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Buscar mentores

Por Bernardo Stamateas.

- 21:27 Opinión

El término mentor comúnmente se usa en empresas y otro tipo de organizaciones. Incluso, en algunas universidades del mundo, le asignan uno a cada estudiante. Pero lo cierto es que todos necesitamos contar, al menos, con un mentor en las diversas áreas donde nos movemos.

¿Cuál es la función de un mentor? Supervirsarnos. Esto significa responder a preguntas tales como: ¿qué te parece?, ¿cómo estuve?, ¿cómo lo hice? Un mentor es la persona a la que uno puede recurrir para saber cómo podría mejorar para crecer y avanzar en la vida.

¿Cómo nos relacionamos con un mentor?

Ciertamente, no como un amigo. No es necesario impresionarlo ni mostrar un rostro que no tenemos; lo único que debemos hacer es aprender de él o de ella. De un mentor, aprendemos qué fue lo que esa persona hizo para alcanzar sus objetivos y le funcionó.

¿Cómo es un mentor?

Es alguien que siempre se encuentra más adelante que nosotros en la carrera de la vida, de quien recibimos consejos, guía, corrección. Una persona que nunca competirá ni discutirá con su mentoreado, ya que es tan sabia y humilde que puede compartir unas pocas palabras que transformen por completo nuestros paradigmas o formas de pensar arraigadas.

Fundamentalmente un mentor nos empuja a alcanzar nuestro próximo nivel.

Una de sus tareas principales es impartirnos seguridad, algo tan valioso en estos tiempos porque un ser humano seguro de sí mismo:

-Puede caminar en paz, aun en medio de las crisis.

-Puede mantenerse confiado, aun cuando llegue al final de una etapa porque sabe que algo nuevo siempre está a punto de venir a su vida.

-Puede motivarse interiormente, sin necesidad de recibir ánimo de otros, para alcanzar sus objetivos.

Como mencionamos, todos necesitamos un buen mentor, pero también todos podemos convertirnos en mentores de alguien más. Hoy más que nunca el mundo precisa gente que anime a los demás a salir a conquistar sus propios sueños; que ayude a otros a descubrir su potencial ilimitado, es decir, aquellas habilidades con las que todos nacemos.

No confundamos un mentor con un amigo. Porque como bien lo expresó alguien, un amigo nos ama y nos acepta tal como somos; mientras que un mentor nos valora demasiado como para permitirnos seguir siendo como somos. Su sola presencia en nuestra vida ya nos inspira a procurar aprender, crecer, ser mejores personas.

¿Qué deberíamos hacer para ser mentoreados con eficacia?

En primer lugar, debemos ser “enseñables”, que es el significado de ser humilde. Necesitamos aprender a escuchar y estar abiertos a recibir, porque nadie en esta tierra ya lo sabe todo. Como dicen los sabios judíos: todos podemos aprender de todo y de todos, todo el tiempo.

Te animo en esta época especial del año a buscar tus mentores para aprender de ellos; pero también a fijarte como meta convertirte en el mentor de alguna persona. ¿Cómo? Creyendo en el otro, validándolo, guiándolo al tesoro que yace en su interior, transmitiéndole autoconfianza. Porque ¡largo camino nos resta y nuestro mañana será mucho mejor que nuestro presente!. 





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