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Conmoción mundial: murió Maradona y el fútbol perdió a su máxima estrella

Todo ocurrió cuando encontraron al “Diez” descompensado en la habitación y con síntomas de un ataque cardíaco.

- 01:09 Deportivo

Diego Armando Maradona, una de las personalidades argentinas más influyentes de la historia, falleció ayer a los 60 años a raíz de una descompensación cardíaca, lo que provocó una profunda conmoción mundial.

El astro permanecía con asistencia médica en una casa de Tigre, en la zona norte del conurbano bonaerense, y sufrió un paro cardíaco del que intentaron reanimarlo sin éxito.

“Insuficiencia cardíaca aguda, en un paciente con una miocardiopatía dilatada, insuficiencia cardíaca congestiva crónica que generó edema agudo de pulmón”, fue el diagnóstico de los estudios preliminares que se hicieron de la autopsia.

Diego estaba alojado en ese lugar desde el pasado miércoles 11, después de someterse a una operación por un hematoma subdural en su cabeza en la Clínica Olivos, nueve días antes.

La familia y los médicos del Diez habían decidido su traslado momentáneo a esa casa hasta definir las características de un tratamiento para rehabilitarlo de su adicción al alcohol y su dependencia a los fármacos.

La Fiscalía que tomó intervención por su muerte concluyó que la última persona que vio con vida a Diego fue un sobrino a las 23 del martes 24.

En la jornada de ayer, cerca de las 11.30, un psicólogo y la psiquiatra que lo atendían ingresaron a la habitación y comprobaron que no respondía a los llamados, entonces llamaron al sobrino y un asistente, quienes intentaron despertarlo y comprobaron que no presentaba signos vitales.

Tras realizarle maniobras de RCP infructuosas, se solicitó apoyo médico de distintos prestadores y la ayuda urgente de un médico de guardia en barrio, quien continuó con los intentos de reanimación.

El personal médico que arribó en las ambulancias constató finalmente el deceso de Maradona, tras aplicarle ampollas de adrenalina y atropina.

La noticia de su muerte recorrió el mundo vertiginosamente y generó una profunda conmoción mundial. El presidente Alberto Fernández comentó que distintos jefes de Estado lo llamaron para darle las condolencias.

Presidencia de la Nación decretó tres días de duelo nacional y Fernández avisó que ‘todas las puertas del Estado están abiertas’ para homenajear al astro, algo que será decidido por su familia directa.

El velatorio del ídolo se hará desde las 8 de hoy en la Casa de Gobierno, donde se espera una multitudinaria concentración de despedida al astro.

La noticia del deceso fue publicada en espacios centrales por los portales informativos de todo el mundo, con fotografías de sus múltiples hazañas en los campos de juego.

Surgido de Villa Fiorito, un barrio de emergencia del partido de Lanús, Maradona cambió la historia del fútbol argentino desde fines de la década del ‘70 y se transformó en el deportista más prestigioso de todos los tiempos.

En el fútbol ocupó el olimpo de la historia junto al brasileño Pelé y, más en la actualidad, aunque con resistencia por parte del ambiente, con su compatriota Lionel Messi.

Y más allá de su exitosa carrera como futbolista, Diego también incursionó en la televisión y condujo un programa en Canal 13 que se llamó “La Noche del Diez”. Dejando una frase que hoy conmueve. Cuando se preguntó si tuviera que decirles unas palabras a Maradona en el cementerio, respondió: “Pondría una lápida: “Gracias a la pelota”.

Diego, nacido el 30 de octubre de 1960, debutó en Primera División con la camiseta de Argentinos Juniors con apenas 15 años y tres años después se consagró campeón mundial juvenil en Japón, dirigido por César Luis Menotti, a quien reconocía como el DT más importante en su vida.

En 1981 pasó a Boca Juniors, club de sus amores, y se consagró campeón del Metropolitano antes de pasar a Barcelona (1982-1984), donde se reencontró con el “Flaco”.

En esos años alcanzó la cumbre de su brillante carrera, tanto en Napoli de Italia (1984-1991) como en el seleccionado mayor, con el que se coronó campeón mundial en México ‘86, siendo capitán.

En 1993 retornó al fútbol argentino para una breve etapa por Newell’s Old Boys de Rosario y luego volvió a Boca para ponerle fin a su carrera en 1997. Su partido despedida fue en La Bombonera en 2001 cuando dejó una frase célebre (“la pelota no se mancha” como reconocimiento a todos los errores cometidos en su carrera).

Diego había iniciado antes su experiencia como técnico (Deportivo Mandiyú de Corrientes y Racing), aunque su momento más trascedente en ese rol lo vivió con el seleccionado argentino en el Mundial Sudáfrica 2010, del que marchó eliminado en cuartos de final.

Después dirigió en Al Wasl (2011-12) y Al-Fujairah de Emiratos Árabes (2017-18), Dorados de Sinaloa (2018-19) y Gimnasia y Esgrima La Plata, club que le volvió a abrir las puertas del fútbol argentino el año pasado. (Más información en www.elliberal.com.ar) l


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