×

El porvenir del futuro

Por Sergio Sinay. Escritor y periodista, con formación en sociología y psicología existencial.

- 12:05 Santiago

¿De qué hablamos cuando decimos pospandemia? ¿Cómo sabremos que esta empezó? ¿Cuál es la línea que traza el límite entre la pandemia y el después? Son preguntas sin respuesta cierta, como ocurre con todos los interrogantes sobre el futuro. Ya deberíamos saber, sobre todo después del Covid-19, que la incertidumbre es lo único cierto y que toda descripción del futuro es apenas una expresión de deseos o de temores. De todas maneras, como expresa el antropólogo francés Marc Augé, futuro y porvenir no son sinónimos. El futuro es un punto en la línea del tiempo. Si estamos vivos, mientras lo estamos tenemos futuro. Este es solo un dato cronológico. El porvenir, en cambio, es lo que hacemos con el futuro, aquellas acciones, decisiones y elecciones con las cuales le damos un contenido al dato cronológico. En este aspecto se puede decir que todas las personas vivas y todas las sociedades tienen futuro, pero que cada una es responsable de su porvenir. El futuro nos espera inmutable y no significa más que una fecha, cualquiera, en el calendario. El porvenir es hoy, se configura en el aquí y ahora.

El espejo del futuro

¿Cómo será la Argentina pos-pandemia?

La respuesta no vendrá con el futuro. Se define hoy. En este momento, en el día a día de nuestras vidas como individuos y como sociedad se teje el porvenir. Para saber del mañana hay que mirar el hoy. ¿Y qué vemos? Grietas de todo tipo. Cualquier opinión es inmediatamente descalificada por otra. Cualquier pensamiento recibe la agresión de quien piensa distinto. La justicia sigue ausente de los lugares en donde se la reclama. Los intereses personales (tanto en la política, como en la economía, y hasta en las interrelaciones de todo tipo, públicas y privadas) prevalecen y desplazan al interés común. No hay una visión convocante y compartida acerca de lo que la comunidad que puebla el territorio nacional pretende ser y hacer. Aumenta el número de los que, desalentados, especulan con emigrar. La esperanza no despunta, salvo para muy pocos y por cuestiones facciosas, sectoriales, alejadas de todo rasgo de cooperación, de solidaridad, de proyecto colectivo. Hasta el lenguaje aparece corrompido y es común que al odio se le llame amor, que se confunda pueblo con grupo de amigos, cómplices o seguidores, que cuando se dice “todos” o “juntos” o “unidos” sean grandes sectores los que quedan afuera, excluidos, negados, rechazados.

¿Cambiará todo esto el supuesto e improbable día en que alguien anuncie oficialmente que comenzó la post-pandemia?

Solo un pensamiento mágico infantil podría llevar a creer que será así. Que la post-pandemia nos será regalada, que despertaremos un día siendo todos fraternales, solidarios, tolerantes, comprensivos, cooperativos, justos, equitativos, honestos y que no tendremos que hacer nada para lograrlo, que no deberemos resignar nada, ni transformarnos, ni esforzarnos. Que ocurrirá milagrosamente. Una expectativa de ese tipo solo puede tildarse de ingenua en el mejor de los casos y de hipócrita o perversa en el peor.

Misterio revelado

No hay que esperar por la Argentina post-pandemia. No hay misterio a develar acerca de ella. No hay suspenso. La Argentina post-pandemia es la que habitamos hoy. El porvenir está en el presente, vale repetirlo. Y ya se sabe que no es amarga la verdad, sino que no tiene remedio. Decía el gran médico y pensador austríaco Víktor Frankl (1905-1997), autor de El hombre en busca de sentido y La presencia ignorada de Dios entre otras obras esenciales, que toda pregunta acerca del tiempo que viene, acerca de cómo se resolverán ciertas situaciones o cómo saldremos de determinados problemas, es siempre una pregunta inútil. No hemos venido a esta vida a hacer preguntas, sino a dar respuestas, decía Frankl. De ahí viene la palabra responsabilidad. De responder. Quien responde, haciéndose cargo de las consecuencias de sus acciones, decisiones y elecciones, es responsable. De manera que cuando preguntamos cómo será la Argentina post-pandemia el interrogante se vuelve inevitablemente hacia nosotros. Será como la estamos haciendo ya, hoy. No será. Es. La hacemos con nuestras acciones e inacciones, con nuestras actitudes y prescindencias, con nuestras palabras y nuestros silencios. No miremos la pregunta. Miremos nuestra respuesta.


Más noticias de hoy