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El santiagueño José Luis Gómez: Del retiro a la resurrección

"La Coneja" decidió dejar el fútbol después de un error "a rodilla lesionada" en la final de la Libertadores 2017. Tras múltiples operaciones, ya sumó 20' en la Sudamericana y sueña con su cuarto título en Lanús.

- 16:28 Deportivo

El santiagueño José Luis Gómez dejó de ser La Coneja una noche. Inédita final de Libertadores para Lanús. 29 de noviembre de 2017 para más datos.

El Grana de Jorge Almirón tenía que levantar el 0-1 mentiroso que se había traído desde Porto Alegre.

Volcado al ataque, el invencible Marcelo Grohe, arquero de Gremio despejó con los puños, Alejandro Silva tocó de cabeza hacia atrás para el santiagueño de La Banda, de jóvenes 24 años, que dudó entre meterla otra vez en el área brasileña y tocársela a Nicolás Pasquini sobre un costado.

La duda fue fatal. Fernandinho robó la pelota, recorrió casi 50 metros, definió ante Esteban Andrada y así comenzaba a ponerle los clavos al cajón de la ilusión local. Y a la propia.

"Estoy mal, por el resultado y por el mal partido que tuve. Quiero pedirle disculpas a la gente de Lanús. Por una equivocación mía se abrió el partido. La gente se merecía ser campeón. Estoy dolido, no me siento bien, pasan muchas cosas por mi cabeza, como dejar el fútbol. Son equivocaciones que no tenemos que cometer. Lo tendré que pensar bien. Esto no tiene que pasar...".

De repente, y en caliente, a la salida de una Fortaleza sopapeada, Lanús se quedaba sin un jugador. Y qué jugador. Inferiores en Quilmes, debut en la Primera de Racing de la mano de Luis Zubeldía, pequeño pero productivo préstamo en San Martín de San Juan hasta recalar en Lanús, a comienzos del 2016, y conseguir tres títulos.

Cómo habrá sido de buena su performance que Gómez fue convocado por el Vasco Olarticoechea para la Selección Olímpica que compitió en Río de Janeiro 2016 y, además, se convirtió en el primer lateral derecho de la era Jorge Sampaoli. Se dio el gusto de jugar junto con Lionel Messi frente a Brasil. Sin embargo, fue el principio del fin.

En la gira se rompió lo meniscos y nada fue igual. Se apuró para recuperar la rodilla en las instancias decisivas de la Copa y lo pagó. Líquido, artroscopía, renguera, infiltraciones, dolor y más dolor, noches sin dormir. Su rendimiento se cayó a pedazos. Al punto de perder confianza, pelota, Libertadores y la cabeza. Pero fue en ese instante donde, a pesar de todo, dejó de ser La Coneja para transformarse en La Cigarra.

Los hinchas, todavía dolidos, le llenaron la cancha de banderas. “José Luis Gómez, orgullo”, “José no se va”, decían los trapos. Hasta Agustín Marchesín lo llamó para convencerlo. Y sus planes cambiaron cuando charló sus planes con la familia.

“Tomé una decisión muy rápida. Pero lo pensé bien en frío y decidí seguir”, le supo contar a Olé días después del vaivén emocional. Sin embargo, nada fue fácil. La rodilla no le daba tregua. Y pasó a ser carne de camilla. En Lanús era un secreto a voces: “No va a poder jugar más”, se decía por lo bajo. Pero ni él se habrá creído semejante runrún aunque pasase de quirófano en quirófano (tres intervenciones en su rodilla izquierda lo dicen todo). Y que un quiste impensado, y las dolencias musculares por la inactividad... En fin. Gómez no era un ex jugador porque a diario no dejaba de postear, vestido de granate, cada paso rumbo a una recuperación que era toda una incógnita. Y volvía. Y desaparecía. Y volvía. Y desaparecía una vez más. Y jugaba un partido (sumó una participación en el título de la Reserva campeona 2019/20). Y se volvía a caer del mapa. Hasta que los planetas se fueron alineando.

La inyección de células madre y el paso por el consultorio del Doctor Batista modificaron la ecuación. Y los estados de ánimo. Marcelo Roffe, el psicólogo deportivo, también jugó su partido.

Así las cosas, en un abrir y cerrar de ojos, a fines de 2020, Gómez reapareció sumando segundos en Mar del Plata, hasta acumular 108 minutos en cuatro partidos de la Zona Complementación de la Copa Diego Maradona (incluso fue titular frente a Rosario Central).

El máximo premio lo recibió durante la Sudamericana al participar, con 20', en los dos enfrentamientos ante Vélez: un minuto en Liniers y 19' en La Fortaleza, inscribiendo su nombre en la nómina. Tan interesante fue lo suyo que, incluso, Luis Zubeldía todavía lo tiene como una de las variantes para reemplazar al suspendido Lautaro Acosta. 

Lo dijo una y mil veces, Gómez. Si pudiese volver a jugar un partido, elegiría aquella final contra Gremio. “Uno siempre sueña con ser campeón”, repite. Impensadamente, ahora está a un paso de cantarle al sol. Como La Cigarra.

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