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Los santiagueños que declararon la Independencia

Por Eduardo Lazzari. Historiador

- 01:32 Santiago

El 9 de julio de 1816 cambió la historia. Las Provincias Unidas en Sudamérica, decidieron “que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli”. De ese magno momento, uno de los más importantes de toda la historia sudamericana, queremos rescatar hoy las figuras de los dos santiagueños diputados del Congreso General Constituyente de 1816, que son cimiento de la Nación Argentina y de la Provincia de Santiago del Estero.

PEDRO LEÓN DIAZ GALLO

Pedro Díaz Gallo nació en la “Madre de Ciudades” el 27 de junio de 1782, en el seno de la familia del capitán de milicias burgalés Vicente Díaz Gallo y la santiagueña Sabina López de Velazco Paz y Figueroa. Al finalizar el siglo XVIII viajó a Córdoba para estudiar en el Colegio de Montserrat, y luego en la Universidad. Allí recibió el título de maestro en filosofía y fue ordenado sacerdote. De regreso, fue enviado a Loreto, donde nace su amistad con Pedro Uriarte. Finalmente llegó a ser el cura de Santiago en los tiempos de la Revolución de Mayo.

Fue electo para discutir en Buenos Aires el Estatuto Provisional de 1815, y luego elegido diputado por Santiago del Estero al Congreso General Constituyente de 1816. Activo participante de las discusiones, el 9 de julio firmó el Acta de la Independencia, redactada por fray Cayetano Rodríguez y leída por Juan José Paso. En otro orden de cosas, propició el perdón para los sublevados al mando de Juan F. Borges a fines de 1816. Trasladado el Congreso a Buenos Aires en 1817, le tocó presidir las sesiones durante un mes. En 1818, fruto de su relación con María de Jesús Beltrán, nace su hijo Pedro Martín Gallo Beltrán, quien sería un ilustre santiagueño.

Defensor de la fallida Constitución de 1819, cuando se disuelve el Congreso, es arrestado por el gobernador de Buenos Aires, Manuel de Sarratea en 1820. Más adelante Pedro Gallo vuelve a Santiago, e integra el movimiento autonomista que consagró a Juan Felipe Ibarra gobernador, siendo su ministro. Es el signatario del Tratado de Vinará en 1821. Postulado para el Congreso reunido en Buenos Aires en 1826, declina el nombramiento. Es diputado provincial y su pensamiento federal se hace sentir. En 1838 el gobernador Ibarra lo postula para hacerse cargo del obispado de Salta, chocando con la decisión del cabildo capitular. Finalmente es nombrado vicario de Santiago del Estero en 1840.

En 1851, a causa del enfrentamiento entre el gobernador Mauro Carranza y Manuel Taboada, Díaz Gallo intenta huir hacia el norte, pero en Antajé es arrestado y torturado. Poco después abandona para siempre su tierra natal y muere en San Miguel del Tucumán el 16 de febrero de 1852. Su casona natal fue la sede del Museo Histórico Provincial y merece ser restaurada para su conservación para la posteridad.

PEDRO FRANCISCO DE URIARTE

Hijo del vizcaíno Juan José Uriarte y de la santiagueña Bernarda de Ledesma Valderrama, Pedro Francisco nace en Santiago del Estero el 27 de junio de 1758. Familiar lejano de Manuel Belgrano, queda huérfano de padre mientras estudia en el colegio de San Francisco, donde descubre su vocación religiosa, que concreta estudiando en la Universidad de Córdoba. Recibe los títulos de maestro en artes y en teología, y es ordenado presbítero el 27 de diciembre de 1783 por el obispo José de San Alberto. Es capellán de la Santa Casa de Ejercicios de Buenos Aires, fundada por la santiagueña María Antonia de Paz y Figueroa. En 1793 será nombrado primer cura de Loreto, cargo que ocupa hasta su muerte. Allí acogerá como teniente a Pedro León Gallo. Adhiere fervientemente a los ideales revolucionarios de 1810

Fue elegido diputado por Santiago a la Junta Grande en 1811. Como signo de su honestidad al volver a su tierra, devolvió los viáticos que le sobraron. Fue diputado al Congreso General Constituyente de 1816 y proclamó la Independencia el 9 de julio de 1816. Estará en la comisión redactora del Estatuto Provisional de 1817. Fue vicepresidente del Congreso en Buenos Aires, y allí propuso una ley de tierras, por lo que es considerado el pionero de la colonización en el país. Apoyó la sanción de la Constitución de 1819, y su fracaso hizo que fuera arrestado junto a su viejo camarada Gallo, por Sarratea, acusándolos de traidores a la Patria. Liberado, viajó a Loreto y reasumió su tarea pastoral, en medio de los conflictos por la autonomía provincial.

En las convulsiones de 1830, estuvo preso a manos de Juan Felipe Ibarra. Muere celebrando la misa por Santa Rosa de Lima el 30 de agosto de 1839, a los 81 años. Vale destacar que el voto de Uriarte consagró a la santa limeña como Patrona de la Independencia de las Provincias Unidas. Fue sepultado en la iglesia de Loreto, que se inundará años después, y recién en 1942 se procedió al rescate de los restos del prócer, que hoy reposan en un mausoleo ubicado en el templo moderno del curato que por 44 años encabezara Uriarte.

Díaz Gallo y Uriarte: dos glorias santiagueñas que la historia debe recuperar, para consolidar la tradición de los grandes hombres y mujeres que contribuyeron para la grandeza fundacional de nuestro país. Queridos lectores de El Liberal: ¡FELIZ DÍA DE LA PATRIA!

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