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Samanta ganó la final pero el jurado la descalificó y Damián se consagró

La pastelera se consagró campeona del reality pero, en una coda grabada esta semana, la producción le quitó el título por haber roto las reglas.

- 09:30 Pura Vida

La producción de Bake Off determinó que Samanta Casais mintió en su declaración jurada al ingresar al reality y que no era una pastelera amateur, requisito indispensable para participar. De esta manera, a pesar de haber sido consagrada campeona del programa, el jurado decidió descalificarla y consagrar a Damián Pier Basile, quien se quedó con el premio de 600 mil pesos.

Con picos de 17 puntos de rating, la final de la segunda temporada de “Bake Off” transcurrió según lo esperado: el programa llegaba a su cierre en medio de importantes versiones que señalaban como ganadora a Samanta, que días atrás había publicado imágenes de la refacción de su cocina (supuestamente con el dinero del premio), y a la vez Samanta era sospechada de fraude, acusada de no ser pastelera amateur, condición para ser parte del programa. Y efectivamente, el concurso lo ganó Samanta, pero un año después de que se grabara su victoria, la producción decidió descalificarla por su experiencia profesional en la pastelería.

Para llegar al final vaticinado, Telefé hizo esperar a los espectadores que le dieron más de 14 puntos de rating al envío durante su trayecto y que comentaron cada episodio, cada torta y cada postre en las redes sociales, escondiendo la resolución hasta el final del envío: el reality se grabó el año pasado, por lo cual la ganadora ya había sido determinada, pero las sospechas que pesaban sobre Samanta hacían imaginar que, de ganar, sería descalificada minutos después, una versión fogoneada por el propio Christophe Krywonis, que en la previa con Marley lanzó, estirando el suspenso, que “al final del programa se va a tomar una decisión”.

Es que, claro, el canal no iba a avisar antes del comienzo del programa si Samanta era descalificada, porque eso le quitaría rating al envío final.

Una final en la que Damián y Samanta, los finalistas, tuvieron que crear tortas inspiradas en artistas: Damián se inspiró en René Magritte y Samanta en Salvador Dalí. Ambos consiguieron lo planificado tras tres horas de cocinar (aunque Damián sufrió un terrible percance: se le cayeron las galletitas al piso, y tuvo que tomar “las que no tocaron el piso” porque no había tiempo para hacerlas de nuevo).

El rating ya marcaba para entonces más de 16 puntos y la tuitósfera ardía, apuntando todos sus cañones irónicos y todos sus memes contra Samanta, la gran villana de la final. Incluso, varios ex participantes disparaban filosos tuits contra la pastelera: “Haciendo la previa: ‘Tramposa, algo altanera y mentirosa’. ¿Qué tema escuchan ustedes?”, disparó Carolina. “‘Mentirosa’ de Ráfafa me encanta”, le respondió Angelo. En Twitter, claro, siempre transcurrió la mitad del programa (ayer “Bake Off” fue tendencia global), al punto de que la red social puso en jaque al envío al descubrir que Samanta tenía experiencia profesional.

Terminadas ambas tortas, a Damián, el hombre especialista en sabores, el jurado le dijo que su postre estaba bien, pero que le había faltado complejidad en los sabores, y algunos detalles que no los habían convencido. “Me la podría haber jugado un poco más”, reconoció Damián.

A Samanta le fue bastante mejor: también esperaban los jurados algo más, sobre todo en la parte de la decoración, donde Samanta supo brillar, pero se mostraron bastante más conformes respecto al sabor de su torta surrealista inspirada en Dalí.

Definición

La mesa estaba servida para el final anunciado: la competencia grabada hace un año la ganó Samanta, pero, minutos después, aparecieron Samanta, Damián y el jurado para una resolución grabada esta semana, donde se confirmó que la pastelera campeona era descalificada por haber ocultado su pasado como profesional en un programa donde era reglamentario no tener experiencia. Allí, se consagró a Damián, a quien, un año después, le concedieron el título y los 600 mil pesos.

“No soy pastelera profesional”, alcanzó a explicar una Samanta muy desmejorada por el maltrato en redes durante estas dos semanas, aduciendo que aunque había tenido algunas experiencias profesionales, eran de pequeño alcance y no había estudiado la carrera.

¿Un final que empañó el ciclo? Nada de eso: a pesar de la resolución “de escritorio” y de las quejas tuiteras, el morbo del desenlace terminó encendiendo todavía más a la audiencia. Es que “Bake Off” fue una pasión, como los clubes de fútbol, a pesar de las derrotas y la evidente corrupción.



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