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Desde La Salette clarifican cambios del papa Francisco

- 23:48 La Banda

“Debido a la reciente decisión de Su Santidad sobre la apertura del Ministerio del Acolitado y el Lectorado a las mujeres en la Iglesia Católica Apostólica Romana, de rito latino, y viendo que hay muchos de nuestros hermanos que aducen que esto ya existía, como catequistas, deseamos hacer una pequeña (y didáctica) explicación sobre la decisión del papa Francisco”, publicaron en redes sociales de la parroquia Nuestra Señora de La Salette, de La Banda, a cargo del padre Ariel Muratore.

“En nuestras parroquias y capillas, existen niños y jóvenes varones que por tradición desempeñan la labor de ayudar al sacerdote durante las funciones sagradas, sean: la Eucaristía, la Celebración de la Liturgia de las Horas con el pueblo (en donde la hay), las bendiciones, la administración de los sacramentos, las procesiones, etc. A esta labor se suman también niñas y jóvenes que desempeñan esta misma labor”, explicaron. A estas personas, que por lo general son niños o niñas, pero bien pueden ser adultos, y que no poseen ninguna institución canónica se les debe llamar monaguillos, indicaron.

Acólitos

Por otro lado, señalaron que “existen también, aunque con mucha menos frecuencia que los anteriormente mencionados, varones que han sido instituidos por su obispo diocesano o por su párroco (instituidos, no ordenados) para desempeñar las labores de ayudar al sacerdote en la Liturgia. Básicamente estas personas desempeñan la misma labor que los monaguillos, pero en virtud de su institución ritual por el obispo, pueden ejercer también otras funciones que se le reservan a él y algunas que puede hacer en lugar del diácono, cuando éste no está presente, como son: la exposición del Santísimo Sacramento (aunque no la bendición con éste), la purificación de los vasos sagrados durante la Eucaristía, y algunas otras funciones, pero que son muy reducidas, la verdad. A estas personas, que hasta antes de la decisión de Su Santidad hace pocos días, sólo podían ser varones, que han recibido la institución ritual de su obispo, se les llama acólitos”.

“Como podemos ver, monaguillos y acólitos son cosas distintas, aunque solemos usarlas como sinónimos, pero en realidad no son lo mismo”, diferenciaron.

Agregaron luego: “En nuestras parroquias también existen personas piadosas que se preparan para leer las Lecturas y/o cantar los Salmos durante la Liturgia de la Palabra. Estas personas no son lectores instituidos. Son hermanos fieles de la comunidad que prestan este servicio durante la celebración”.

No hay sacerdotisas

Acerca de este punto, expresaron: “El hecho de que el Papa haya decidido abrir la puerta de estos a las mujeres, no significa que vayan a ser sacerdotisas o diaconisas (la Iglesia no comparte en su doctrina estas prácticas, si bien durante los primeros siglos existieron diaconisas para la administración del Bautismo, actualmente no se contempla que haya mujeres sacerdotes)”.

Enfatizan también al respecto: “Quizá lo más importante, como catequistas (del griego Katekhein , que significa ‘hacer eco’) debemos enseñar solo, solamente y nada más que lo que la Iglesia enseña: sin interpretaciones personales, porque para eso tenemos las Sagradas Escrituras, el Catecismo y el Magisterio de la Iglesia que a la luz del Espíritu Santo, interpretan todo lo que debemos creer para nuestro fin y objetivo último que es siempre: el anuncio de la Buena Noticia y encuentro personal con Jesús”.


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