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El “manual” de la banda “poliladron” que pergeñó el audaz atraco a Servisur y huyó con $ 2.413.080

La Justicia cuenta con casi 20 grabaciones. Serrano, tío y garante de Villalba. Uno a uno, la tarea que debían cumplir y el enigma por el destino del botín.

- 23:55 Policiales

“¡Mami, mové un ladrillo del horno. En una bolsa hay plata. Sacá algo y pagale al abogado, pero no le des todo porque sospechará!”.

La novedosa directiva corresponde a uno de los policías presos por el atraco a la estación de servicios Servisur de $ 2.413.080, cuyos entretelones salieron a la luz merced a la extracción de información dispuesta por la Justicia.

Los detenidos son, Marcos Villalba, el también policía exonerado, Bruno Rubín; los policías, Luis Serrano y Marcelo Campos y en quinto lugar, el técnico en celulares Iván Díaz Páez.

“Robo doblemente calificado agravado por el uso de arma de fuego en poblado y en banda”, son los cargos atribuidos a todos los individuos, quienes cayeron presos menos de una semana después; en tanto, otros presos fueron liberados con falta de mérito.

Cual película policial, la investigación indica que 28 días antes del 12 de noviembre (mañana del audaz asalto), el “cerebro” reunió al grupo y utilizó el dato del golpe, al parecer facilitado externamente y por alguien que aún goza del anonimato.

Al delegar roles, en esencia fue establecido que Marcos Villalba lideraría la acción de “choque”; Serrano y Rubín, autores, y Campos y Páez Díaz, coautores, detalló un investigador.

Contra toda lógica delictiva, Marcos Villalba habría refrendado en una inmobiliaria un contrato de comodato de una casa en el Bº 8 de Abril, punto de encuentro como “búnker” de la banda.

El garante fue Serrano (tío y amigo), efectivo policial que trabajaba en Infantería, oriundo del departamento Copo. La investigación añade que Villalba firmó tres pagarés en blanco.

La mañana del 12 de noviembre, cada uno de los sospechosos salió de diferentes viviendas. Serrano realizaba una guardia de servicios en el Hospital Diego Alcorta. Habría pedido permiso a las 6 de la mañana y retornó después de las 10 de la mañana.

Marcos Villalba habría arribado en una Eco Sport robada. Su hermano, Maximiliano (“Piri”) y Serrano lo hicieron en una moto enduro; Rubín y Campos, en otra motocicleta. Las dos motos acaban de ser rescatadas desde una laguna del Bº Autonomía.

En escasos cinco minutos se apoderaron del dinero y escaparon en las motos y con los bolsos y el dinero, abandonando la camioneta y una garrafa que tornó dramática la retirada.

Ocho meses después, a cuatro les fueron dictadas prisión preventiva. Marcos Villalba fue apresado la semana pasada y su hermano sigue prófugo. Y lo más notable: la recuperación del dinero hoy asoma más que utópica.

Apelación

El abogado Gilberto Perduca solicitará que le sean morigerados los cargos a su cliente, Marcelo Campos.

Para la Fiscalía, el imputado fue captado por el video ingresando a la casa del barrio 8 de Abril.

Por el contrario, Perduca sostiene que el sujeto del video tiene problemas de movilidad y su cliente no sufre disminución alguna.

Iván abrió el grupo de whatsapp y truchó patentes

Luis Barraza y Javier Leiva pedirán el cambio de calificativa para su defendido, Iván Páez Díaz. Lo basarán en la nulidad “del pedido de allanamiento y detención, del 14 de noviembre. Ese requerimiento carece de fundamentos, ya que contiene elementos probatorios incorporados con posterioridad en la investigación. Un elemento fue aportado a la requisitoria el 15 de noviembre”, ratificaron. También bregarían por “la nulidad de la declaración de imputado”. Al fundamentar su hipótesis, los abogados manifestaron: “En la declaración de imputado de Iván Páez Díaz, al detallarse las evidencias en su contra sólo le mencionaron que existen en soporte de CD, pero sin que les fuesen exhibidos”.

También, solicitarían “el cambio de calificativa”. Según la teoría de los abogados, a Páez Díaz “la Fiscalía no lo ubica en el lugar del hecho”, pese a acusarlo de “colaborar un día antes cambiando una patente de un auto”. Los abogados juzgan que esa sola acción dista mucho “y no encuadraría en el rol supuesto de coautor; jamás hubiera tenido el dominio del hecho y tampoco podría considerarse el cambio de una placa de identificación de un automóvil, una colaboración necesaria, porque no se darían los supuestos establecidos para dicha figura legal”.

Las charlas de los delincuentes, hoy un “bumerán” legal

Los audios son extensos y detallamos a continuación los más trascendentes:

De Serrano a Marcos Villalba: “Hoy todos están atentos a lo de Servisur. Vayamos a dar el otro golpe de la pollería en La Banda”.

De Villalba a Serrano: “Ya te he dicho que descartes esa moto que la policía la tiene junada”, en alusión a una Honda en que Serrano se movilizaba.

Páez Díaz a Villalba: “Mirá cómo quedó el vehículo como nuevo”, en alusión a un Fiat Palio blanco acondicionado para el gran golpe. También acondicionó la Eco Sport.

Páez Díaz a Villalba: “Te mando los chips para los celulares que usaremos”.

Por otra parte, aunque la Justicia mantiene presos a cinco individuos, de los audios se desprende que la búsqueda de “voluntarios” se propagó entre mano de obra desocupada de la policía y en sugestivas visitas de presos, en la ex Fandet.

¿Por qué cayeron tan rápido los sospechosos?, es el interrogante básico. Una alta fuente deslizó que el 13 arrancaron las redadas, casi al instante en que un testigo de identidad reserva da “prendió el ventilador” y proveyó nombres de civiles y policías del bajo mundo, sin distinción de jerarquías.

Un favor

“Quiero pedirte un favor. He sido culpado en el asalto. Si te preguntan por mí, di que no me viste. Te voy a recompensar”, prometía uno de los maleantes, según se escucha en el entrecruzamiento de llamadas.

Asimismo, las otras charlas se dieron mientras la banda se trasladaba a la casa del Bº 8 de Abril.

“Escondeme la moto y mochilas y te recompensaré”

El 13 de noviembre, Marcos Villalba y Serrano tuvieron charlas interesantes vía whatsapp, cuyo contenido fue extraído por la Justicia y presentado como prueba. De acuerdo con el diálogo, los presuntos cómplices acordaron guardar los bolsos con dinero en la casa de una amiga del Bº Smata y que urgía “enfriar” los vehículos. “Escondeme la moto y mochilas. Después te voy a recompensar muy bien”; “Abrime la puerta que mi moto está caliente”, se escuchaba gritar a uno de los detenidos.

En la jerga policial, “enfriar” determina ocultar las unidades que desde el 12 de noviembre les “quemaba”, es decir ya eran buscadas por los policías “legales”.

Los sujetos también habrían aludido a una “traición” por parte de una oficial de la policía exonerada, al parecer apodada “Ranita”, añadió un funcionario a este medio.

Puesto en contexto investigativo, se sospecha que “Ranita” sería una de las testigos clave que aportaron las piezas para darle forma al entramado delictivo y desbaratarlo.

La ex funcionaria habría mantenido fluidos contactos con otros policías, en plena gestación del golpe a Servisur, pero apareció en escenas tras redadas antidrogas en el Bº 8 de Abril, curiosamente en casa de un ex policía de apellido Russo.


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