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“El que no arriesga no gana”, la filosofía de Nadia Miranda,una santiagueña en Barcelona

Nació en Frías. Se graduó en Córdoba como Bioquímica. Allí conoció a su marido. Ambos, en virtud del contexto social que se vivía en la Argentina, decidieron emigrar. “Soy muy creyente en la frase esa de que el que no arriesga no gana. Nos vinimos a apostar aquí (San Cugat del Vallés). Por suerte, estamos muy bien”, enfatizó Nadia a EL LIBERAL.

- 08:38 Santiago

Nadia Miranda es bioquímica y desde hace dos años, con su marido Nicolás Bonifacio (odontólogo) y su hijo Vito (4), está radicada en San Cugat del Vallés, municipio español de la región del Vallés Occidental, en Barcelona, comunidad autónoma de Cataluña.

Nació en Frías, donde cursó sus estudios primarios y secundarios. A los 18 años se fue a Córdoba para estudiar Bioquímica, carrera que hizo en la Universidad Nacional de Córdoba.

En la “Docta” conoció a Nicolás y, tras formar una familia, decidieron establecerse en España. “Apostamos a algo mejor. De hecho, fue una decisión familiar, basada en el contexto social que estábamos viviendo en ese momento. Soy muy creyente en la frase esa de que el que no arriesga no gana. Nos vinimos a apostar aquí (San Cugat del Vallés). Por suerte, estamos muy bien”, dijo Nadia a EL LIBERAL.

¿Hace cuántos años que te fuiste de Santiago del Estero y por qué?

Soy de Frías. Hace diecinueve años que me fui de la provincia a otra provincia a estudiar la carrera de Bioquímica. Me fui a Córdoba en donde viví hace dos años atrás.

¿Hace cuántos años que estás radicado en Barcelona?

En diciembre próximo van a ser dos años. Si bien vivimos en una ciudad muy cerquita de Barcelona (San Cugar del Vallés) , estamos a minutos de la capital de la región de Cataluña. De hecho, la mayoría de la gente de San Cugar del Vallés trabaja en Barcelona. Mi marido, Nicolás Bonifacio, que es odontólogo, se vino en agosto del 2018. Luego, en diciembre de 2018, nos vinimos con nuestro hijo Vito.

¿En qué estás trabajando en Barcelona?

Por suerte estoy trabajando en una cadena de laboratorios de diagnóstico clínico, Cerba Internacional. Antes trabajaba en un laboratorio que producía reactivos para inmunología, Biokit, Werfen Company. Como surgió una mejor oferta, me cambié hace poquito.

¿Te costó adaptarte a los cambios?

Como todo lo nuevo, al principio se extraña un poco, más que nada la rutina de trabajo porque en Córdoba, prácticamente, tenía todo. Tenía un hogar, una familia, un trabajo. Fue renunciar a todo eso para probar algo mejor. Apostamos a algo diferente. De hecho, fue una decisión familiar, basada en el contexto social que estábamos viviendo en ese momento. Soy muy creyente en la frase esa de que el que no arriesga no gana. Nos vinimos a apostar aquí (San Cugat del Vallés). Por suerte, estamos muy bien. Adaptarse costó un poco hasta que entras en el sistema de aquí, en cómo se manejan las cosas. Aquí siguen muchas reglas. Entonces, si cumples con todas esas reglas lo más probable es que te encamines y que ingreses en su sistema. Con el tiempo, nos fuimos habituando. Ahora ya tengo la ciudadanía española.


Nadia y el coronavirus: “Tuve la suerte de no cortar nunca de trabajar”

¿Cómo sobrellevas el coronavirus?

Al principio, todos estábamos un poco asustados porque no sabíamos qué iba a pasar, sobre todo con los trabajos. Empezaron a cerrar todo. Yo tuve la suerte de no cortar nunca de trabajar. Nunca me mandaron a casa. Aquí, lo que se hizo en su momento, algunas de las empresas que cerraron o que querían disminuir el personal, te daban como una especie de subsidio mínimo y te mandaban a tu casa hasta nuevo aviso. Por suerte, a mí no me tocó. Como estaba dentro del laboratorio y necesitaban manos, solo me dieron un periodo de dos semanas para estar en casa porque había estado con fiebre, pero mucho antes de que fuera el pico. Fue antes del confinamiento. Después, seguí trabajando normalmente. Hoy estamos con las restricciones propias del caso, esa incertidumbre laboral y de salud y por todos los que están allá también. Tenemos todas las fronteras cerradas. De hecho, las familias nuestras iban a venir de visita y no pudieron. Siempre estás ahí con ese miedo. Dentro de todo, en lo que es la rutina, está bastante aceitado.

¿El español es respetuoso de las medidas que se toman para frenar el Covid 19?

La gente es muy respetuosa de las normas. Para ir y volver del trabajo hay controles policiales; por lo tanto, debes tener un certificado de trabajo que te permita moverte de municipio. Te piden documentación por lo que te estás desplazando. Si no tenés justificados, te hacen multa. Aquí, todo es multa. De momento, cómo sobrellevamos el Covid 19, vamos bien. Nos vamos ajustando día a día de acuerdo a las normas que ponen. Al principio fue todo más duro porque todo estaba cerrado y la gente con miedo. Después, era cuestión de poder amoldarse a las nuevas normativas, tomar los recaudos necesarios y tirar para adelante.


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