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Ustedes son mis testigos en el mundo

Lucas 24,46-5.

- 21:50 El Evangelio

La continuación de la escena con que se abre la aparición de Jesús a sus discípulos en Jerusalén, en la tarde del Domingo de Pascua, recoge sus últimas instrucciones basadas en la Escritura, y su encargo de ser testigos suyos y predicar en su nombre el arrepentimiento y el perdón a todos los pueblos. Pero antes deberán permanecer en Jerusalén hasta que sean revestidos de “lo que mi Padre tiene prometido”, el Espíritu Santo.

Jesús conduce a los discípulos fuera de la ciudad en dirección a Betania, los bendice y se separa definitivamente de ellos por su Ascensión al cielo.

En este relato Jesús resucitado encarga a sus discípulos que en el futuro desarrollen una misión en su nombre: “Predicar el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todos los pueblos y ser testigos de todo esto”. Los discípulos serán “predicadores de la Palabra” y “testigos” teniendo como base las escrituras del Antiguo Testamento que anunciaban la muerte y resurrección del maestro.

Deberán llevar la palabra hasta los confines del mundo. Todo esto es parte del plan de Dios en la historia de la salvación. Este es el motivo por el que los discípulos deberán esperar en Jerusalén para ser investidos “con la fuerza que viene de lo alto”. El encargo de Jesús deja en claro que se trata de una gracia, de un mandato que otorga autoridad, de una investidura que les será necesaria para llevar adelante la misión. Esta “fuerza que viene de lo alto” es el Espíritu Santo. En y por el Espíritu, Cristo estará presente en sus seguidores, comisionados para dar testimonio. En la Transfiguración, Jesús conversa con Moisés y Elías sobre su éxodo (su partida) que iba a consumar en Jerusalén. Hora se realiza este éxodo, que se describe como tránsito al Padre por medio de su muerte y resurrección y culmina con su Ascensión al cielo; ahora se ha alcanzado la meta y el destino hacia el que Jesús caminaba irrevocablemente.

La Ascensión significa que Jesús está ya en la gloria del Padre, desde donde enviará el Espíritu Santo a sus seguidores para revestirlos de la fuerza que viene de lo alto. Por lo tanto, la Ascensión no es más que esta aparición de Cristo resucitado al grupo de los discípulos como núcleo de la nueva comunidad que lo vio por última vez en su partida. Ahora ya no lo volverán a ver de esta manera, sino que su presencia tendrá lugar en la fracción del pan y en la acción del Espíritu.


Conclusión

Jerusalén ha sido la meta del ministerio itinerante de Jesús, ahora es el punto de partida de la predicación y el testimonio de los discípulos que tienen la tarea de llevar su palabra a todo el mundo. Para poder cumplir esta misión, el Cristo glorioso enviará al Espíritu prometido por el Padre. Este hará presente a Jesús en la comunidad a través de la predicación de la palabra, de la fracción del pan y el testimonio de aquellos que lo siguieron y participaron del plan de salvación que Dios llevó a cabo y que encontró su cumplimiento en la glorificación del Hijo (su partida al Padre). Ahora es el tiempo de la Iglesia, el tiempo del testimonio de aquellos que lo aman y sirven en sus hermanos.

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