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Indican que la presión impositiva en los que cumplen es del 60%

El economista cuestionó los factores que afectan la competitividad, también se refirió a los efectos de las recurrentes crisis en la pobreza.

- 01:17 Economía

El economista Ricardo Arriazu participó esta semana del Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (Iaef), donde señaló que “la Argentina lleva un largo período de decadencia. Un gigantesco fracaso que generó condiciones extremas de pobreza. La tasa de crecimiento tiene una de las mayores volatilidades del mundo”.

El analista, destacó que “hay factores profundos que escapan a la economía, como el carácter rentístico de la sociedad. Hay diferencias ideológicas y otros factores. Para bajar la pobreza al 10% en veinte años, necesitamos crecer al 4,5% por año. En los últimos cuarenta años hemos crecido en promedio a poco más del 1%. Invertimos poco, creamos poco empleo y la productividad es malísima”.

A su vez, destacó que “hoy la Argentina tiene superávit en cuenta corriente y el déficit primario bajó por debajo del 3%. Argentina está en condiciones de arreglar con el FMI y dar confianza. Tenemos montón de recursos agrícolas, energéticos, industria y tecnología. Lo que necesitamos es liberar el espíritu creativo de los argentinos y empezar con las reformas estructurales. Lo mejor que podemos hacer es copiar a los países exitosos”.

Puntualizó que “todas las crisis argentinas son iguales: crisis cambiarias originadas en déficits fiscales. Hay que evitar las crisis del sector externo. No es cierto que tengamos un problema de falta de divisas: el tema es en qué se gasta. Necesitamos un fondo anticíclico. Tenemos que ser prudentes, como en una familia: nunca gastar de más”.

Agregó que “los fondos anticíclicos hay que hacerlos con superávit fiscal, no pidiendo prestado lo que después hay que devolver”.

“Para la Argentina, -destacó- la unidad de cuenta es el dólar. Bajar el riesgo posibilita más inversiones productivas y aumenta la estabilidad. Eliminar los ciclos derivará en un aumento de la tasa de crecimiento promedio y de los incentivos a la inversión”.

Añadió que “necesitamos un sistema monetario y cambiario que sea sustentable” a la par que apuntó que “la inflación es el desequilibrio entre oferta y demanda de base monetaria. Hay que moderar el aumento de la demanda agregada. Que sea sustentable”.

Afirmó que “los costos laborales afectan a la competitividad. Y los impuestos: en Argentina, la tasa del que realmente cumple es del 60%. Y si aumenta el riesgo país, aumenta el costo del financiamiento. Y otro costo son las regulaciones”.

Puntualizó que “el principal instrumento de la política antiinflacionaria del Gobierno es bajar la tasa de devaluación. Y casi con certeza tienen las suficientes reservas como para aguantar este ritmo de devaluación. En el peor momento del año pasado perdieron U$S 4.500 millones y ahora, ya compraron U$S 7.000 millones en el mercado cambiario. Por lo tanto, se puede esperar que haya una relativa tranquilidad durante junio y julio, y a partir de agosto, cerca de las elecciones, se perderá un poco de esa tranquilidad, pero no lo suficiente para hacer cambiar la política monetaria”.


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