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Indican que la pobreza no es por falta de programas sociales sino de empleos

El Observatorio de la Deuda Social de la UCA dio a conocer el último informe sobre el impacto de la pandemia y las medidas oficiales.

- 00:22 Economía

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina dio a conocer el informe completo “Efectos de la pandemia Covid-19 sobre la dinámica del bienestar en la Argentina urbana”, en cuyas conclusiones destacó que el 44,7% de pobreza en la población, podría haber alcanzado al 52% sin ayudas oficiales pero también destacó que “hay que pensar cómo crear trabajo”.

El informe también destacó que ‘los problemas estructurales de pobreza por ingresos no son por falta de programas sociales sino por falta de trabajo’.

El informe del Observatorio que dirige el Lic. Agustín Salvia, destacó que previamente a la pandemia de coronavirus, las condiciones de vida en la Argentina se encontraban en un proceso de fuerte deterioro, por el aumento de la pobreza monetaria que acompañó la crisis económica del bienio 2018-2019. La situación sanitaria instaló un escenario inédito en la primera mitad de 2020 y profundizó las tendencias previas, alcanzándose el tercer año consecutivo de ascenso en la pobreza por ingresos, 33,6%, 39,8% y 44,7% respectivamente.

Señaló que “por un lado, el aumento de los precios de la canasta de consumo continuó avanzando. Por el otro, en el marco de restricciones fuertes a la movilidad -ordenadas para contener la suba de contagios-, se limitaron y/o afectaron tanto procesos de trabajo como pautas de consumo. Por lo tanto, la posibilidad de procurarse ingresos en actividades precarias o informales, caracterizadas por tareas presenciales, se recortó súbitamente”.

En este contexto y según la UCA, “el empeoramiento de las condiciones de vida durante la pandemia de Covid-19 fue abordado por el refuerzo y la extensión de programas de transferencia y ayuda alimentaria (AUH, Tarjeta Alimentar)”.

Por otra parte, “se dispusieron formas de transferencia de ingreso extraordinario, como el pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), para contener el colapso de hogares vinculados a la economía informal”. En consecuencia, -señaló el informe- “para el 2020 se registró un récord en la cantidad de población alcanzada por la asistencia social (55,4%) y aún más abrumadora para la población en situación de pobreza (79,7%). El impacto de estas transferencias sobre la condición de pobreza e indigencia de los hogares fue medida a partir de ejercicios de simulación que arrojaron que en ausencia de éstas, en 2020 los niveles de pobreza y de indigencia por ingresos hubiesen alcanzado al 52% y al 25% de la población”.

Para Salvia, ‘hay que pensar cómo crear trabajo, porque en realidad se vienen alimentando cada vez más programas sociales sin resolver el problema’.

‘El IFE y otras asistencias son programas transitorios, no un ingreso constante como el de un trabajo que permite planificar el presupuesto familiar. Lo que se necesita es recuperar el trabajo’, afirmó. Remarcó que ‘el mecanismo de salida de dar planes sociales es por la fácil. Es porque no pudiste resolver una baja de la pobreza motorizando la reactivación del mercado de trabajo’. Para Salvia, ‘los problemas estructurales de pobreza por ingresos no son por falta de programas sociales sino por falta de trabajo’.


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