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Síndrome de ojo seco: una consulta cada vez más frecuente (1ª parte)

Por el Dr. Ricardo Passone.

- 21:00 Opinión

Con mucha frecuencia, los especialistas recibimos en nuestros consultorios y clínicas a pacientes que manifiestan síntomas similares y que se han transformando en una de las consultas más comunes, el denominado síndrome de ojo seco.

Claro está que este síndrome está creciendo de manera exponencial, y el uso excesivo de ordenadores y dispositivos electrónicos durante la pandemia de Covid-19, ha sido un disparador de esta afección que sufre entre el 10 y el 25% de la población, aunque el 60 % de quienes lo padecen no están diagnosticados, de allí la importancia de la visita frecuente al oftalmólogo.

El síndrome del ojo seco es causado por una falta crónica de suficiente lubricación y humectación sobre la superficie del ojo. Las consecuencias del ojo seco abarcan desde una irritación ocular leve pero constante a una inflamación significativa, e incluso la aparición de cicatrices en la superficie frontal del ojo.

Además de llamarse síndrome del ojo seco, enfermedad del ojo seco, o simplemente ‘ojo seco’, existen más términos para describir ojo seco, como:

Queratitis sicca. Generalmente usada para describir la sequedad e inflamación de la córnea.

Queratoconjuntivitis sicca. Usada para describir el ojo seco, que afecta tanto la córnea como la conjuntiva.

Síndrome de disfunción lagrimal. Usada para enfatizar que una calidad inadecuada de las lágrimas puede ser igual de importante que una cantidad inadecuada.

Prevalencia

El ojo seco es muy común, y el síndrome de ojo seco es una razón principal para la consulta con los profesionales de la visión. Una encuesta reciente por internet reveló que casi la mitad (el 48 %) de los estadounidenses de 18 años en adelante experimentaba regularmente síntomas de ojo seco.

Además, los resultados de una encuesta de Gallup de 2012 demuestran que más de 26 millones de estadounidenses sufren de ojo seco, y se estima que esta cifra aumentará a más de 29 millones dentro de 10 años.

Otras fuentes estiman que cerca de 5 millones de estadounidenses de 50 años en adelante tienen el síndrome de ojo seco como afección clínica significativa, y el ojo seco afecta a casi el doble de las mujeres que hombres.

Síntomas

Los síntomas del ojo seco y el síndrome del ojo seco abarcan:

Sensación de quemazón, picazón en los ojos, sensaciones dolorosas, pesadez en los párpados, ojos fatigados, ojos doloridos, sensación de sequedad, ojos rojos, fotofobia, visión borrosa.

Otro síntoma común es algo llamado ‘sensación de cuerpo extraño’: la sensación de tener arenilla o algún otro objeto o material ‘dentro’ del ojo.

Y aunque parezca raro, los ojos llorosos también pueden ser un síntoma del síndrome del ojo seco. Esto se debe a que la sequedad de la superficie del ojo algunas veces sobrestimula la producción del componente acuoso de las lágrimas como mecanismo de protección. Pero este ‘reflejo lagrimal’ no permanece en el ojo lo suficiente como para corregir el trastorno subyacente del ojo seco.

Además de estos síntomas, el ojo seco puede causar inflamación y daño (algunas veces permanente) en la superficie del ojo.

¿Cuál es la causa?

A fin de mantener los ojos saludables, con buena visión y sin incomodidad, es esencial que tengan una capa lagrimal adecuada y uniforme. Las lágrimas lavan la superficie del ojo para mantenerlo húmedo y eliminar el polvo, residuos, y microorganismos que podrían dañar la córnea y generar una infección ocular.

Una película lagrimal normal está conformada por tres importantes componentes:

Un componente oleoso (lípido); un componente de agua (acuoso); un componente mucoso (mucina).

Cada componente de la película lagrimal cumple un propósito fundamental. Por ejemplo, los lípidos de las lágrimas ayudan a evitar que la película lagrimal se evapore demasiado rápido y a aumentar la lubricación, mientras que la mucina ayuda a fijar y propagar las lágrimas a través de la superficie del ojo.

Cada componente lagrimal es producido por diferentes glándulas del ojo o próximas al mismo:

El componente oleoso es producido por las glándulas meibomianas de los párpados.

El componente acuoso es producido por las glándulas lagrimales que se encuentran detrás del lado externo de los párpados superiores.

El componente de mucina es producido por las células caliciformes de la conjuntiva que cubre lo blanco del ojo (esclera).

Cualquier problema con una de estas fuentes de los componentes de la película lagrimal puede tener como consecuencia una inestabilidad lagrimal y ojos secos, y existen diferentes categorías de ojo seco, según el componente que sea afectado.

Por ejemplo, si las glándulas meibomianas no producen o no segregan suficiente óleo (meibum), es posible que la película lagrimal se evapore demasiado rápido, trastorno que se denomina ‘ojo seco evaporativo’. El trastorno subyacente -llamado disfunción de la glándula meibomiana- actualmente es reconocido como factor significativo en muchos casos de síndrome de ojo seco.


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