Lanzan una campaña para prevenir suicidios en plena cuarentena Lanzan una campaña para prevenir suicidios en plena cuarentena
Con la mira puesta en la prevención y el tratamiento de los cuadros de depresión, desde la Fundación Ineco hicieron un llamado a la población a reconocer a tiempo estas condiciones y acompañar al individuo a buscar ayuda profesional para evitar que el cuadro avance y pueda complicarse.
La iniciativa forma parte de una campaña de concientización que está llevando a cabo la fundación con el apoyo de la División Up John del laboratorio Pfizer, en el marco del Mes de Prevención del Suicidio, que se estableció en septiembre y más específicamente por el Día Mundial de Prevención del Suicidio, instaurado el 10 de septiembre por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Bajo el nombre de “Buscá el sol, depresión sin estigma”, la movida, que también tiene lugar en otros países de la región, se suma al movimiento mundial “Septiembre Amarillo” con el objetivo de dar más visibilidad a los trastornos mentales y a la prevención del suicidio.
Con el hashtag #DepresionSinEstigma, se busca en redes sociales promover una mayor concientización durante todo este mes y se invita a la población a tomar a la depresión como una enfermedad que puede y debe ser diagnosticada y a tratar de evitar que trastornos mentales de este tipo evolucionen a casos extremos como el suicidio.
“Si bien acciones de este tipo son siempre oportunas, la actual situación de cuarentena ha puesto en primer plano los trastornos emocionales como la depresión, propiciada por el distanciamiento y las situaciones de soledad. Si bien es un escenario que nos atañe a todos, son los jóvenes, por su gran necesidad de contactos sociales, los más afectados, especialmente un grupo que representa entre el 8 y el 15 por ciento que son más vulnerables y que requieren de una mayor atención por parte de la familia, las organizaciones y la comunidad en general”, refirió la Dra. Teresa Torralva, presidenta de la Fundación Ineco.
El suicidio es una de las tres primeras causas de defunción
De acuerdo con las estadísticas de la propia OMS, el suicidio es una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de 15 a 44 años en algunos países y la segunda causa en el grupo de 10 a 24 años; estas cifras no incluyen las tentativas de suicidio, que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado.
Según los registros de dicha institución, cada año en el mundo se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una tasa de mortalidad global de 16 por 100.000, o una muerte cada 40 segundos.
Al menos 1 de cada 4 argentinos padecerá algún trastorno mental
Un estudio epidemiológico en Salud Mental llevado a cabo en Argentina por los Dres. Juan Carlos Stagnaro, Alfredo Cía y otros en 2018 sobre 3.927 personas mayores de 18 años de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán, Salta, Corrientes, Resistencia y Neuquén reveló una prevalencia de trastornos mentales del 29,1%, que, proyectada a los 75 años de edad, ascendía al 37,1%. “Esto significa que al menos 1 de cada 4 argentinos va a padecer un trastorno mental en algún momento de su vida”, consignó el Dr. Cetkovich.
El trabajo observó la presencia de “trastorno depresivo mayor” (8,7%), “trastorno por abuso de alcohol” (8,1%) y de “fobia específica” (6,8%). En total, los trastornos de ansiedad fueron el grupo de mayor prevalencia (16,4%), seguidos por los trastornos del estado de ánimo (12,3%), los trastornos por sustancias (10,4%), y los trastornos del control de impulsos (2,5%).
Si bien tradicionalmente las mayores tasas de suicidio se han registrado entre los varones de edad avanzada, en los últimos años ha crecido la incidencia de suicidio en personas jóvenes.
En la Argentina, según cifras del Informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación correspondientes al año 2018, murieron 3.322 argentinos por suicidio (9 por día) y el 50% correspondió a jóvenes de entre 10 y 34 años.
Según la OMS, los trastornos mentales (especialmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol) son un importante factor de riesgo de suicidio en Europa y América del Norte, y reconoce al suicidio como “un problema complejo, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales”.








