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El brutal femicidio de Rosa Fernández habría sido cometido por su ex pareja, un albañil santiagueño

La Fiscalía de Junín encabeza la investigación y tiene al sospechoso de 40 años como único imputado en la causa. La pareja tenía tres hijos en común que quedaron a cuidado de su abuela materna.

- 00:45 Policiales

Rosa Inés Fernández tenía 29 años y era madre de tres niños de 4, 9 y 13 años. Había desaparecido el 26 de julio en la ciudad de Junín, Buenos Aires. Sus restos fueron hallados enterrados a un metro de profundidad en una obra en construcción, cubierto por escombros. Por el asesinato fue detenido su ex pareja, Sandro González, quien sería santiagueño, más precisamente oriundo de Sumampa, departamento Quebrachos.

Las crónicas señalan que el testimonio clave para esclarecer el caso fue el de la actual pareja del detenido Sandro González (40), una mujer que también sufría violencia de género por parte del acusado y a quien éste le contó cómo había matado a su ex, señalaron fuentes de la pesquisa.

En tanto, el fiscal de Junín a cargo de la causa, Esteban Pedernera, detalló que el hallazgo se produjo el jueves a la mañana durante un operativo que comenzó cerca de las 7 en una obra en construcción en la que trabajaba el detenido, situada en la calle Siria 624, de Junín, del que participó él, junto con personal policial, municipal y peritos criminalísticos de La Plata convocados especialmente.

El lugar había sido marcado la noche anterior luego de que tres testigos declararan tener conocimiento de que Rosa había sido asesinada y enterrada allí, a un metro de la superficie, debajo de un muro que divide dos patios de esa casa en construcción.

“Ayer el cerco comenzó a cerrarse, apareció un testimonio contundente que pudimos corroborar con otros testimonios y a las 19.30 dispuse la detención de urgencia del imputado y a partir de ese momento comenzamos a planificar la búsqueda del cuerpo porque era muy categórico a que Rosa estaba muerta”, dijo el fiscal.

Un vocero que participó de la pesquisa reveló que la primera en sembrar sospechas sobre González fue su actual pareja, quien en una declaración breve ante la Justicia contó que tenía algunas dudas sobre González, que le temía porque era violento con ella y que le llamó la atención la desaparición de un cobertor que habían comprado para un auto que recientemente habían adquirido y que finalmente fue uno de los elementos empleados para envolver el cuerpo de Rosa.

El miércoles, otros dos testigos, vecinos de González, se presentaron en la fiscalía para declarar que la pareja de éste les había contado sobre la confesión que le había hecho, lo que terminó por cerrar la historia que, finalmente, fue ratificada por la mujer del acusado esa noche.

El fiscal dijo que todo indica que el femicidio fue cometido el domingo 26 de julio en el domicilio de González, donde se produjo una discusión entre víctima y victimario, que tenían tres hijos en común de 4, 9 y 13 años, por una “cuestión económica”.

“Tenemos referenciado que (González) recibió una cachetada y él la toma del cuello, en el momento siente que se desvanece, cae a los pies y ahí él cuenta haberla envuelto en un cobertor que utilizaba para cubrir el auto y en una lona celeste. La cargó en el baúl del auto y al día siguiente aprovechó que trabajaba en la obra, cavó el pozo y la enterró”, relató Pedernera.

Pedernera informó que el cuerpo de la víctima fue enviado a la morgue judicial, donde durante esta jornada se realizó la autopsia, cuyo resultado preliminar confirmó que falleció a raíz de una “asfixia mecánica”.

“El testigo nos dice que, según el relato del propio acusado al momento de confesarle, que la habría ahorcado con el brazo, eso es coincidente porque el perito encuentra congestión en la base del mentón y del cuello y que el frente del cuello no fue oprimido, lo cual es conteste con una toma por atrás”, precisó el funcionario judicial. Finalmente, el fiscal dijo que cree que González actuó solo, ya que Rosa era de contextura física pequeña -1,50 metro de estatura y 40 kilos de peso-, mientras que él es obrero y anteriormente trabajaba como leñador en los montes santiagueños, por lo que no habría necesitado ayuda de nadie para cargarla, trasladarla hasta la obra y enterrarla.

Graves acusaciones de abuso sexual y maltrato en perjuicio de sus propios hijos

El femicidio de Rosa conmociona a Junín y a todo el país. El móvil parece ser el odio y la violencia de género contenida, que estalló y se cobró la vida de otra mujer, en este caso la de una joven de 29 años, madre de tres hijos, que apareció enterrada en una obra en construcción después de haber sido asesinada por su ex marido.

Sandro González (40), el acusado de asesinar a Rosa, contaba con un frondoso prontuario.

Si bien sería oriundo de Sumampa, donde aún vive la mayor parte de su familia, desde hace varios años se encontraba radicado en la ciudad bonaerense. Habría comenzado trabajando temporalmente y los viajes eran continuos, hasta que se instaló definitivamente.

Según informan diarios locales de Junín, está acusado de violar a su hija cuando ésta tenía 13 años.

Fuentes con acceso al expediente judicial confiaron que el jueves el femicida fue reconocido por la víctima de la violación en Cámara Gesell, por lo que también quedó detenido -además del femicidio- por este hecho aberrante.

Pesaba sobre González, además, un procesamiento por golpear brutalmente a su hijo cuando éste tenía apenas cinco años.

Ahora, enfrenta gravísimos cargos y las evidencias en su contra serían contundentes, por lo que casi indefectiblemente le espera una pena de prisión perpetua.l


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