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Darío Sztajnszrajber a EL LIBERAL: “Me preocupa que la pandemia se vuelva parte de nuestras vidas”

El filósofo, ensayista y docente brindó su perspectiva sobre la situación en la que se encuentra la sociedad y planteó cuáles son sus preocupaciones frente a la cuarentena.

- 00:56 Santiago

Las distintas medidas, marchas y contramarchas, aperturas y cierres que se sucedieron por la pandemia de coronavirus, cambiaron no solo la relación laboral de las personas sino también el modo, aún interrumpido, de contactarse con los afectos. Pero, ¿cómo nos dejará esta pandemia? ¿Cuánto más influirá en estas relaciones? ¿Saldremos mejores, peores o iguales?.

Para alguien que vive haciéndose preguntas y buscando respuestas como el Lic en Filosofía, ensayista y docente Darío Sztajnszrajber, hay un final abierto que genera preocupación. EL LIBERAL mantuvo un diálogo con el filósofo que expresó sus inquietudes ante este escenario actual.

Frente a la pregunta si saldremos mejores, peores o igual, lo primero que quiero desarticular es la idea de que hay un después de la pandemia. Me parece que un primer punto es poder pensar qué significa que esto termine y qué significa que esto haya empezado también. Porque me parece que es fundamental, dislocar los puntos de inicio y de supuesto final, señaló en diálogo con este medio.

“Digo esto porque ha habido muchísimas alertas previas que, de algún modo, no quisimos ver. El ser humano suele muchas veces verse como invisibilizado frente a situaciones que han sido anuncios de que podría sobrevenir una pandemia de este tipo, puntualizó.

“En ese mismo sentido -señaló- me pregunto si hay un final. O, si ya estamos viviendo más que un final, como un acomodamiento de nuestra vida cotidiana a una nueva disposición social, que es lo que de algún modo más miedo me da”. Explicó: “Si ya estamos viviendo la ‘nueva normalidad’ entonces viendo muchas de sus características, fundamentalmente más allá de la prevención concreta frente al físico del otro, lo que ha ido impregnando en la subjetividad, es una fuerte idea de confinamiento y de distanciamiento social como vínculo con el otro.

En este punto, diferenció que “una cosa es el distanciamiento social y otra, el distanciamiento físico. Entonces lo que es en realidad una necesidad de distancia física, no es casual que se haya desplegado como distanciamiento social. No es casual porque de alguna manera, me parece que lo que se juega frente a este futuro del que hablamos es una sociedad que haga del aislamiento una forma de desencuentro con el otro”.

Destacó el ensayista: “Me preocupa mucho que la pandemia de algún modo empiece a decrecer, que de alguna manera, el Covid se vuelva parte de nuestra vida como una de las tantas enfermedades con las que convivimos a diario, pero que el confinamiento permanezca, y permanezca más como una disposición de los vínculos sociales, eso me preocupa muchísimo”.

Agregó: “Visto desde esa perspectiva soy más pesimista en términos sociales pero, partiendo de la idea de que para mí la clave de lo social es obviamente el encuentro con el otro”.

Enseñanzas

A su vez, ante la consulta respecto de si este tiempo dejó una enseñanza, señaló: “Trato de trabajar las categorías, lo que hay que desarticular en este caso es el concepto de humanidad porque no a todos les impactó la pandemia y la cuarentena del mismo modo”.

En su perspectiva, indicó que “lo primero que hay que entender es esa tensión según la cual, la pandemia aparece como una instancia global que empareja a todos en la obligación cívica de quedarse en la casa, donde obviamente, irrumpen modelos muy distintos con sociedades que decidieron hacer de la cuarentena algo más optativo o de más baja presencia y sociedades que dejaron al virus circular más libremente”.

Los efectos más fuertes

Agregó que “lo que sucedió fue que el virus, y no por casualidad, terminó impactando mucho más en los sectores más empobrecidos frente a una decisión de no presencia del Estado que es el gran actor que en algún modo compensa las desigualdades sociales. Ahí, el virus lo que hizo fue llevarse puesto a los sectores más desventajados”.

Para Sztajnszrajber, “por eso es fundamental que el Estado tenga una presencia activa no solo en la prevención sino también en estar justamente interviniendo frente a aquellos hogares de los sectores más desprotegidos que necesitan otro tipo de contención a nivel sanitario, a nivel recursos. Y también en una cuarentena en la que durante tantos meses, obviamente la vida en un hogar no es lo mismo si el hogar dispone de recursos que si no los tiene”.

Puntualizó en este sentido: “Todos tenemos la misma obligación de quedarnos en nuestras casas, pero nuestras casas no son todas iguales, entonces hay una diferencia fundamental. Creo que en ese sentido las experiencias son muy distintas. Probablemente muchos de nosotros hayamos podido, casi sin darnos cuenta, impactados por este acontecimiento extraordinario, modificar algo de nuestras realidades cotidianas, repensar proyectos, pero una gran parte de la sociedad que ya vive en desigualdad esto no ha hecho más que acrecentar sus sufrimientos y dolencias”.


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