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Procesan al policía Pablo Carrasco por el asesinato de la empresaria Estela López, en diciembre de 2015

Lo dispuso la jueza Rosa Falco. En su decisión, valoró “indicios de presencia, de oportunidad, de personalidad y de mala justificación”. ¿Posible disparador del crimen? Factor económico.

- 23:01 Policiales

Casi cinco años después del homicidio de la empresa, Estela López, la jueza Rosa Falco procesó al policía Pablo Carrasco, a quien atribuyó “homicidio calificado por alevosía y ensañamiento”, reprimido sólo con prisión perpetua.

La víctima fue ultimada de 21 puñaladas la siesta del 23 de diciembre de 2015 en su casa, ubicada en calle San Martín casi Moreno, mientras su hijo, Nahuel, se encontraba en la ciudad de Monte Quemado, departamento Copo.

Pese al hermetismo judicial, trascendió que en su extensa resolución la magistrada habría subrayado y analizado como pruebas contundentes, “... muchos indicios, de presencia, de oportunidad, de personalidad, de mala justificación...”.’

Probable móvil

En síntesis, la jueza no descartaría que un probable móvil económico haya desencadenado el triste fin de la empresaria, quien se encontraba sola en su vivienda aquella jornada.

Los que descubrieron el cuerpo fueron el empleado, Ángel Díaz y el hijo de Estela, Nahuel.

Ante la magistrada, Díaz declaró que al descubrir el cadáver, “me sorprendió la cantidad de sangre. Nahuel quiso abrazarla, pero no lo dejé. No sé qué pudo haber pasado y es increíble que no haya una hipótesis, ni se sepa por qué la mataron”.

Sin embargo, la Justicia siempre indagó sobre los últimos movimientos contables de López.

Se sabe que quiso vender un aserradero en Monte Quemado y un campo, a $ 8.000.000.

“De lo primero no me contaron nada y de lo segundo, creo que la operación fue hecha antes de morir don Rolando (esposo de López), pero ignoro montos...”, dijo Díaz.

Sangre y misterio

Para los expertos, Estela conocía a su verdugo y le habría abierto la puerta. Primero, la habría derribado de una trompada directo al rostro. En el piso, la habría inmovilizado y le asestó 21 puñaladas.

Después, recorrió la casa y salpicó con sangre espacios alejados de la escena.

A criterio de los forenses, el homicida se cortó con la hoja de un cuchillo y resultó con heridas en una mano.

Últimas horas de Estela, en el centro

Aquel día, Estela se despertó y desayunó, en apariencia, sola. Después fue vista comprando en una casa de lencería.

Luego, pasó por una verdulería, ubicada a dos cuadras de su casa. Compraba allí tres veces a la semana, o bien solicitaba que la verdura se la llevaran a domicilio.

Posteriormente, ingresó a su hogar. Los expertos estiman que fue atacada cerca de las 14.30 y recién fue hallada a la noche.

Falta una foto

Un detalle clave: la persona que la mató le robó una fotografía que se encontraba en el comedor y el aparato de control del garaje.

Durante la instrucción, se sospechó de un empresario tucumano, quien estuvo detenido, pero quedó libre. El mismo dejó de existir años atrás.

La defensa acudirá ahora ante un tribunal superior

Ni bien fue notificado del procesamiento, el abogado de Carrasco, Eugenio Chavarría, interpuso un recurso de apelación y acudirá ahora ante un tribunal superior.

Pese al silencio en Chavarría, trascendió que habría subrayado que su defendido es inocente; la muerte de López no lo benefició en nada y en su indagatoria dejó en claro lo que hizo esa jornada cuando terminó su jornada laboral.

La indagatoria en 2019

El 4 de enero del 2019 fue indagado. Cuatro horas declaró ante la jueza, ocasión en la que señaló algunos puntos vitales para él: “No tenía un móvil para matarla porque nuestra relación era buena”; “Soy sólo amigo de Nahuel”; “Muchos testigos me vieron ese día”; “Estela puso a mi nombre la administración de algunos bienes, al igual que lo hizo con otras personas...”.

El olfato del perro “Alcón” precipitó secuestros vitales y detención en 2017

La “caída” de Pablo Carrasco estuvo precedida por la colaboración del perro “Alcón”, quien trabajó con sus adiestradores y policías federales dos días: en casa de la víctima, en la del imputado y en su automóvil Regata, secuestrado en la vieja terminal.

El olfato del perro de la Unidad K9 de Río Negro proveyó a los expertos pruebas clave, cuyos detalles finales quizá sean develados al momento del juicio oral.

De acuerdo con los objetos incautados, el primer día los policías descubrieron un cortaplumas enterrado y una bala 9 mm, idéntica a otra que se halló en la tapia que hace de medianera con una cochera.

Dos días cruciales

En el auto, “Alcón” olfateó el vestido que Estela López llevaba puesta el 23 de diciembre.

El animal recorrió el habitáculo y se apoyó en el asiento del conductor, intentando escarbar en él, lo que consideran una “marcación positiva”.

También “marcó” el apoya cabezas y el asiento del acompañante.

También los investigadores abrieron el baúl y extrajeron numerosos elementos, pero “Alcón” se entretuvo más y hasta mordió la alfombra que cubría el piso del baúl.

Luego, se secuestró un pequeño mechón de cabello. “Alcón” olfateó la navaja incautada y “marcó” de nuevo el asiento del conductor.

Desfile de testigos

La causa se caracterizó también por el desfile de numerosos testigos, entre amigos, ex parejas, ex empleados, parientes y un empresario de Taco Pozo, provincia de Chaco.

Todos aportaron aspectos importantes de la vida de Estela, pero ninguno condujo a la Justicia hacia él, la o los asesinos, trascendió en Tribunales.

En casi cinco años, la instrucción acumuló cuerpos en el expediente. Sin embargo, Falco acaba de refrendar la primera resolución impactante y convirtió a Carrasco en el sospechoso Nº 1 del triste final de estela López.


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