea imprevisible y de no tener todo el control sobre lo que nos sucede, crea desequilibrios y angustias difíciles de encarar. No siempre es fácil vivir este principio de la aceptación. Una persona que se acepta así misma, con su pasado, cualidades y defectos, seguramente llegará mucho más lejos en la vida, y tendrá más posibilidades de alcanzar sus objetivos, además de servir de inspiración a las personas que le son cercanas. Si la persona no acepta las cualidades, defectos y limitaciones que posee, está fragmentada. El cambio es vital e inevitable en la vida de cualquier individuo, está implícito en la aceptación de nosotros mismos y del mundo. Sólo así se obtiene una vida plena.

Algunas verdades difíciles de aceptar - ¿Cuáles son las tuyas?

La verdad es liberadora. Sin embargo, en una fase inicial, vivir de acuerdo con la verdad puede ser generador de pensamientos insanos y comportamientos fatales, muchas veces llevo mis experiencias de consultorio a estos escritos y me resultan más psicoeducativos de cómo muchas personas piensan y que el otro cree ser el único que piensa así o que es al único que le suceden cosas espantosas, aquí es donde chocamos con las distorsiones de pensamientos y a la vez con distorsiones cognitivas que lo único que hacemos es desviar nuestro mapeo mental y todo lo que ya está esquematizado en nuestra neuropsicología; así es el caso de algunos ejemplos de consultorio…

Mi pareja murió... No tiene sentido vivir. Voy a matarme. Me siento mal, en sufrimiento, desamparado, solo, incompleto... Voy a aislarme en casa. ¡No quiero ver a nadie!

Tengo una enfermedad terminal. Voy a morir. ¡Odio a Dios! Tengo pena de mí mismo, siento miedo, ansiedad, envidia de la salud de los demás. Me volví arrogante, rebelde, conflictivo con médicos y enfermeras y Uds. los psicólogos que no les creo nada.

Sufro de inestabilidad financiera... Voy a perder la casa y el coche, voy a quitar a mis hijos de la escuela, no puedo pagar las deudas... Creo que lo mejor es matarme ... Me siento impotente para controlar la situación. ¡Estoy frustrado y tengo miedo! Voy a apostar mis últimos cambios en unos juegos para ver si tengo suerte, si me da una ayuda. No voy a pagar impuestos. ¡Voy a huir!

Soy un adicto. ¡Jamás conseguiré parar! Nadie me comprende y están todos en contra de mí. Me siento vacío e incompleto. No pertenezco a ninguna parte. Tengo miedo. Voy a usar otra dosis para autodestruirme.

“Nada es permanente, excepto el cambio”

La célebre frase de Heráclito se basa en la noción de la eterna transformación. La diferencia de una persona que se acepta, respecto de la que no se acepta, es la disposición para los cambios. Muchas de las frustraciones y angustias que se enfrentan provienen de querer ser lo que no somos. No es posible ser felices y sentirnos completos sin aceptarnos a nosotros mismos. La persona que se acepta tiene muchas más oportunidades de ser feliz en sus relaciones y en su profesión, y sabrá lidiar con sus propios conflictos internos. Vivir en aceptación es estar a gusto con vos mismo y con los demás. Es desarrollar capacidades internas. Es conseguir vivir el “aquí” y “ahora. Vivir en aceptación es ser auténtico. La libertad no es más que abrir los ojos al mundo y a los demás y cerrar los oídos a las voces que nacen del miedo. Esto tiene que ver con un cuento antiguo que pasaré a contarles para que muchos que leen mis artículos se sepan conocer y pensar en todo lo que vengo transmitiendo desde estas palabras escritas, y no hay lugar para las dudas y/o indecisiones, debemos aceptar lo que somos y mucho más a los pequeños y grandes cambios que pueden ocurrir en nuestra parte endógena y exógena de nuestra psiquis, de nuestro ser. 

El viejo samurái

Cerca de Tokio vivía un gran Samurái ya adentrado en la vejez, que adoraba enseñar su filosofía a los jóvenes. A pesar de la edad, corría la leyenda que él todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario. Una tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos apareció por allí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación; esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una agilidad privilegiada, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha y, conociendo la reputación del viejo Samurái, estaba allí para retarlo. Todos los estudiantes se manifestaron contra la idea, pero el viejo aceptó el reto. Fueron todos a la plaza de la ciudad, y el joven comenzó a insultar al maestro. Tiró unas piedras hacia él, le escupió en la cara, gritó todos los insultos conocidos; durante horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo maestro permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró. Entonces, los alumnos preguntaron:

¿Cómo consiguió soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podía perder la lucha, en vez de mostrarse cobarde ante todos nosotros? Luego siguieron con su curiosidad los alumnos y el viejo samurái les dijo… ¿Si alguien llega hasta usted con un regalo y usted no lo acepta, a quién pertenece el regalo? Preguntó el viejo Samurái a sus discípulos…Los alumnos sorprendidos queriendo llegar a esa primera pregunta, ansiosos… ¡A quien trató de entregarlo, Señor! - respondieron. Es mágico estar con personas verdaderas, auténticas y que genuinamente aceptan la fluidez de la vida. Es contagioso y poderoso admirar a todos los individuos que se sienten completos. Aceptar lo que somos y lo que nos rodea, nos da la capacidad de encarar nuestros propios miedos y de obtener fuerza para superarlos. De este modo, logramos reaccionar a los conflictos de forma positiva, confiada, y no nos dejamos llevar por la duda y el rechazo. Sólo es posible superar una situación de crisis o enfermedad si aceptamos que la tenemos. De otra manera estamos alimentando la negación y así vamos a permanecer inmóviles sin lograr cambiar o crecer. ¡Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos! - Dijo el maestro. - ¡Cuando no se aceptan, siguen perteneciendo a quien los lleva consigo! Realmente la contestación del viejo Samurái fue muy sabia y concreta; quien logra aceptar la vida como es, tendrá siempre más talento para lidiar con cualquier circunstancia adversa. Aceptar nuestra realidad no es más que rendirse a la evidencia de que hay cosas que no pueden ser alteradas. Hay cosas buenas, hay cosas malas, pero nada podemos hacer contra eso. Por otra parte, el positivo sólo existe por oposición a lo negativo. La aceptación es saber que todo en la vida está siempre en constante movimiento. Al asumir este razonamiento como verdadero la necesidad de controlar todo lo que nos rodea desaparece, lo que lleva a una disminución del estrés y la ansiedad.

 


Más noticias de hoy