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El caso Budapest conmovió a todos y puso en alerta a la natación santiagueña

Los entrenadores Josefina Bandrowsky, Yolmary Vázquez y Claudio Montenegro opinaron sobre las precauciones a tener en cuenta ante los riesgos en el agua e hicieron punto en el chequeo médico.

- 23:59 Deportivo

Nunca es tarde para tomar nota de los hechos que suceden en el mundo y que dejan una enseñanza para tratar de evitar los problemas. Esta semana la natación fue noticia con un acontecimiento que pudo haber terminado en una tragedia. Fue en el Mundial de Budapest, Hungría, y tuvo como protagonistas a una nadadora de origen mexicano, pero con nacionalidad estadounidense, Ana Álvarez y su entrenadora Andrea Fuentes.

 

Las dos cubrieron espacios importantes en los medios, pero no por un logro deportivo, sino por un suceso que conmocionó a todos y que dejó un gran interrogante de cara al futuro. Todo ocurrió cuando Álvarez terminó su rutina de nado sincronizado libre e inmediatamente se desvaneció y quedó sumergida en el agua ante la mirada de todo el mundo. Fue ahí cuando la entrenadora se arrojó para rescatarla y salvarle la vida.

 

"Vi la escena y me pareció muy dramática. De no haber sido por la entrenadora que se arrojó rápidamente, la situación podría haber sido peor".

 

Josefina Bandrowsky es una de las reconocidas entrenadoras de Santiago y cumple funciones en el Natatorio Olímpico Madre de Ciudades. Allí durante la semana de actividades asisten tanto nadadores federados como amateurs y todos con las correspondientes autorizaciones del caso.

 

"Es necesario que todos los nadadores cumplan con el requisito de los controles médicos. Son de suma importancia y pueden ayudar a evitar problemas mayores en su salud".

 

Josefina hizo hincapié también en los recursos que son necesarios para trabajar de manera coordinada y sin limitaciones prácticamente. "Hay guardavidas que siempre están disponibles ante cualquier circunstancia. Más cuando la concurrencia al Natatorio es mayor que en otras oportunidades. Gracias a Dios nunca tuvimos problemas que pueden ser serios, salvo los efectos comunes cuando se practica un deporte por primera vez como los calambres por ejemplo".

 

La entrenadora santiagueña se mostró un poco sorprendida por lo que pasó en el Mundial de Budapest y valoró lo hecho por su colega para salvarle la vida a la deportista estadounidense.

 

"Ella sabía que algo le estaba pasando cuando vio que estaba demorando para salir del agua. Conocía su rutina y seguía todos sus movimientos. Fue la reacción lógica para con alguien que estaba en una situación crítica. Por suerte todo salió bien, pero no deja ser un mensaje para todos los que estamos por detrás de una actividad que nos gusta y apasiona como lo es la natación".

 

Yolmary Vázquez es una entrenadora venezolana que, además de estar ligada a la natación, da clases en Santiago y es palabra autorizada para opinar sobre el tema.

 

"Fue impactante lo que se vio y más si ocurrió en un Mundial. Las consecuencias pudieron haber sido varias, desde el estrés que genera a partir de la competencia misma o el que ya se viene acumulando desde hace un buen tiempo. El nivel de exigencia de un deportista de alta competencia es diferente a los demás. También el aspecto psicológico juega mucho en este sentido. Habría que averiguar si ella estaba anímicamente bien o se sentía en condiciones de competir. Todo puede ser en la vida de un atleta que busca siempre estar al mejor nivel de preparación, tanto física como psicológicamente".

 

Yolmary contó la experiencia que tuvo cuando presenció un entrenamiento de un equipo de nado sincronizado de España. "Ellos siempre están buscando la perfección. Todo el trabajo está apuntado hacia ahí. No pueden ni deben cometer errores. Para los deportistas, ante tanta exigencia técnica y física, por ahí puede ser muy contraproducente para sus pretensiones de encontrar lo que buscan y no es otra cosa que la coordinación de sus movimientos en este sentido".

 

Casi por el mismo sentido fue el profesor Claudio Montenegro, entrenador del equipo de la Escuela Normal.

 

"Me impresionó todo lo que pasó en Budapest. Fue una escena que causó un gran susto y que pudo haber sido peor".

 

También valoró el gesto que tuvo la entrenadora para rescatar del agua a su pupila.

 

"Lo que hizo fue genial, más allá de que no era el mejor momento. No dudó en reaccionar rápidamente y se arrojó a la pileta porque sabía que la chica la estaba pasando mal debajo del agua. La ventaja que tenemos todos los entrenadores cuando conocemos a los nadadores es que sabemos en qué condiciones llegan para la competencia a través de los controles previos y qué pueden hacer dentro del agua. Llevo muchos años en esta disciplina y jamás había visto algo así como lo que pasó en Budapest. Es la primera vez y siento que es una alerta para todos, especialmente para los que asumimos esta responsabilidad de estar al frente de los grupos".

 

Montenegro, al igual que Vázquez, opinó que todo puede estar vinculado con el estrés y el desgaste que genera una competencia mundial. "Puede que haya estado acumulando estrés y eso hizo que se desvaneciera y perdiera el conocimiento bajo el agua. Hay que prestar mucha atención en este sentido y ojalá que estos episodios no se repitan de cara al futuro".

 

 


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