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El impacto del aislamiento en los más chicos causó alteraciones emocionales y alimenticias

Según médicos locales, al no haber ocurrido muertes por Covid-19 en Santiago, los niños no sufrieron graves momentos de estrés. Recomiendan retomar controles rutinarios en esta fase de la cuarentena local.

- 01:26 Santiago

El informe de la representante de Unicef en la Argentina, reveló que la cuarentena representa “una interrupción de la fase de desarrollo de niños y jóvenes”, asegura que es de vital importancia proteger su salud emocional, e instó a “escucharlos, alentarlos a que expresen sus miedos y dedicar tiempo a resolver sus dudas e inquietudes”.

En nuestra provincia específicamente, médicos pediatras consultados aseguraron que mucho ayudó a los chicos el hecho de que Santiago no haya registrado muertes por esta enfermedad, lo cual evitó un estrés mayor a los chicos, ya que receptan todo lo que está pasando, por lo que recomendaron protegerlos de aquello que no pueden entender.

Incidencia

El doctor Manuel Barthe, comentó que el aislamiento al que fueron expuestos los niños, “ha incidido con alteraciones en los horarios, de sueño y de alimentación, lo que ha producido algunos problemas de salud general”, que no llegaron a ser serios.

“Los papás en Santiago han sabido llevar bien esta pandemia. Han consultado en todo momento por las vías permitidas, especialmente con chicos que tienen predisposición a sufrir estados delicados de estrés”, relató el profesional.

El profesional admitió que las situaciones traumáticas como las que estamos viviendo, “pueden generar situaciones emocionales, que en algún momento tendrán sus consecuencias”, por lo que pidió a los padres estar atentos al comportamiento de sus hijos.

El doctor Barthe, como director de la región NOA de la Sociedad Argentina de Pediatría, y recordó que la institución analizó que con la pandemia, “hubo un quiebre de lo cotidiano, lo conocido, los hábitos más básicos, el entramado social se desarticuló. Todos estos cambios desestructuran y pueden producir distintas inhibiciones: en la acción, en lo emocional, en el estudio, etc.”.

Comprensión

Por su parte, el doctor Ángel Muratore, analizó que “los pequeños no tienen la madurez suficiente para entender ciertos aspectos biológicos, económicos y sociales de las pandemias. Con un lenguaje adecuado y adaptado, debemos proteger su salud emocional”.

Recomendó “escucharlos, entenderlos, jugar con ellos y dedicarles el tiempo necesario, y al mismo tiempo protegerlos de toda aquella información que no pueden procesar y que los confunde”.

Los profesionales coincidieron en que las consultas virtuales que se recibieron durante este tiempo tuvieron que ver con cuestiones específicas de niños que ya arrastraban alguna patología, o bien por problemas alimenticios que surgieron a causa del encierro.

“Los problemas digestivos son comunes cuando hay alteraciones de horarios y de rutinas en la casa, pero por suerte no se debieron atender casos complejos”, indicó Barthe.

Atención

Ahora que, con todas las prevenciones, volvió la atención presencial en consultorios, el pediatra indicó que es recomendable que se retomen aquellas consultas que se realizaban antes de la pandemia, por rutina.

“Lo primero que se debe hacer, es ponerse al día el calendario de vacunación, y realizar los controles de peso y talla, para saber cómo sigue su crecimiento”, aconsejó el profesional.

También hizo referencia a lo beneficioso que resultó la cuarentena en cuanto que “el hecho de que hayan estado en sus casas, sin ir a la escuela ni a otros sitios muy concurridos, hizo que disminuyan considerablemente las consultas por afecciones respiratorias.

Es prioridad proteger el bienestar emocional

“Habitualmente, cuando hablamos con ellos sobre los problemas de salud empleamos eufemismos como llamar a virus y bacterias como ‘bichitos invisibles’ o referirnos a la enfermedad con términos adaptados a la edad del menor. Estas imprecisiones no contribuyen a su formación científica (para la que aún habrá tiempo), pero contribuyen a otro aspecto muy importante de la educación en esta etapa: proteger su bienestar emocional”, sostiene Unicef.

La prioridad en esta etapa debe ser, según la especialista, “proteger a niños y niñas de toda aquella información que aún no pueden procesar y que les puede llevar a desarrollar ansiedad y miedos debido a la incertidumbre”.

En ese sentido conviene evitar que vean o escuchen noticias y reportajes con un enfoque sensacionalista o morboso de la situación.


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