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La compasión del pastor

Marcos 6, 30-34

- 00:34 El Evangelio

Los Doce que habían sido enviados por Jesús, regresan entusiasmados y le informan de ‘todo lo que habían hecho y enseñado’. Jesús los invita a retirarse a un lugar solitario para descansar debido a la cantidad de gente que lo buscaban y que no permitían siquiera que les quedara tiempo para comer.

Enterados de que Jesús y sus discípulos se habían marchado en la barca, la gente (de todas las ciudades) los siguió a pie y llegaron antes que ellos. ¿Quiénes son estos que siguen a Jesús? ¿Qué buscan? ¿Qué esperan de él?

No caben dudas, de que en su mayoría los que siguen a Jesús son los ‘pobres’, familias que apenas sobreviven, campesinos que luchan por no perder sus tierras y su honor, niños amenazados por el hambre y la enfermedad, prostitutas y mendigos despreciados por todos, enfermos y endemoniados a los que se les niega el mínimo de dignidad, leprosos marginados por la sociedad y la religión. Hombres y mujeres sin posibilidades de un futuro mejor. Los excluidos, los últimos de la sociedad. Ellos se cautivan por el mensaje de esperanza que transmitía Jesús. Al oírlo hablar, al verlo curar a los enfermos, liberar de su mal a los endemoniados y defender a los más despreciados, tienen la certeza de que Dios se interesa por sus vidas. El anuncio de la llegada del Reino responde a sus aspiraciones más profundas.

Cuando Jesús ve que la gente lo sigue, ‘siente compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. A pesar del cansancio, a Jesús no le molesta la gente, sabe que su mensaje ha calado en lo más profundo de sus corazones, y que sus curaciones han aliviado sus sufrimientos y renovado sus esperanzas. Siente compasión por ellos porque los ve dispersos y humillados como ovejas sin pastor. Esta imagen frecuente en el Antiguo Testamento nos muestra que Dios, a través de Jesús, se preocupa por su pueblo. Jesús es el pastor que está constituyendo el nuevo pueblo de Dios, en el que los excluidos tienen un lugar de privilegio. Su enseñanza, no pretende instalar una nueva religión, ni una nueva moral, sino revelar que el Reino de Dios ha llegado y que es ‘buena noticia’ porque libera a los hombres de cuanto los deshumaniza y restaura la vida en todas sus dimensiones.

Conclusión

Jesús enseña y cura movido por compasión. Los Evangelios lo muestran como un profeta que anuncia buenas noticias y que suscita esperanza entre los excluidos de la sociedad. íDios se ha acordado de los pobres y se ha puesto de su lado!

Hoy, debemos recuperar y plasmar en nuestros mensajes y prácticas, la actuación compasiva de Jesús por los excluidos de nuestra sociedad, anunciándoles la buena noticia de que Dios los ama y está de su lado. Mostrar compasión y misericordia con los excluidos es sin duda un signo creíble de pertenencia a la Iglesia de Jesús y de la vigencia de su mensaje.


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