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La comunicación en las relaciones interpersonales

- 22:52 Opinión

Por Bernardo Stamateas

Doctor en Psicología

Especial para EL LIBERAL

Es imposible no comunicarnos. La comunicación es lo que nos distingue como seres humanos. Aun cuando alguien está en silencio, está comunicando algo: que no quiere hablar, o que está molesto o pensativo. Siempre estamos transmitiendo algo y es muy importante ser conscientes de ello porque nuestras palabras construyen o destruyen.

Comunicamos con las palabras y también con los gestos (lo no verbal o corporal). Este segundo tipo de lenguaje es, a veces, más importante que el primero. Si yo digo: “Estoy abierto a todas las sugerencias que me quieras dar”, y me cruzo de brazos, lo corporal está trasmitiendo algo diferente de lo que hablo. O si alguien dice: “Hablame que te escucho”, y está mirando el techo, su lenguaje no verbal está indicando la verdad: que no le interesa lo que el otro está hablando.

El mensaje que enviamos a los demás es básicamente no verbal y las palabras vienen a confirmar o negar lo que trasmitimos corporalmente. Por esa razón, existen tantos problemas de comunicación. Esto se debe a que, a pesar de que siempre estamos transmitiendo algo, a menudo tenemos malas interpretaciones porque todos vemos la realidad de acuerdo a nuestro estado emocional predominante.

Hay un ejercicio que suelo utilizar con la gente. Les muestro mi dedo pulgar y digo: “Vamos a levantar el dedo índice”. ¡Pero el índice no es ese! En realidad, hacemos lo que vemos, no lo que nos dicen. Nos sucede a todos. Tal vez el mejor ejemplo de esto es con nuestros hijos. Si un padre le dice a su hijo: “¡No hay que gritar!”, pero se lo dice gritando, muy probablemente el niño seguirá haciéndolo. Los adultos somos prisioneros de los límites que les fijamos a nuestros hijos. Seamos el ejemplo de lo que queremos enseñarles, tanto en las cosas pequeñas como en las cosas grandes.

Ahora, en ocasiones, nos comunicamos bien y el otro entiende lo que le queremos transmitir, pero no está de acuerdo con lo que decimos. Entonces surge la discusión. Es por ello que tenemos “técnicas para discutir eficazmente”. Estas nos permiten hablar y discutir sanamente sin que se mezclen nuestros sentimientos. Comparto tres de estas sugerencias:

1. No resolver temas complicados por escrito a través del celular

Esto es así porque uno le pone a lo que lee su propia emocionalidad. Lo ideal es hacerlo cara a cara (ahora que no podemos reunirnos, podemos usar las video llamadas).

2. No dialogar para resolver una situación cuando uno de los dos está muy enojado

Cuando hay ira de por medio, lo ideal es posponer la discusión para más adelante, cuando la persona enojada esté tranquila y sea capaz de pensar racionalmente.

3. No buscar un ganador y un perdedor, sino procurar que ambas partes salgan ganando

Cuando buscamos ganarle al otro, eso es una “pulseada emocional” que esconde, en el fondo, una lucha de poder. Lo más aconsejable siempre es perseguir el consenso y lo que nos contente a los dos.

Hablemos, escuchemos y discutamos como personas maduras, siempre persiguiendo la paz y el bienestar de todos.

 

 


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