×

Por siempre, Jacinto Piedra

- 21:04 Pura Vida

Hoy se recuerdan los 29 años de la muerte de Ricardo Manuel Gómez Oroná, popularmente conocido como Jacinto Piedra. En la madrugada del 25 de octubre de 1991, se apagó la voz de un virtuoso cantor de quien, Mercedes Sosa, había dicho: “Jacinto fue un alma apresurada con una voz llena de belleza”.

Santiago del Estero enmudeció en el alba del 25 de octubre de 1991 cuando se enteró de que la voz del “Cardenal” se había apagado tras un accidente automovilístico en inmediaciones de San Carlos, en La Banda. El “Cardenal” comenzaba a tomar vuelo, su obra se convertiría en material de estudio y él tendría el reconocimiento que se merecía, pero la tragedia truncó todo.

El viaje a Libia

Mario “Musha” Carabajal, integrante de Los Carabajal, fue amigo de Jacinto y hoy, en el último disco del legendario conjunto folclórico se escuchan canciones de Piedra como un tributo.

“Recordar a Jacinto Piedra me lleva a momentos muy especiales de mi vida. Hemos compartido con él un viaje exótico, cuando Los Carabajal fuimos a Libia”, evocó “Musha”, al ser consultado por EL LIBERAL sobre su vínculo con Jacinto.

Mario recordó que Los Carabajal incluyeron a Jacinto para viajar hacia ese país de África del Norte. “Fue de disfrutar de anécdotas, de compartir. Eso es como un hecho recordatorio y que, después, con el paso del tiempo él reafirmó todo lo que insinuaba como músico y como autor, faceta que desarrolló de una manera brillante”, remarcó.

“Cuando uno lo escuchaba cantar, indudablemente, atrapaba. Fue un dolor muy grande cuando se produjo su partida, en el momento en que toda su historia se estaba consolidando en el reconocimiento de la gente”, destacó.

“Recorro con la mente las distintas circunstancias de verlo con MPA (Músicos Populares Argentinos), con Los Santiagueños (que Jacinto formó con “Peteco” Carabajal y Juan Saavedra) y la forma en que disfrutaba al cantar, al actuar”, recalcó.

El homenaje de Los Carabajal

“Musha” expresó: “Jacinto Piedra ha dejado su impronta a tal punto que, nosotros, Los Carabajal, siempre lo recordamos”.

Seguidamente, “Musha” indicó que en “Leyendas”, el último disco de Los Carabajal, a manera de homenaje al “Cardenal” santiagueño grabaron dos temas de su autoría: “Te voy a contar un sueño” y “El buen lugar”.

Carabajal enfatizó que esas dos composiciones “reflejan su pensamiento, su impronta para componer y su preocupación por todo lo que era la humanidad. Me llena de nostalgia recordarlo. Ha dejado un legado muy fuerte, muy grande, que hasta estos días y los posteriores de esta vida va a estar presente”.

“Hay hechos muy puntuales en esto que estoy diciendo, porque hay generaciones que no lo han conocido, pero portan orgullosamente una remera con la imagen de Jacinto Piedra. Ese es el fiel reflejo que, en su corta edad, lo importante que ha sido, es y será Jacinto Piedra”, precisó.

Tenía 36 años

Cabe recordar que Jacinto tenía 36 años cuando falleció.

Los restos mortales del autor de la “Chacarera del amor” o “Chacarera del cardenal”, en aquel 25 de octubre de 1991, fueron velados en la Casa del Folclorista, dando lugar a conmovedoras escenas de dolor. En el desfile incesante hubo muchos jóvenes y en la marcha del cortejo por las calles de la ciudad, el pueblo se volcó a darle el último adiós.

Además de “Musha”, EL LIBERAL requirió las opiniones de “Peteco” Carabajal y Adolfo Marino “Bebe” Ponti.

“Peteco” Carabajal: “Hemos vivido muchas cosas con Jacinto”

Con Carlos Oscar “Peteco” Carabajal compartieron una gran amistad y el amor por la música. “Con Jacinto hemos vivido cosas lindas, espaciadas, pero lindas, desde chicos, desde los 12 años”, dijo “Peteco” Carabajal al evocar su amistad con el autor de “Hermano Kakuy” (con letra de Juan Carlos Carabajal), “Te voy a contar un sueño”. “Canción del quenero”, “Los niños del mundo” y “Chacarera del amor”.

“Peteco” y Jacinto lucieron juntos su talento en las inolvidables formaciones de Músicos Populares Argentinos (MPA) y Los Santiagueños, esta última con la incorporación de Juan Saavedra.

“Él era un tipo que tenía su suerte, tal vez la provocaba. Hemos vivido muchas cosas con Jacinto”, evocó “Peteco” en su entrevista con EL LIBERAL.

Claudio Acosta: “Orgullo y rebeldía”

El repertorio de Claudio Acosta, además de sus propias composiciones, se ha visto enriquecido con la obra musical de Jacinto Piedra. “La presencia viva de Jacinto Piedra en la memoria colectiva de Santiago del Estero resume, de alguna manera, la conciencia mágica y la forma simple de aceptar el misterio mismo de la santiagueñidad de un pueblo que en su conciencia mágica sigue sosteniendo en el tiempo su esencia cultural, su esencia natural y su forma de encarar la vida en el tiempo y ante las dificultades”, destacó Acosta a EL LIBERAL.

“La presencia viva de Jacinto Piedra en Santiago del Estero resume también el orgullo y la rebeldía propias de una sociedad que no acepta más reglas que las que la naturaleza le impone”, concluyó.

“BEBE” PONTI

Hermano del poniente

Era la hora de la siesta de una tarde de septiembre de 1991 en Santiago del Estero. Yo estaba parado en la esquina de Av. Alsina y Pasaje Jacques cuando alcancé a ver la figura de Jacinto, como un viento iluminado por el sol. Su pelo se clavaba en la luz y caía como la ceniza de una brasa sobre su rostro. Le pregunté a dónde iba tan apurado; entonces se detuvo frente a mí y nos miramos. Ninguno de los dos sabía que ése iba a ser el último abrazo. Nos estrechamos en un saludo prolongado. Hacía tiempo que no nos veíamos y de rompe y raja me propuso ir a su casa a tomar unos mates: “yo canto, vos preparas la pava y cebas el mate”, indicó. Inmediatamente nos metimos en el auto de mi hermana y encaramos rumbo a Tala Pozo, donde el “Cardenal” vivía con su familia. Allí cumplimos el rito como estaba planeado. A Jacinto le gustaba cantar de entre casa, cantar para sus amigos, para sus afectos, era su forma de amar, de querer, de sentirse menos solo, de robarle al mundo la ternura que le faltaba, de poetizar el instante, de ganarle a la muerte. “¡Escuchá esta melodía!”, me decía. Todavía recuerdo su voz, su gesto, su mirada siguiendo el destino de su canto como si se le escaparan pájaros de la garganta y en cada uno de ellos volaba su alma. Si no hubiera sido su amigo, habría pensado que estaba loco, muy cerca del abismo donde la realidad no es plana sino infinita, como la voz que le brotaba sin cesar.

“¿Ves aquel monte?” -me preguntó y tiró sus ojos hacia una arboleda vecina.

“Mirándolo hice este tema....” y sin mediar respiro, me cantó la Chacarera del Cardenal. Han pasado 29 años de aquel día y me parece que fue ayer. Salud, hermano del poniente.


Más noticias de hoy